El espíritu bélico vuelve a las Malvinas

A raíz de la publicación de un informe en la prensa británica, la situación en las islas Malvinas empieza a calentarse de nuevo, a 32 años de la guerra que enfrentó a Gran Bretaña y Argentina. Según el Sunday Express, Buenos Aires ha comenzado a prepararse para un eventual conflicto armado y Londres ha respondido con un “monitoreo” de la situación en el sur del Atlántico. Pero lo que realmente está en el fondo es el petróleo: se descubrieron enormes reservas de hidrocarburos en aguas de las Malvinas y los intereses económicos ya empezaron a mover sus piezas.

 

LONDRES.- Las islas Malvinas, el archipiélago del sur del Atlántico que Gran Bretaña y Argentina se disputan y donde se han descubierto enormes reservas de hidrocarburos, son nuevamente centro de una áspera disputa entre ambos países.

El Ministerio de Defensa británico ve cada vez con más preocupación la decisión del gobierno argentino de destinar al menos 5 mil millones de dólares para modernizar a sus fuerzas armadas y ha comenzado a “monitorear cuidadosamente” la situación.

El almirante Alan West, quien estuvo al mando del buque británico HMS Ardent –hundido durante la Guerra de las Malvinas (1982)– y fue ministro de Seguridad en el gobierno de Tony Blair (1998-2008), le dijo al Sunday Express que cualquier incremento al gasto argentino de defensa “debe ser visto con preocupación”.

West se refería a un informe dado a conocer el 23 de febrero por el semanario Sunday Express, el cual reveló que el gobierno argentino adquirirá nuevos aviones de guerra, armas antiaéreas y radares especiales, además de que mejorará sus tropas especiales.

El Sunday Express también informó, con base en fuentes de la Defensa, que el ejército británico teme una incursión militar argentina en Puerto Argentino (o Puerto Stanley para los ingleses).

La nación sudamericana planea incrementar su gasto de defensa 33.4% este año, lo que sería el mayor aumento para el sector en la historia del país. Las partidas incluirán mil 250 millones de dólares para comprar aviones y modernizar las fuerzas armadas, siempre según el reporte del semanario británico.

El gobierno argentino “comprará tanques medianos y aviones de transporte, además de actualizar buques de guerra y submarinos”, agregó el Sunday Express.

“La lista de adquisiciones incluye sistemas de defensa aéreos israelíes, transporte de asalto naval, sistemas de misiles, helicópteros y un proyecto de drones. Contará con capacidades de alta tecnología para el ejército y la formación de un nuevo comando de unidades de fuerzas especiales”, destacó en su información el semanario y agregó que para las fuentes militares británicas de alto rango “el verdadero miedo está en la posible incursión de fuerzas especiales argentinas dirigidas a dañar la pista aérea de Puerto Argentino”.

El pasado agosto el Sunday Express había informado de un contrato para comprar 20 aviones de guerra French Mirage de España, lo cual le permitiría a Argentina atacar el aeropuerto de Puerto Argentino con bombas guiadas por láser.

“Estoy preocupado de que (…) seamos incapaces de recapturarlas (las Malvinas)”, indicó el exministro al Sunday Express.

West se refirió así a importantes recortes al gasto de defensa en el Reino Unido, que incluyen, además de una merma en el presupuesto militar de más de 8%, el despido de mil 500 efectivos. Para 2020 Londres pretende reducir el número de soldados de 102 mil a unos 82 mil.

West dijo además que los nuevos portaaviones de Gran Bretaña no entrarán en funcionamiento hasta 2020 y de ahora a entonces “Argentina tendrá una ventana de oportunidad” para actuar.

Por su parte el ministro británico de Defensa, el conservador Philip Hammond, se negó a confirmar si Gran Bretaña “retomará” las Malvinas en caso de que sean “invadidas por fuerzas enemigas”. “De eso no vamos a hablar”, sentenció.

El petróleo de la discordia

 

La noticia se conoce meses antes de que las tareas de exploración de petróleo se intensifiquen en aguas de las Malvinas y cuando la presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner decidió crear –a comienzos de febrero– una Secretaría de Asuntos Relativos a las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes en el Atlántico Sur.

Por su parte fuentes de la compañía británica de exploración de hidrocarburos Rockhopper Exploration confirmaron que las tareas de perforación a gran escala comenzarían en los próximos meses. Estimó que su plataforma de Sea Lion –en la cuenca norte de las islas– contendría al menos 394 millones de barriles de petróleo.

Las tareas de exploración llevaron a que el funcionario argentino Daniel Filmus, flamante secretario de Asuntos Relativos a las Islas Malvinas, enviara más de 200 cartas a firmas petroleras amenazándolas con multas hasta por mil 500 millones de dólares y penas de hasta 15 años de cárcel si realizan exploraciones sin consentimiento de Argentina.

Lo cierto es que Gran Bretaña ha reforzado sus defensas en las islas con cuatro cazas Eurofighter Typhoon, un avión antimisiles, batallones de artillería y antimisiles terrestres y 600 efectivos. También desplegó un submarino nuclear con misiles crucero Tomahawk que visita las islas dos veces al año.

Las autoridades militares británicas evalúan también el despliegue a las Malvinas del llamado Grupo de Tareas de Respuesta de la Marina Real, una flotilla de destructores, una fragata, un submarino y comandos de guerra.

Todo ello ocurre a 32 años de la Guerra de las Malvinas, conflicto de 74 días que enfrentó a Gran Bretaña y Argentina y terminó con un saldo de 649 argentinos, 255 británicos y tres isleños muertos.

Desde Buenos Aires, el ministro argentino de Defensa, Agustín Rossi, desmintió que Argentina tenga a las Malvinas como una “hipótesis de conflicto”.

“Argentina es un país cuya defensa no trabaja con hipótesis de conflicto. No se piensa en eso cuando se desarrollan las capacidades de las fuerzas armadas”, sostuvo Rossi el pasado 23 de febrero en diálogo con InfoNews.

“La política que ha definido la Argentina sobre el Atlántico sur es clara y se trata de tener adhesiones en el marco internacional. Pedimos diálogo”, añadió.

 

Visita uruguaya

 

Desde las Malvinas las autoridades sostienen que a pesar de las “presiones constantes” de Argentina, varios países de América Latina –entre ellos Uruguay, Panamá, Brasil y Estados Unidos– están cambiando su posición hacia las islas y buscan hacer negocios allí.

Así, el mes pasado una delegación de diputados uruguayos visitó Puerto Argentino a fin de buscar mayor cooperación en materia de vuelos, producción de carne, energía eólica e hidrocarburos, salud y educación.

La delegación uruguaya afirmó que su país tiene un “papel importante” que jugar a la hora de promover mejores relaciones con el disputado territorio de ultramar, pese a las consecuencias que ello pueda tener con la vecina Argentina.

El jefe de la delegación, Jaime Trobo, del opositor Partido Nacional, concluyó la visita el pasado 13 de febrero diciendo que “las deliberadas, pero muchas veces ocultas” acciones tomadas para bloquear el comercio con las islas son algo “muy triste”, y agregó que todos los países vecinos de América Latina “deberían trabajar juntos para poner fin a ese bloqueo”.

“Las islas Falkland (Malvinas) tienen el derecho a la libertad, a la autonomía y a que se les permita vivir felices con sus vecinos”, dijo Trobo, al indicar que los problemas políticos “tienen que madurar y resolverse solos”.

En una conferencia de prensa en Puerto Argentino, junto a miembros de la Asamblea Legislativa local, Trobo –quien realizó su tercera visita a las islas– dijo que él y sus tres colegas (Fitzgerald Cantero, del Partido Colorado; Daniel Mañana, del Partido Nacional, y Daniel Radio, del Partido Independiente) representan a la mitad de la población uruguaya.

Cantero explicó que Uruguay “tiene una larga relación con las islas” y agregó que históricamente el primer punto de llegada para los isleños fue siempre Montevideo. “Hay muchos uruguayos que querrían renovar esa vieja relación”, subrayó. La delegación uruguaya también se mostró a favor de iniciar un servicio directo de vuelos Montevideo-Puerto Argentino y Cantero dijo que trabajará “para hacer que este sueño se haga realidad”.

Por su parte el ministro británico para América Latina y los Territorios de Ultramar, Hugo Swire, quien estaba en las Malvinas y se reunió con los legisladores uruguayos, felicitó a ese grupo parlamentario “por su decisión de viajar a las islas y conocer más sobre su realidad”.

Swire le envió además un mensaje al gobierno de Cristina Fernández, al indicar que el crecimiento económico en las Malvinas “podría beneficiar a Argentina si cambiaran las actitudes” en ese país.

“La actitud del gobierno argentino hacia las islas le impide a la población de Argentina la posibilidad de crecimiento económico, como también niega los derechos fundamentales de autodeterminación de los isleños”, dijo Swire; agregó que tras el referéndum en las islas que concluyó que la mayoría quiere seguir siendo colonia británica, “la cuestión de la soberanía quedó resuelta y Argentina debería tratar de ser un buen vecino.

“Por ello debe abandonar sus intentos de intimidar a los isleños y dañar el desarrollo económico del país”, destacó.

Según el ministro británico para América Latina, las amenazas de cancelar, las medidas “obstructoras” contra el sector de pesca y las amenazas a compañías implicadas en la exploración de hidrocarburos “son completamente contraproducentes (…) Lo preferible es una posición totalmente nueva (por parte del gobierno argentino) que lleve prosperidad no sólo a las islas, sino también a Argentina”, agregó.

Swire dijo que espera que el hallazgo de petróleo en aguas de las Malvinas “atraiga a compañías del mundo con experiencia apropiada, incluidas las de Argentina.

“Los intentos de un país de impedir que otros se involucren (en el sector de hidrocarburos) no tendrán éxito”, afirmó el ministro.

Y tras ser cuestionado acerca de si cree que podría existir un cambio en las relaciones entre la nación sudamericana y las Malvinas, Swire respondió: “Sí lo creo. Pasará cuando haya elecciones presidenciales en Argentina”.

Aunque dijo que no espera muchos cambios de discurso con un nuevo presidente electo, admitió que tiene esperanzas de que el nuevo mandatario se dé cuenta de que las políticas de la presidenta argentina “fueron contraproducentes y no lograron nada”.

En entrevista con Proceso, Swire dice que su viaje a las Malvinas fue muy positivo pues habló con los parlamentarios locales sobre los desafíos que enfrenta el territorio en materia de desarrollo económico, exploración de hidrocarburos y la intención de mejorar los servicios de transporte y comerciales con América Latina.

“Le doy la bienvenida y apoyo el entusiasmo de los legisladores uruguayos que estuvieron de visita a la hora de mejorar los vínculos comerciales y económicos entre Uruguay y las Islas Falkland”, agregó.

–¿Piensa que otros países en América Latina seguirán ahora el ejemplo de Uruguay respecto a las Malvinas?

–Parlamentarios y consejeros políticos de otros países, incluidos los de Brasil y Paraguay, ya han visitado las islas y las autoridades locales le darán la bienvenida a nuevas visitas. La exploración de petróleo ofrece oportunidades no sólo para las islas, sino para toda la región, y el gobierno del Reino Unido apoya enteramente los esfuerzos del gobierno local para desarrollar vínculos más cercanos con sus vecinos.

–¿Cuál es el mensaje que tiene para Argentina, teniendo en cuenta el referéndum en las islas (el 10 y el 11 de marzo de 2013) en el que una abrumadora mayoría (99.83%) de los isleños quiso seguir siendo británica?

–Argentina debería respetar el derecho de autodeterminación (de los isleños) como fue expresado por la población y tendría que comportarse como un buen vecino.

“Debe aceptar también que el gobierno de Gran Bretaña no negociará la soberanía contra el deseo de los isleños. Queremos una relación amplia y amistosa con Argentina. Tanto el Reino Unido como el gobierno de las Islas Falkland hemos dicho que nos gustaría sentarnos con el gobierno argentino para discutir asuntos de cooperación sobre una serie de temas prácticos, como la conservación de poblaciones de peces, como ocurrió en los noventa. Pero no negociaremos los derechos de los habitantes de las Falkland contra su voluntad o a sus espaldas. Argentina debe aceptar esto y superarlo.”