“El curioso incidente del perro a medianoche”

La cuadrícula con la que percibe el mundo un adolescente de 15 años con síndrome de Asperger, es el tablero escénico en el que se desarrolla la búsqueda insistente que éste emprende para descubrir al asesino del perro que vivía junto a su casa.

El curioso incidente del perro a medianoche es una obra basada en el libro del escritor inglés Mark Haddon y adaptada por Simon Stephens. El libro, publicado en el 2002 y traducido ya a 35 idiomas, es un éxito gracias a la exactitud y sensibilidad con la que aborda la problemática de un niño con el síndrome de Asperger, una modalidad del autismo.

En la obra, protagonizada por Luis Gerardo Méndez bajo la dirección de Francisco Franco, podemos compartir la travesía de este chico que teme al amarillo, no comprende las metáforas y tiene dificultad para relacionarse con los demás. Tanto en el libro como en la  escena la estructura adopta la manera del diario que el niño escribe día a día. En la novela, el niño es el narrador y en la puesta en escena la primera persona es acompañada por un alter ego representado por su maestra que lo guía en los momentos difíciles, no importa si ella está lejos o cerca.

Christopher vive con su padre en Swindon, Reino Unido, y es un gran observador. Es muy bueno para las matemáticas y la física y sabe todo sobre el universo y las estrellas. Cuando su investigación sobre el asesinato del perro va muy avanzada (la historia dilata  presentándonos al personaje y su contexto), decide ir a vivir a Londres con su madre. El reto de tomar el tren, el Metro y ubicar el departamento de ella, es toda una hazaña por el temor que tiene a lugares desconocidos y su necesidad de crear patrones para no entrar en pánico.

La actuación de Luis Gerardo Méndez es estupenda ya que en ningún momento caracteriza a un niño con dificultades de comprensión sino que entiende al personaje, lo investiga, empata con él y desde la identificación consigue emocionarnos y entender a un niño que percibe de manera diferente a como nosotros lo hacemos. En cambio los padres, interpretados por Alejandro Camacho y  Rebeca Jones, son acartonados, fingen las emociones sin que el espectador crea la situación en la que se encuentran. La maestra, interpretada por Cecilia Suárez, es didáctica y su actuación precisa. Acompañan a los personajes protagónicos de la historia un cuerpo de actores que realiza coreografías, un tanto básicas, pero eficaces para mostrar el ritmo y la dinámica de lo que rodea al muchacho.

La propuesta de la dirección de Francisco Franco y la escenografía de Jorge Ballina son deslumbrantes. Es increíble la hipertecnología que utiliza Ballina para reproducir lo que el niño dibuja, imagina o supone, así como el trazo de Franco para volverlo el lugar en donde sucede la acción. Los personajes caminan, suben escaleras, entran al Metro o a un auto. Los dibujos proyectados en las pantallas gigantes son los que delimitan el escenario y nos hacen entrar a su universo. La base del ciclorama es una cuadrícula así como variaciones de la misma. La iluminación de Sergio Villegas resuelve bien este juego de proyecciones y explora los azules o blancos para ambientar los lugares.

El curioso incidente del perro a medianoche que se presenta en el Teatro Insurgentes es una obra que impresiona su producción y la actuación del adolescente, al mismo tiempo que nos sensibiliza para entrar al mundo de un niño que entiende su alrededor con otros códigos, pero que si se le comprende, no necesita crecer solo y aislado.