La ficción de Almaguer

El miércoles 5, Eduardo Almaguer, secretario del Trabajo, anunció en los medios que su dependencia rescató a unos niños de la explotación laboral en un invernadero de Mazamitla. Después enmudeció. Resulta que, a decir de los habitantes de aquella comunidad, los inspectores de la STPS montaron una versión tremendista para sacarle provecho mediáticamente. Nada resolvieron así, pero le dejaron el estigma al municipio.

MAZAMITLA.- El espectacular “rescate” de 27 niños que supuestamente trabajaban como jornaleros recolectando zarzamoras en la comunidad de Puerta de Zapatero, de este municipio, fue un montaje en el que les tomaron fotografías hasta con engaños y promesas de regalarles balones y juguetes.

El miércoles 5, el titular de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), el priista Eduardo Almaguer Ramírez, dio una conferencia de prensa para anunciar un golpe contra la explotación de infantes en el estado.

Sin embargo, padres de familia, docentes, mujeres que trabajan en los invernaderos y el presidente municipal, Eduardo Anaya Ruán, desmienten la versión de Almaguer.

Para ellos, la difusión del supuesto rescate perjudica la imagen del municipio y pone en riesgo la única fuente de ingreso que tienen en esa región, dedicada principalmente a la agricultura.

Almaguer declaró que la empresa responsable de emplear a menores es Agrícola Tecnología Globalizada, S.A. de C.V., que renta una parcela a la señora Trinidad Barragán, por lo cual se le multó con 9 millones de pesos y se le denunció penalmente ante la Procuraduría General de la República (PGR).

Además, el funcionario difundió que trabajaban de las 8:00 a las 15:00 horas por un salario menor a 20 pesos diarios, lo que consideró inaceptable.

Según él, el pasado 31 de enero los inspectores de la STPS descubrieron en el predio mencionado a niños que llevaban dos cubetas con capacidad de cinco kilos atadas a la cintura, que utilizan para depositar las bayas, así como guantes improvisados para protegerse de las espinas. A cada niño le pagaban un peso con 80 centavos por cada cubeta, de modo que si entregaban 10 cobraban 18 pesos.

El secretario del Trabajo detalló que fue difícil localizar el invernadero entre el bosque, ya que se entra por una brecha de 10 kilómetros sólo transitable a pie. Esto  dio tiempo al capataz de huir tras exigirles a los infantes que se escondieran en el cultivo.

Recalcó que las autoridades de Mazamitla fueron omisas porque no respetaron el convenio de colaboración con la STPS para verificar que no se emplee a menores en actividades del campo, por lo que el “rescate” de los menores fue resultado de una inspección de cinco días en ocho municipios del sur del estado. Se comprobó que la mayoría de los trabajadores no están registrados en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

Sin embargo, los afectados dicen que la denuncia de Almaguer está muy lejos de compararse con la que hizo en junio de 2013, cuando la STPS y la Fiscalía General del Estado montaron un gran operativo para liberar a 275 jornaleros enganchados con engaños que trabajaban para la empresa Bioparques de Occidente (Proceso Jalisco 450).

Esta vez el secretario llegó al extremo de informar que el invernadero se encuentra oculto entre un bosque y que sólo es posible llegar a él por la citada brecha de 10 kilómetros.

Pero el reportero comprobó que no está a más de un kilómetro de la entrada a la ranchería de Puerta de Zapatero y se llega por un camino de terracería por donde circulan vehículos en ambos sentidos. Los habitantes saben dónde está el cultivo de zarzamoras y conocen a su propietaria, la señora Trinidad Barragán, así como a la capataz, que se llama Hilda.

 

La irrupción

 

En la entrada de la ranchería, a 10 kilómetros de la cabecera municipal sobre la carretera Mazamitla-Tamazula, se encuentra la escuela primaria José María Morelos y Pavón. Afuera del modesto plantel un grupo de mujeres suele esperar a que salgan sus hijos. Algunas vienen de comunidades como El Guayabo, Las Juntas, La Puerta y La Flor.

Cerca del mediodía del lunes 10, cuatro de ellas aceptan comentar el operativo de la STPS en el invernadero. De entrada lamentan el alboroto mediático que provocó el anuncio de Almaguer. “Está muy mal lo que están diciendo, que explotamos a niños aquí. No es cierto. Yo por lo menos tengo tres y nunca he pedido trabajo para ellos”, dice una.

Otra señora admite que a veces ella u otras llevan a sus vástagos al trabajo, ya sea un sábado o cuando no tienen clases, pero rechaza de plano que las empresas agroindustriales busquen contratarlos.

Para más detalles, explica que para la cosecha de tomates es común contratar a hombres y mujeres por igual, y muchos llevan con ellos a sus hijos porque ahí no hay guarderías. Entonces los muchachos más grandes ayudan a sus padres en la pizca, como lo hacen en sus propias parcelas. Y nada más.

El director de la primaria, Saúl Covarrubias Flores, señala que los menores nunca han dejado de ir a clases y que si alguien lo duda, puede consultar la lista de asistencia. Por eso opina que el operativo de la STPS pudo ser una buena anécdota, pero tuvo consecuencias graves.

Relata que, como parte de la reforma educativa implantada el año pasado, el último viernes de cada mes los niños no asisten a clases en ninguna escuela, por lo que muchos se fueron a jugar futbol en un campo que está junto al invernadero y otros acompañaron a sus padres que trabajaban en la recolección de zarzamoras, así que cuando llegaron los inspectores, en efecto algunos menores tenían guantes de podar y cubetas.

El director de la escuela recuerda que el martes de la siguiente semana, cuando se reiniciaron las clases –ya que el lunes fue día feriado– le presumieron que “salieron en la tele”: “Los niños no miden consecuencias. Me dijeron: ‘Mire, profe, ya somos famosos porque salimos en la tele’. Hasta ahí les alcanzó su malicia. Cuando vieron que no era cosa de juego se asustaron y sus mamás también”.

Ante el escándalo que generó la denuncia de la STPS, algunos padres de familia fueron a pedirle una constancia de asistencia, pues querían tener pruebas de que sus hijos no han dejado de estudiar por trabajar en el cultivo.

Y no es que no haga falta. Covarrubias Flores admite que en poblaciones cercanas los padres exigen un mayor esfuerzo de sus hijos porque su situación es más precaria y durante la época de cosecha se los llevan a trabajar todos los días. Sin embargo, indica que en Puerta de Zapatero no sucede.

Días después del operativo, el director de la escuela vio cómo se repetía la noticia en el canal 4 de Televisa Guadalajara, pero al observar con atención las imágenes se dio cuenta de que no corresponden a familias de su comunidad:

“No sé de dónde las sacarían. Presentaron a niños y familias que no son de aquí, es más, no son ni del estado. Vienen de Chiapas, Guerrero y Oaxaca, son personas que están laborando en los ingenios; cuando termina su temporada siguen trabajando en lo que se viene.”

Puntualiza que la comunidad tiene alrededor de 500 habitantes y que en el invernadero de Agrícola Tecnología Globalizada, S.A. de C.V., trabajan 50, la mayoría mujeres que colectan y empacan zarzamoras, en tanto que los hombres acondicionan el suelo y podan las plantas.

Una de las empleadas, consultada por Proceso Jalisco, dice que la empresa les paga 150 pesos diarios por una jornada de ocho horas, aunque ésta puede extenderse hasta 10 horas.

Cuando el reportero buscó a la responsable del invernadero, el vigilante mencionó que no estaba y tal vez llegaría tarde. Nervioso, explicó que no permitiría entrar sin órdenes de ella. Sin embargo, contó que el día del operativo el cancel estaba abierto y así pudo irrumpir el personal de la STPS.

Con todo, fue posible hablar con las trabajadoras desde el campo de futbol que colinda con el invernadero. A la sombra de un toldo, 10 mujeres empacaban zarzamoras en cajas de cartón y plástico para Driscoll’s, empresa especializada en la comercialización de fresas, arándanos y frambuesas en supermercados de Estados Unidos.

A cambio de su testimonio pidieron que no se les fotografiara. La mayor recuerda que unos niños se encontraban en el campo de futbol y otros estaban en el cultivo, comiendo fruta de la cosecha en compañía de los adultos, cuando vieron que una camioneta roja se acercaba.

Como no sabían quién venía a bordo del vehículo, los muchachos corrieron a ocultarse entre los arbustos de zarzamora. A decir de la testigo, los inspectores de la STPS bajaron del vehículo e ingresaron al invernadero, instalaron una mesa y comenzaron el montaje: “Los tenían a todos juntos y empezaron a tomarles fotos, a decir un montón de mentiras: que los niños explotados y todo eso”.

Una de sus compañeras agrega que el personal de la dependencia llamó la atención de los niños con la promesa de entregarles balones y juguetes, pero antes los persiguieron por los surcos. “A unos los corretearon como conejos, porque del miedo corrieron con su mamá”.

Y la primera señora confirma: “Un niño tenía con un baldecito, pero casualmente. Su mamá ya había acabado el surco, estaba sentada aquí y le dijo: ‘Mamá, préstame los baldes para ver cómo me queda’. La mamá le puso los baldes y en ese ratito que nos caen” los inspectores.

El grupo coincide en que no hay otra fuente de trabajo para las mujeres en la comunidad, ya que los hombres se dedican a los cultivos de tomate, aguacate y maíz, por eso están agradecidas con la empresa y con la dueña del terreno.

Con el personal de la STPS se presentó una brigada del DIF Jalisco porque se le advirtió que probablemente las familias vivían en condiciones muy precarias. No obstante, los entrevistados dijeron que se exageró su pobreza y esto desató su enojo.

Según relataron, la gente del DIF les ofreció apoyo para instalar una guardería, lo que ellas habían solicitado hace mucho tiempo. “Hubieran venido antes, nomás vienen cuando hay escándalo”, resumió una de las entrevistadas.

 

Lavamanos

 

El presidente municipal, Eduardo Anaya Ruán, se dice extrañado de que su correligionario priista Eduardo Almaguer no le informó del operativo.

Médico veterinario de profesión y proveniente de una familia de agricultores, el alcalde admite que muchos niños apoyan a sus padres en el campo, pero no como una actividad formal para obtener un salario:

“Los que nacimos y crecimos en el campo sabemos que desde muy pequeños nuestros padres nos educan y transmiten sus conocimientos; esto no significa que nos estén explotando, al contrario: es una escuela de la vida, donde nos enseñan a ser gente con disciplina y carácter responsable a muy temprana edad.”

Si la STPS quisiera evidencias de explotación infantil, añade, bastaría revisar las manos de los menores, porque la zarzamora contiene un tinte natural difícil de eliminar. Anticipa que las encontrarían completamente limpias.

Mientras tanto, lamenta, el espectacular anuncio del supuesto golpe a la explotación infantil le pegó a la economía del municipio, que depende del turismo y las inversiones foráneas. En cambio, dice, no se ataca el problema real de los menores que tienen de 14 a 17 años: no quieren seguir estudiando.

Por eso, un convenio provechoso con la STPS sería que a estos adolescentes se les permitiera trabajar medio turno y no anden de ociosos en las calles. “Eso ayudaría a la economía de su casa y evitaría el problema social”, enfatiza.

Proceso Jalisco buscó a Almaguer para comparar su versión con la de esta comunidad de Mazamitla, pero la Dirección de Comunicación Social de la STPS informó que el secretario no acepta entrevistas sobre ese tema, pero que de ninguna manera se prestaría a un montaje y en consecuencia la denuncia penal y la sanción económica contra la empresa agrícola siguen firmes “hasta sus últimas consecuencias”.

También el personal del DIF se negó a dar detalles de su visita al invernadero y agregaron que su titular, Consuelo del Rosario González Jiménez, tenía una agenda repleta que no le permitía ni responder preguntas. Acerca de cómo detectó el instituto la explotación de menores en el invernadero, se indicó que el DIF no tiene competencia para determinar hechos como ése.

En ninguna de las páginas de internet de esas instituciones se documenta el presunto rescate de los niños jornaleros. En el portal de la STPS sólo aparece un boletín del 25 de octubre de 2013 sobre la instalación de la Comisión Interinstitucional para la Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil y la Protección de los Adolescentes Trabajadores en el Estado de Jalisco.