Blue Demon, emblema cultural

Uno de los grandes ídolos de la lucha libre, Blue Demon, es la apuesta de la edición 35 de la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería que abrió el 19 de febrero y concluye este lunes 3. Su director Fernando Macotela explica el porqué.

 

La XXXV edición de la Feria Internacional del Libro de Minería (FILPM) escogió como su emblema al célebre luchador Blue Demon leyendo, lo cual describe su director Fernando Macotela como un guiño y un acercamiento a la cultura popular mexicana.

“Si yo hubiera hecho más ruido y hubiera sabido el impacto positivo del cartel, diría que los libros ayudan a derrotar al poder satánico de la ignorancia”, dice Macotela en referencia a la iconografía de la feria que se clausura este lunes 3 a las 21:00 horas.

Desde su oficina en el portentoso edificio bicentenario de Manuel Tolsá en Tacuba 5, Macotela, con 15 años al frente de la feria, explica de dónde salió la imagen del cartel:

“Llevamos tiempo reproduciendo murales y pinturas de artistas mexicanos como imagen de los carteles, y el de este año es como un guiño al arte popular.

“Yo trabajé muchos años para el cine –actualmente soy miembro del consejo asesor de la Filmoteca–, siempre compro o consigo libros de cine, así que cuando me topé con el libro ¡Quiero ver sangre! Historia ilustrada del cine de luchadores (Proceso 1836) de Rafael Aviña, José Xavier Návar y Raul Criollo, me puse a leerlo con mucho gusto y ahí encontré la imagen de Blue Demon en una página completa, en blanco y negro, y dije: ‘¡Ésta!’.”

La imagen es de la película Blue Demon contra el poder satánico, de 1964. En la trama, dice entre risas, “el luchador se enfrenta contra unos demonios, y al no conocer esas fuerzas malignas, consulta unos libros de religión para saber cómo vencerlos, y saca un libro lleno de telarañas para leer, y ésa es la imagen”.

–Viendo el cartel no le han preguntado ¿qué tiene que ver Blue Demon con los libros?

–Claro, yo propuse usar esa foto porque tiene un libro, no queríamos explotar la figura de Demon como luchador, sino del Demon que lee para superar un problema, porque de ocupar un luchador hubiera sido cualquiera de los actuales. Lo bonito de esto es que existe, que está en los archivos de la Filmoteca, que esa imagen tiene 60 años y que ahora le pusimos en valor.

“Le explicamos al propio Blue Demon, a quien conocí una vez en la embajada de España, y entendió perfectamente que la UNAM no buscaba nada lucrativo. Pasó a verme al palacio cuando vino a dar unas conferencias a México, porque el señor da conferencias también, y lo invitamos para la feria, pero por su agenda no pudo estar.”

 

Blue Demon Jr.

 

Consultado por Proceso, el luchador Blue Demon Jr, quien radica en Miami, Florida, respondió vía telefónica sobre la relación de la lectura con la lucha, y qué tan raro se podría concebir:

“La relación de este deporte con la lectura es continua, para empezar hay un reglamento que se debe leer y técnicas que además de practicar se estudian, desde la etimología, el circo romano, los griegos… es cultura básica que un luchador debe tener para, por ejemplo, en una entrevista hablar de lo que hace.

“Yo soy asiduo a la lectura, me encanta leer, es mi compañera habitual cuando viajo, porque hay mucho tiempo muerto en esta carrera, leo a Kafka, a Jean-Paul Sartre, pero me enfoco más en la narrativa mexicana; me gusta Los años falsos de Josefina Vicens, es precioso, y ella es extraordinaria como narradora, ensayista. Ahora estoy con La semana de colores de Elena Garro.

–De presentarse en la Feria de Minería, ¿qué hubiera hecho?

–Es curioso, porque me acaban de invitar hace media hora a la Feria del Libro de Saltillo, Coahuila (que a partir de 2013 se renombró como Feria Internacional del Libro de Arteaga). Me invitaron simplemente porque vieron el póster, y les dije “sí voy pero no de imagen”, también doy conferencias como parte de mi Fundación Blue Demon Jr, y hay una que se llama “Lo importante que es leer en la vida”, así que voy a ir a presentar eso.

“El cartel me ayuda porque es cierto tipo de publicidad para mí, y a raíz de que salió cree una frase que me llena en muchos sentidos y va justamente de la mano con la foto de la feria: ‘La lectura nos convierte en el polizón del pasado y el futuro, y en el presente su actor principal”. La he explotado en twitter y he tenido buena respuesta.”

Pero tener un cartel llamativo no es condición de mayor asistencia a la FILPM, como señala Macotela, pues los números no han subido de manera exorbitante. Al cierre de esta edición, dice, ha habido alrededor de 800 personas menos que el año pasado:

“Este año tiene registro de un promedio de 6 mil 400 personas por día de lunes a miércoles, entre 10 y 12 mil el jueves, y el fin de semana entre 21 y 22 mil asistentes. Antes de que se implementaran las jornadas juveniles teníamos un promedio de 500 personas los lunes, martes y miércoles, era un contraste brutal con los fines de semana. Y ahora lo increíble es que los números se parecen mucho respecto a años anteriores, hay veces que la diferencia son sólo de decenas y no no me logro explicar tanta coincidencia… a mí no me interesa romper récords porque no me convencen.”

“Todo el mundo me dijo: ‘con el cartel va a aumentar la asistencia’, y no ha aumentado. Todavía faltan días, pero alguno de mis colaboradores me comentó: ‘Van a venir mil personas más por día sólo por Blue Demon’. Yo le dije: ‘Pero si Blue Demon está leyendo, no luchando’.”

Comenta que si bien el público pregunta si se venden los carteles, y la respuesta es que no se vendieron ni el programa de actividades –que se reparte al entrar junto a un separador de libros–, ni las libretitas tamaño francés que se entregan a invitados o a la prensa.

“Este año le querían poner un costo al programa de mano; yo respondí que sería mejor subir un poco el costo de entrada pero no cobrarlos. Se hizo un tiraje de 60 mil, el precio de entrada el año pasado era de 20 pesos y 15 pesos con descuento, y ahora la general fue de 15 pesos entre semana y 20 pesos en fines de semana. De todas formas hay gente que no toma los programas de mano o que los deja por ahí mal puestos, y se reciclan.

“Yo pienso que el perfil del mexicano que asiste a la feria no tiene nada que ver con los extranjeros que cuando llegan a un lugar compran el llavero, el tarro y lo que le pongan, en México no funciona así.”

Macotela, exdirector de Cinematografía y de la Cineteca Nacional entre 1982 y 1988, así como exdirector del Festival Internacional Cervantino, informa que a partir de 2001 ha jugado para la iconografía de la feria con diversas pinturas y murales de grandes artistas mexicanos que muestran libros o referencias a la lectura; así se han usado de Diego Rivera, Alfonso Michel, Roberto Montenegro, Francisco Toledo, Ángel Zarraga y Juan O’Gorman.

“Me he pasado recorriendo los museos y colecciones de pinturas buscando una visión sobre libros y de repente encontramos cosas interesantes como el de Alfonso Michel. No paro de buscar e indagar nuevas opciones.”

No siempre ha sido fácil. Pero ya se tiene preparado el cartel de 2014, que se puede ver al final del programa de mano de este año y que corresponde a la obra Naturaleza muerta con libros (1966), de Lauro López, perteneciente a la colección Banco Nacional de México.

“Considerando los últimos tres años, yo creo que habrá un total de asistentes de entre 152 y 155 mil personas, no me explicó tanta coincidencia día por día, a menos que los fans de Blue Demon se dejen venir”, juega con humor Macotela.

El año pasado el total de asistentes fue de 154 mil 725 visitantes, 0.9 % más que en 2012.

“Hay muchas sorpresas, esta feria hace honor a su nombre, es una feria, no un simposium muy culturoso o aburrido, es muy divertida: hay actividades para todos, como la sorpresa de un Flashmob (baile inesperado hecho por bailarines mezclados con el público) preparada para este domingo hacia el mediodía. Lo hicimos el primer fin de semana y la respuesta del público fue espectacular, son cosas que no suceden siempre.”

Y por primera vez desde la creación de la FILPM, la Plaza Tolsá en medio de los dos palacios, el de Comunicaciones (hoy Museo Nacional de Arte del INBA) y el de Minería (antigua Facultad de Ingeniería de la UNAM), mantiene tapada la escultura del arquitecto valenciano conocida como “El Caballito”, debido a la fallida intervención que le barrió la pátina original.