Ante la impotencia o indiferencia de las autoridades de Chapala –quieren tapar el sol con un dedo en su afán por aplacar la furia de la población local, a la comunidad de estadunidenses y canadienses que residen en el puerto, así como al turismo–, la criminalidad está presente en el municipio; de hecho ya se documentaron varios casos. El domingo 9 fueron asesinados en su casa del coto La Floresta, en Ajijic, Edward Kular, de 84 años y su esposa Nina Discombe, de 72. Ambos eran originarios de Canadá y tenían ya muchos años viviendo en esa población, donde ella se dedicaba a escribir, incluso acababa de publicar su primer libro: The leprous veil of love (El leproso velo del amor). El supuesto móvil fue el robo. En años recientes otros estadunidenses han sido víctimas fatales y sus casos no están del todo aclarados. Un caso más es el de la estadunidense Doris Ruth Shepard, a quien el 21 de diciembre le robaron sus joyas, relojes y dinero en efectivo (Proceso Jalisco 482). A varios de los extranjeros les han amenazado con despojarlos de sus viviendas mediante acciones legaloides que pudieran estar relacionadas con bandas del crimen organizado. A ello se suman los levantones y ejecuciones en la región. Y mientras eso sucede, las autoridades policiacas locales y estatales simplemente no toman cartas en el asunto porque, eso dicen los vallartenses, andan ocupadas cuidando las fronteras con Michoacán.
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Ya que hablamos de inseguridad, si ve un Toyota Corolla nuevo, con placas JLA-8012, es el de Gloria Reza. Se lo arrebataron a mano armada el lunes 10 en Jardines Universidad donde, según vecinos y uniformados de Zapopan, una banda se dedica a despojar a los conductores de sus unidades. Y ese es su modus operandi.
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¿Qué buscará o qué ganará Eduardo Almaguer Ramírez, secretario de Trabajo y Previsión Social del estado, con inventar una supuesta explotación laboral de menores en Mazamitla, que incluso recurrió a argucias como la dádiva de juguetes a los niños del poblado Puerta del Zapatero para que se dejaran tomar fotos con instrumentos de trabajo en sus manos? ¿Qué quiere Almaguer, cuando errónea y falsamente informa que hubieron de sortear quién sabe cuántas cosas para llegar al “invernadero escondido entre el bosque”, cuando los reporteros de este semanario Jorge Covarrubias y Rafael del Río comprobaron que no es tal? ¿Será sólo por hacerse notar, por salir en la radio, la prensa y la televisión para irse proyectando a alguna candidatura para el próximo año? Lo único cierto es que en casos como el de Llano Grande, en San Gabriel y Tolimán, sí dieron en el clavo con jornaleros, hombres y mujeres explotados. Ante ello, el de Mazamitla parece una obra de teatro mal montada.
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A lo largo de la administración de Emilio González Márquez, sobre todo en sus últimos tres años, este semanario documentó la serie de anomalías y desvíos de fondos públicos que fueron in crescendo hasta convertirse en un tremendo lastre político, económico y social que le costó al PAN la derrota estatal luego de tres sexenios consecutivos de gobernar. La simple organización de los XVI Juegos Panamericanos en Guadalajara celebrados durante 2011 representó uno de los peores fardos para las finanzas públicas. A la fecha, la Contraloría del estado contabiliza ya varios miles de millones de pesos, que podrían ir de 7 mil a 10 mil millones de pesos. Buena parte de ese dinero fue para reales o ficticias asociaciones civiles u obras pías que el Poder Ejecutivo donó. Otras sumas se fueron a pagos sin medida; al Macrobús; al soñado, por Emilio, “Nuevo Cancún”, en Chalacatepec; a campañas políticas y, sin duda, buena parte a los bolsillos de algunos… o muchos. Ahora sólo falta, como lo prometió el contralor Juan José Bañuelos Guardado, que se presenten las correspondientes denuncias penales, si es que no se hizo ya, pues no sólo debe estar en la cárcel el exdirector del Sistema Intermunicipal de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA), Rodolfo Ocampo. Varios o muchos exfuncionarios lo deben acompañar pronto, si es que la justicia es derecha, pues se despacharon a lo grande. Y lo hicieron no sólo por deshonestos, sino por creer que el poder era eterno.
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