Dos óperas de Federico Ibarra

Basadas respectivamente en Alicia en el país de las maravillas de Lewis Carroll y en la vida de Antonieta Rivas Mercado, Alicia y Antonieta son dos muy interesantes óperas de Federico Ibarra, posiblemente el más prolífico compositor mexicano de ópera del siglo XX y lo que va del presente, para ya no meternos a revisar toda la historia desde el siglo XVI para acá.

Alicia, con libreto del reconocido hombre de teatro José Ramón Enríquez, fue estrenada en la última década del pasado siglo, y Antonieta, con libreto de la joven pero ya consolidada dramaturga Verónica Musalém, en 2010 con motivo del centenario de nuestra Revolución. Ambas fueron bien recibidas por público y crítica, y ambas han pasado, como desafortunadamente es común en nuestro medio, a quedarse allí hasta que, quién sabe cuándo y dónde, vuelva a decidirse traerlas a escena.

Sin embargo, en lo que eso sucede, un alguien decidió, para fortuna del compositor, artistas participantes y para quien quiera adquirirlas, grabar ambas óperas con elencos integrados con algunos de los mejores cantantes mexicanos. Ese alguien es el sello Tempus Clásico que se agenció el apoyo del Fonca a través del Programa de de Fomento a Proyectos y Coinversiones Culturales y la complicidad de atrilistas, directores y cantantes y, la semana pasada, presentó el resultado de ese trabajo y complicidades que, debo agregar de inmediato, es un trabajo digno de todo elogio.

Alicia, ópera en dos actos es, como su nombre indica, una locura deliciosa argumental y musicalmente. Su estructura musical se maneja en diferentes planos y es de una enorme complejidad porque, aparte de la(s) atmósfera(s) general(es), otorga a cada personaje, y son 16, “personalidad” musical diferenciada y características vocales para cada tesitura y prácticamente las utiliza todas, así que aquello de fácil no tiene nada y Federico Ibarra se metió muy conscientemente en esas profundidades de las que, a juzgar por los resultados, se metió también muy gustosa y lúdicamente.

La orquesta aquí fue la Sinfónica Juvenil Carlos Chávez a la que se aunó el Coro del Magisterio y todos estuvieron bajo la dirección de Enrique Barrios. El numeroso elenco, ofreciendo disculpas, lo omitiré por razones de espacio, salvo señalar la siempre destacada actuación de la mezzosoprano Grace Echauri como la Gran Duquesa.

Antonieta por su parte, fue concebida en un solo acto y es una serie de instantáneas de la existencia (y entorno, claro) de esta interesante mujer que, rompiendo cánones, se forjó un lugar propio en la vida cultural y política de su época, y dejó tal impronta que el compositor la utilizó como uno de los símbolos ilustrativos de lo que determinados personajes significaron y/o realizaron en el periodo revolucionario e inmediatamente posterior.

La Orquesta Sinfónica de Aguascalientes bajo la dirección de Román Revueltas, perteneciente a la estupenda dinastía en la que este año celebramos los 100 de nacimiento del gran escritor José Revueltas, fue la encargada de esta grabación en la que participó su propio coro, con el reparto a la cabeza de  Grace Echauri (Antonieta), gran mezzosoprano que nos da un gran personaje.

Bellamente editados, con caja de cartón, libretos en español e inglés sobre papel couché, ambas óperas pueden ya encontrarse, y vale la pena tenerlas, en los lugares de costumbre.