Durante la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería, este primer sábado de marzo a las 18:00 horas se anunció Remembranza a Federico Campbell, el escritor fallecido el 15 de febrero, en donde su director Fernando Macotela leería la dedicatoria que el autor le envió por correo de su primer libro, Infame Turba.
Y es que muy joven, recién llegado a la Ciudad de México desde su natal Tijuana (1941), Campbell vivió en casa de la familia Macotela en la Colonia San José Insurgentes.
Para el homenaje se convocó a la esposa del narrador, Carmen Gaitán, directora del Museo Nacional de San Carlos, y al poeta David Huerta. Macotela anunció a Proceso que en el Salón de Firmas del palacio leería esa dedicatoria, fechada el 25 de octubre de 1971, cuando ambos vivían en España y Federico estaba por publicar en Barcelona ese libro de entrevistas con 28 escritores catalanes, entre ellos Carlos Barral, Juan Benet, José Caballero Bonald, Juan García Hortelano, Pére Gimferrer, los hermanos Luis y Agustín Goitysolo, Juan Marsé, Terenci Moix y Manuel Vázquez Montalván.
“Mi madre adoraba a Federico –refirió Macotela–. Era como un hermano mayor porque vivió de joven en mi casa, y años después, cuando estaba trabajando en la embajada de París –como agregado cultural de México en Francia entre 1970 y 1973–, no salí de vacaciones porque no conocía España y quería conocerla toda. En Palma, España, entré a una librería –porque siempre he sido más ratón de librería que de biblioteca– y lo primero que vi fue Infame Turba de Federico Campbell, ¡que era mi cuadernazazaso!
“Me dio tal júbilo que cogí el libro, arranqué la hoja de presentación donde venía el título y su nombre y la metí en un sobre con un mensaje de ‘Mira lo que me encontré en una librería de España’, y se la envié para que me la dedicara, y Federico me la regresó después con esa dedicatoria maravillosa”:
A Fernando
¿Sabes que este es el primer libro que dedico y el primero que dedico en mi vida?
No te imaginas el gusto que me dio tu carta y la fajilla enviada desde Palma (Mallorca, España). Se la he enviado a todo el mundo y además yo todavía no tenía noticias de que el libro ya estaba circulando en España. Qué gusto, recuerdo que la primera página que escribí en mi vida la escribiste tú en tu (máquina de escribir) Olivetti.
Un abrazo los quiero mucho.
Federico.
Continuó Macotela:
“Cuando se refiere a esa última línea muy chistosa, se refiere a una ocasión que yo entré a la recámara, él viviendo en mi casa, y tomé una libreta donde él había escrito el poema ‘Recuerdo de Taurnina’, porque fue un enamorado perdido de Sicilia y la literatura siciliana. Le dije que era fantástico y fui por mi Olivetti portátil, lo copié y le comenté que se lo iba a dar a Huberto Batis para que lo leyera y así lo hizo e incluso lo publicó. Así que esa línea es interesante pues no se sabe si yo escribí el poema y él lo firmó o al revés, es como un juego de palabras que siempre usó toda la vida.”
Recordando que escribió siempre sobre el poder e incluso publicó un libro llamado Máscara negra, Macotela dijo:
“Aunque desenmascaró a mucha gente e hizo artículos muy valientes, nunca perdió la ingenuidad. Aunque hubiera visto mil corrupciones siempre se sorprendía cuando descubría una más, era un ingenuo adorable.”








