Al concluir el Primer Cardiomaratón en 2010, la Universidad de Guadalajara-CUCS y el ayuntamiento tapatío publicitaron que lograron capacitar a más de 6 mil personas en resucitación cardiopulmonar, con lo que incluso impusieron un récord Guiness. Ahora están a punto de romper una marca en retraso de pagos, ya que aún no liquidan el equipo utilizado en ese y, tal vez, en otros eventos menos altruistas.
La Universidad de Guadalajara (UdeG) y el municipio tapatío se resisten a pagar casi 1 millón de pesos a la empresa TAQ Sistemas Médicos, S.A. de C.V., por el equipo médico que utilizó en una actividad deportiva hace casi cuatro años.
Luis Manuel Espinosa Castillo, coordinador de la carrera de Técnico Superior Universitario en Emergencias, Seguridad Laboral y Rescate en el Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS) de la UdeG, organizó el Primer Cardiomaratón 2010 “Todos Unidos por Guadalajara y México” y solicitó a TAQ equipo médico.
Según la invitación a una rueda de prensa que enviaron la casa de estudios y el CUCS el 12 de marzo de 2010, el objetivo del acto programado para el día 21 de ese mes en el estadio Jalisco era reunir a 10 mil personas para “ser capacitadas gratuitamente en RCP (Reanimación Cardiopulmonar) y con ello disminuir el riesgo de mortalidad al momento de un ataque”.
El documento indica que el encuentro con la prensa lo encabezaría el entonces rector general, Marcos Antonio Cortés Guardado, así como el rector del CUCS, que era Víctor Manuel Ramírez Anguiano. Además, se justifica el acto: “En México hay 12 muertes cada hora por enfermedades cardiovasculares, 165 decesos diarios por infartos al miocardio, y fallecen 26 mexicanos cada hora por padecimientos relacionados por la obesidad, por ende, en Jalisco hay una muerte cada hora por infarto”.
El Cardiomaratón formó parte de los festejos por el 50 aniversario de Clubes Unidos de Jalisco. En los medios de comunicación se informó que rompió el récord Guiness al reunir a 6 mil 577 personas para capacitarse en RCP y que, en efecto, presidieron el evento Ramírez Anguiano y Danny Junior Girton, verificador y adjudicador de récord Guinnes.
En la carta de agradecimiento que recibieron los participantes, la UdeG vuelve a mencionar a Ramírez Anguiano como presidente y a Espinosa Castillo como coordinador del Cardiomaratón.
TAQ Sistemas Médicos entregó a tiempo el equipo solicitado, pero Espinosa Castillo no terminó de pagar. Hasta la fecha, y mediante presiones, sólo ha entregado 416 mil pesos.
Por ese motivo el representante legal de la empresa, Juan Carlos Meza Cruz, denunció a Luis Manuel Espinosa Castillo por fraude, pero se desistió después de que el funcionario universitario se comprometiera, en un contrato de reconocimiento, a finiquitar el adeudo.
No obstante, Espinosa Castillo se niega a pagar con el argumento de que los patrocinadores –la UdeG y el ayuntamiento de Guadalajara– deben liquidar ese monto.
Deudor escurridizo
En la querella que presentó Meza Cruz ante la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) refiere que, en enero de 2010, Espinosa Castillo contactó a TAQ Sistemas Médicos para adquirir equipo diverso (1002 unidades de 800-1066 CPR anytime, 300 de 80-1403 infant CPR anytime y tres unidades de 15120103 manikin face shields) para enseñar técnicas de resucitación.
Espinosa Castillo les comentó que quería el equipo médico “para un gran evento que iba a organizar en la ciudad de Guadalajara, Jalisco; evento que contaba con importantes patrocinadores como el municipio de Guadalajara”. La empresa cotizó el pedido en 946 mil 125 pesos.
Para verificar la calidad del producto, Espinosa Castillo envió al domicilio de la empresa en la Ciudad de México a un representante, Domiciano Fachado, “quien señaló que eran precisamente los equipos que estaban buscando y le informaría al doctor”.
En febrero de ese año el rector del CUCS ordenó que le enviaran la mercancía, que fue recibida por Domiciano Fachado. Espinosa Castillo se comprometió a pagarla a más tardar el 20 de marzo, es decir, el día antes del Cardiomaratón.
Incluso acudieron al acto personal de TAQ Sistemas Médicos y, como representante del proveedor, Edgar Ivann Téllez del Toro, pero Espinosa Castillo no cubrió el pago. Dijo “que los patrocinadores no hicieron los pagos a tiempo y como son dependencias de gobierno son muy burocráticas, y pidió una prórroga de tres meses, al término de los cuales tampoco cubrió el adeudo y solicitó una nueva prórroga, ahora con el argumento de que si bien el evento se había llevado a cabo, a la mera hora los patrocinadores no querían aportar los montos a los que se habían comprometido”, declaró en su querella el abogado de la empresa.
A mediados de enero de 2011 Espinosa Castillo anunció por teléfono a TAQ que el ayuntamiento de Guadalajara iba a cubrir toda la deuda en “cuestión de días”. Pero no fue sino hasta el 15 de marzo cuando el proveedor recibió una transferencia electrónica por sólo 116 mil pesos. Al comunicarse con el ayuntamiento para preguntar cuándo se pagaría el resto –asienta en la demanda el litigante Meza Cruz–, “nos informaron que era la única cantidad que se había comprometido a aportar” esa instancia de gobierno.
“Nos percatamos del hecho de que el probable responsable, doctor Luis Manuel Espinosa, no contó nunca con el dinero suficiente para los artículos que adquirió y que no sólo los utilizó” para el Cardiomaratón, sino “en otros eventos en los que ha obtenido un lucro”, se agrega en la demanda.
El 21 de diciembre de 2011 TAQ acusó ante la PGJDF a Luis Manuel Espinosa de fraude por 1 millón 300 mil pesos.
La denuncia se radicó en la Fiscalía Central de Investigación para la Atención de Delitos Financieros, en la agencia D, con el número de averiguación previa FBJ/BJ-2/T1/131/12-01. Fue ratificada el 24 de mayo por el apoderado legal Meza Cruz.
El 14 de junio de 2012 la PGJDF solicitó a su homóloga de Jalisco su colaboración para notificar de manera personal a Luis Manuel Espinosa en su domicilio “para que conozca de la imputación que existe en su contra por el delito de fraude”, como se lee en el oficio 200/202/303/2012-06, firmado por el subprocurador Edmundo P. Garrido Osorio, así como por el fiscal central Miguel Leyva Medina y el agente del Ministerio Público Rufino Arellano Linares.
Para detener la averiguación previa, Luis Manuel Espinosa firmó el 19 de octubre un contrato de reconocimiento de adeudo y garantía, en el cual solicitó que la empresa le hiciera una condonación y se desistiera de la denuncia.
También firmó un pagaré que lo obligaba a abonar pagos mensuales a partir de noviembre pasado. Sin embargo, volvió a incumplir con el mismo argumento: “Responsabilizó a los patrocinadores de no aportar los recursos y dejarlo solo con el adeudo”, señala el abogado Meza Cruz.
En el contrato de reconocimiento de adeudo se puntualiza que el rector del CUCS debe 1 millón 62 mil 125 pesos por el material adquirido y que se comprometió a pagar a más tardar en mayo de 2010. En las cláusulas se indica que, una vez descontado el mencionado abono del municipio de Guadalajara, queda un saldo de 1 millón 56 mil 281 pesos “que el deudor reconoce y se obliga a pagar incondicionalmente”.
En ese documento también se estipuló que Luis Manuel Espinosa se comprometió a entregar 16 pagos de 49 mil 437 pesos en los primeros cinco días de cada mes. A su vez, la empresa condonó los intereses generados por un total de 198 mil 392 pesos, “por lo que el deudor sólo deberá cubrir la cantidad de 791 mil 78 pesos”, siempre a condición de que Luis Manuel Espinosa cumpliera en el tiempo y la forma convenidos para el pago. En caso de no hacerlo, se hizo explícito que se le cobrarían intereses ordinarios sobre saldo insoluto.
Ante la nula respuesta del deudor, Meza Cruz se comunicó con Jaime Andrade Villanueva, actual rector del CUCS, para que la institución pagara el adeudo.
El 28 de diciembre de 2013, Andrade Villanueva respondió al abogado de TAQ Sistemas Médicos: “Este suceso ocurrió hace cuatro años. Por lo que relatas es un problema entre particulares y en el cual jamás hubo contrato en el que estuviera involucrada la Universidad de Guadalajara, si así hubiera sido el caso entonces la institución respondería por estos hechos, ya que la Universidad de Guadalajara es una institución seria que siempre cumple sus compromisos.”
Prosigue: “Lamento que este (sic) pasando esto y se involucre a decir tuyo nuestra Universidad. En este momento la Universidad se encuentra de vacaciones. Sin embargo, el contacto para cualquier asunto de tipo legal, deberá ser dirigida directamente al C. rector general y el (sic) la turnará al abogado general para deslindar de responsabilidades a la institución”.
El rector del CUCS también se comprometió a revisar el asunto con Espinosa, y le pide al abogado que “me mantenga al tanto, es interés mío cuidar el buen prestigio de mi Universidad”.
A decir de Meza Cruz, en este correo Andrade Villanueva “confirma los dichos del doctor Espinosa, en el sentido de que la Universidad de Guadalajara se ha desentendido del evento y del adeudo que se desprende del mismo. Sin embargo, como se puede ver, en toda la publicidad del evento se colocaron los logotipos del CUCS y de la UdeG”.
Añade que la casa de estudios “promovió el evento en su portal y fue en sus instalaciones en donde se llevó a cabo la conferencia de prensa para anunciarlo. Adicionalmente, según una nota del periódico El Informador, el evento fue presidido por el doctor Víctor Manuel Ramírez Anguiano en su calidad de rector del CUCS. Entonces, ¿estuvieron o no involucrados en el evento y en los hechos el CUCS y la UdeG? El actual rector del CUCS dice que no, pero los hechos dicen lo contrario”.
El representante legal de TAQ admite que no hubo un contrato de por medio “y las facturas salían a nombre del doctor, quien hizo el trato directamente con la empresa; fue una compra de mostrador”.
En cuanto a la recomendación que le hizo Andrade Villanueva de acudir con el abogado general de la casa de estudios, Meza Cruz comenta que “le corresponde a él (Andrade), por eso se le mandó un escrito, porque de acuerdo con la normatividad de la propia universidad, los problemas de los coordinadores de carrera le corresponde atenderlos al director del centro, y en su caso debió presentarlo ante el consejo de responsabilidades y sanciones del Centro Universitario de Ciencias de la Salud; no le corresponde a la universidad”.
Meza Cruz aclara que “en los contratos que se han hecho entre TAQ y la UdeG nunca hemos tenido problemas; el único se presentó ahora que está como intermediario el doctor Espinosa”.








