BERLIN (apro).- De octubre de 2005 a junio de 2010 el alemán Sebastian Edathy fue cliente de un sitio en internet canadiense en el que compró imágenes de niños desnudos. Su cuestionable afición lo tiene hoy bajo la lupa no sólo de la justicia alemana, quien ha emprendido una investigación en su contra por posible pornografía infantil, sino también bajo del escrutinio público: Edathy no es un ciudadano cualquiera, era hasta unas semanas un renombrado diputado del Partido Social Demócrata de Alemania (SPD por sus siglas en alemán) con una curul en el Parlamento alemán, Bundestag, desde hace 16 años.
Pero el “affaire Edathy”, como ya lo bautizó la prensa alemana, no se reduce a un mero escándalo de un político. Los eventos en torno al caso, desvelados durante la última semana por la prensa de este país, han desembocado en una verdadera crisis dentro del gobierno de coalición de la canciller Angela Merkel, en la que ya rodó la primera cabeza: la del hasta hace unos días ministro de Agricultura, Hanz-Peter Friedrich, quien sin tener relación directa con el caso, podría incluso ser investigado judicialmente.
Se trata de una historia en la que por increíble que parezca abundan los cabos sueltos y coloca de nuevo en la palestra mediática el actuar de la clase política alemana y, desde luego, el asunto de la pornografía infantil como un asunto que llega hasta las más altas esferas del poder.
El diputado socialdemócrata Sebastian Edathy, hijo de padre hindú y madre alemana, ganó prestigio y reputación por su trabajo realizado al frente de la comisión especial formada en el Bundestag para investigar el actuar de los servicios de inteligencia y de la policía dentro del caso de la célula Clandestinidad Nazi, que durante años operó impunemente en todo el país. El grupo de trabajo encabezado por Edathy fue crítico y dejó al descubierto la negligencia con la que actúo la autoridad, lo que le dio buena fama en el círculo de la política alemana.
Tras las elecciones generales de septiembre del año pasado, el SPD y la Unión CDU/CSU de Merkel negociaban la gran coalición que gobierna actualmente en Alemania. En aquel momento el nombre de Edathy sonaba dentro de los candidateables para ocupar la titularidad de algún ministerio.
Al mismo tiempo que esto sucedía, la Oficina Federal de Investigación Criminal (BKA, por sus siglas en alemán) recibió de parte de la policía canadiense, en el marco de la operación “Spaten”, una lista con el nombre de 800 ciudadanos alemanes sospechosos de estar involucrados en un caso de pornografía infantil en video y fotos.
El nombre del diputado del SPD aparecía en esa lista.
A partir de este punto se desencadenaron una serie de sucesos que en lugar de traer claridad a la investigación de la policía canadiense aportaron más bien confusión e incluso hasta podría existir la posibilidad de un caso de obstrucción a la justicia.
Fue en octubre del año pasado cuando la BKA alemana tuvo la información confidencial en la que salía a relucir el nombre del diputado socialdemócrata. A través del jefe de la institución, Jörg Ziercke, el entonces ministro del Interior y miembro de la CDU Hans-Peter Friedrich fue puesto al corriente del caso. Éste, a su vez, comunicó el dato al presidente del SPD Sigmar Gabriel, hoy vicecanciller alemán, quien -cual teléfono descompuesto- también puso al tanto de la novedad a sus compañeros de partido Frank-Walter Steinmeier, hoy ministro del Exterior, y al coordinador del grupo parlamentario del partido en el Bundestag, Thomas Oppermann.
El antiguo ministro del Interior Friedrich se ha cansado de explicar que actúo de forma legal y responsable al comunicar el dato al presidente del SPD, toda vez que en ese momento -octubre del año pasado- se negociaba la Gran Coalición que hoy gobierna Alemania. Su intención, dijo, era alertar al partido para que no involucrara a Edathy en el nuevo gobierno. Tal aclaración, sin embargo, no convence a muchos.
Y es que, cuando a finales de enero la fiscalía de Hannover determinó proceder contra el diputado por la sospecha de poseer material de pornografía infantil y procedió, los días 10 y 12 de febrero, al correspondiente registro de su vivienda y de su oficina en Parlamento, apenas y se encontró con rastros que sugerían una destrucción total de las evidencias.
El caso entonces se complicó pues a partir de ahora la fiscalía alemana debe determina no sólo si Edathy es culpable de pornografía infantil, sino también si éste fue alertado o no de las investigaciones en su contra, lo que le habría dado la posibilidad de borrar evidencias en un claro caso de obstrucción de la justicia.
Y para complicar un poco más el asunto, la fiscalía de Berlín analiza por su parte la posibilidad inicial de que el exministro Friedrich haya violado el secreto profesional al que estaba obligado al comunicar la información confidencial a la cabeza del SPD. Por lo pronto, la presión contra él llegó a tal grado que el pasado 14 de febrero presentó su dimisión ante el Ministerio de Agricultura.
Lo que sucedió entre noviembre de 2013 y febrero de este año sólo demuestra cómo el caso se ha enredado y convertido en una enorme bola de nieve: Además de la BKA, el Ministerio del Interior alemán y los principales dirigentes del SPD, también tuvo conocimiento de la información confidencial que involucra a Edathy el ministro del Interior de Baja Sajonia, Boris Pistorius (SPD), estado por el cual era diputado el político acusado.
Si éste fue alertado a o no por sus compañeros de partido, es algo que de momento la autoridad no puede probar y, de hecho, trabaja ya en ello. Lo cierto es que desde finales de noviembre el abogado de Edathy busco confirmar con la fiscalía la existencia una investigación en contra de su cliente. ¿Cómo se enteraron de ello?
Edathy y su defensa han asegurado que fue gracias a las noticias, pues también en noviembre del año pasado, la policía canadiense anunció en una conferencia de prensa las acciones tomadas en el combate contra la pornografía infantil e informaron ampliamente sobre la operación “Spaten”. Dicha información fue retomada por diversos medios alemanes.
Justo el día en que la Fiscalía determinó proceder en contra del todavía diputado, lo que no se supo sino hasta cinco días después, éste presentó su renuncia al cargo en un escueto comunicado, en el que argumentaba motivos de salud.
Después llegó la orden de registro tanto al domicilio particular como a la oficina que ocupaba en el Parlamento, en donde apenas y se encontraron rastros de discos duros borrados. A ello le siguieron declaraciones contradictorias sobre el hecho de que la fiscalía habría sellado la oficina para mantener en resguardo los datos ahí encontrados, pero que fueron desmentidos por el vocero del Parlamento; y, por último, la información de que la computadora portátil de trabajo del acusado fue “robada” el pasado 31 de enero durante un viaje en tren de Hannover a Amsterdam.
Hasta ahora el paradero de Sebastian Edathy se desconoce.
Sólo se sabe que se encuentra en el extranjero y la última referencia sobre su ubicación es justamente ese viaje hacia Amsterdam en el que desapareció su computadora. Su partido, el SPD, decidió suspenderle temporalmente sus derechos como miembro y las autoridades, por su parte, buscan dar luz y respuestas al caos en que se convirtió el caso.
Lo que sin embargo parece irrefutable es el material en posesión del ex parlamentario. De acuerdo con las palabras del jefe de la fiscalía, Jörg Fröhlich, Edathy tendría en su poder fotos de chicos desnudos “que juegan, se alborotan y se muestran; todo en relación a sus genitales”.












