Retrospectiva de Óscar Menéndez

La Cineteca Nacional programó un ciclo de documentales que forman una retrospectiva del trabajo de Óscar Menéndez, cineasta que cumplió ochenta de vida este enero.

La muestra proyectada a lo largo de 10 días incluyó 23 títulos, entre los cuales se encuentran obras de factura compleja, con guiones muy meditados y fotografía artística, por ejemplo Malcolm Lowry en México que ganó un premio de Festival de Video y resiste muy bien el paso del tiempo. Hace 25 años que se estrenó en Cuernavaca en el Jardín Borda y aunque esa ciudad ya no es la misma, las recreaciones del autor reproduciendo un entorno de los años 30 recupera vívidamente las descripciones del escritor de Bajo el volcán.

Otras obras se distinguen por echar mano de imágenes contenidas en archivos fílmicos de los tiempos de la Revolución Mexicana de 1910: el muy vigente México bárbaro, o por los retratos de la Ciudad de México tal como era a principios del siglo XX y hasta los años 50, es el caso de Todos somos hermanos. Este material, unido a las filmaciones del propio Menéndez, dan por resultado documentales que son a la vez relatos ocurridos en el país y testimonios del paso del tiempo. A Menéndez le interesa presentar la actualidad siempre con el trasfondo histórico: el origen de los conflictos y su desarrollo.

Las retrospectivas tienen la ventaja de mostrar un amplio panorama de la tarea fílmica de un autor, permite ubicar sus obsesiones, los temas que le interesan, un estilo y un oficio adquirido a lo largo de un ejercicio ininterrumpido. Destaca la predilección por los asuntos sociales, denunciar la injusticia, documentar los movimientos sociales, de los obreros, los campesinos o los indígenas. Señalar la represión como la matanza del lider Rubén Jaramillo y toda su familia o la estudiantil del 68. También las batallas de los pueblos por conservar territorio e identidad como en el caso de La batalla del Casino de la Selva. Los creadores en su taller han sido puestos en celuloide como homenaje, ahí están el de José Revueltas,  Juan Rulfo, Diego Rivera o Adolfo Mexiac.

Los documentales son en su mayoría realizados fuera de las instituciones, de manera personal o con colegas y productores independientes.  Óscar Menéndez se precia de nunca haber hecho cine ni video comerciales. Se trata de una producción que puede llamarse marginal, pues esta es la primera vez que muchas de las obras se muestran a un público vasto y desconocido. El sistema digital va a permitir que estos materiales sean restaurados y trasladados a dicha tecnología, lo cual amplía su capacidad de reproducción.

Por el número de asistentes a la sala, las proyecciones han sido un éxito, lo mismo que por el interés en debatir o lanzar preguntas. El ciclo que terminó el miércoles pasado le ha sido requerido a Menéndez para difundirse en otros estados de la República.