Teatro Ciego

Escuchar el teatro sin que pierda su esencia, es lo que La Compañía Teatro Ciego logra en su puesta en escena Unplugged en la oscuridad. No es radio ni performance, ni mucho menos sensorama, es una propuesta escénica que experimenta con la ausencia de luz, con la importancia de los sonidos en un lugar donde los personajes transitan y se relacionan con los objetos. Los sonidos producidos y la cercanía o lejanía de ellos nos hace ubicarlos en un espacio tridimensional y volverlos, sin ninguna duda, teatro.

Sorprenden los recursos que el grupo utiliza para contarnos tres historias: una mujer que ha sido secuestrada, la relación de una prostituta gorda y un hombre desempleado, y dos gatos que fungen como testigos. Los actores de la compañía –ciegos y débiles visuales–, tienen la capacidad de dar vida a sus personajes a través de la palabra y las acciones. Daniela Arroyo, Erika Bernal, Salvador Jiménez, Marco Antonio Martínez, Jesús Rodríguez y Anabel Saavedra transitan por el espacio y transmiten las intenciones con  recursos que ellos, más que nadie, conocen. El director Juan Carlos Saveedra resuelve inteligentemente las escenas que Paco Reyes plantea en el texto, después de un taller realizado con la compañía donde estuvieron trabajando diferentes propuestas.

Dos gatos conversan en la azotea mientras observan pasar a los transeúntes; les llama la atención una pareja que se interna en su casa y descubren a una joven encerrada. En apariencia parecería que la pareja es la responsable del secuestro pero después se infiere que son realidades independientes. Los gatos quieren liberarla, pero ella no quiere regresar a su casa. La relación de pareja es altisonante; ella sale a trabajar, pero él la critica  y  la  maltrata;  discuten,  la rechaza por su gordura.

La imaginación del espectador es una parte importante de las historias, ya que cada uno habrá de imaginarse las características de los personajes; qué tan gorda es ella o qué tan fuerte es él. La dificultad que se tiene en el escenario de representar verosímilmente el acto sexual, aquí, sin grandes aspavientos, lo reproducen de tal manera que el escucha logra igualarlo perfectamente sólo con el chirriar de la cama, los manoseos, los cambios de respiración y los gemidos.

Las historias de Unplugged en la oscuridad, a pesar de que su desarrollo es confuso y  pudieran tener una mayor profundidad, mantiene al espectador atento a los sucesos. Con los ojos abiertos se acostumbra a la oscuridad que sólo en breves momentos, como con la hornilla de una estufa o la brasa de un cigarro, se rompe. El director consigue distribuir las acciones por el escenario para insistir en las distancias de los sonidos, los cuales son acompañados por un atractivo diseño sonoro y música original de Leonardo Soqui.

La Compañía Teatro Ciego, que participó en el 2008 en el Primer Encuentro de Teatro de Discapacidad con la obra Bajo el puente de Lucciana Ordaz en San Luis Potosí, actualmente se presenta en el Teatro Benito Juárez los martes y los miércoles, utilizando únicamente el foro. El público sube al escenario y es colocado alrededor del espacio en donde se desarrollará la obra, lo cual facilitará la apreciación de los sonidos y los olores que ahí se generan.

Unplugged en la oscuridad es una gran experiencia que nos permite ver sin luz lo que los personajes viven y salir con los sentidos a flor de piel.