Louise Bourgeois en el Palacio de Bellas Artes

Con una experiencia museística sumamente incómoda por los fuertes ruidos que generan los trabajadores al cambiar el piso de madera de algunos espacios del Museo del Palacio de Bellas Artes (MPBA), se presenta en la Ciudad de México la muestra Louise Bourgeois. Petite Maman.

Integrada por atractivas obras que sostienen la exposición a pesar de la mediocre narrativa curatorial, la exhibición comprueba la incapacidad profesional de Miguel Fernández Félix –anteriormente director del Museo Nacional de Arte y actualmente al frente del MPBA– para ofrecer servicios museísticos de calidad. Carente de la información necesaria para comprender la importancia de Bourgeois, con imprecisiones en las cédulas de sala y con un diseño museográfico basado en el dramatismo lumínico, la exposición da prioridad al espectáculo, minimizando el significado y compromiso creativo de la extraordinaria pionera del arte feminista Louise Bourgeois.

Elegante en sus poéticas, dura en sus temáticas e innovadora en la resolución formal del género escultórico, Bourgeois desarrolló una larga producción que a la vez presenta, reflexiona y confronta algunas contradicciones de la condición femenina en relación con la maternidad, la sexualidad y el devenir de una vida al interior del hogar. Realizadas como una denuncia existencial y emotiva de las experiencias personales, sus obras alteraron las convenciones de la representación del cuerpo convirtiendo el fragmento corporal, el material, el color y los objetos encontrados, en metáforas y evocaciones de sentimientos relacionados con la condición social y particular de la femineidad.

Nacida en 1911 en París, su infancia transcurrió entre las experiencias del negocio familiar de restauración y venta de tapices medievales y renacentistas, la infidelidad de su padre y la sumisión de su madre. Tras contraer matrimonio en 1939 con el estadunidense Robert Goldwater, historiador del arte, emigró a Nueva York, donde murió en 2010 a los 99 años.

Definida curatorialmente como una muestra que presenta “su último periodo de producción”, la selección del MPBA incorpora 75 obras realizadas desde 1946 hasta 2009, de ahí que el contenido abarque de manera desigual toda su trayectoria. Sin señalar las fechas y las características de esta etapa postrera, se incorporan espléndidas piezas entre las que destacan sus sugerentes Células, instalaciones que a manera de jaulas significan el hogar y generan evocaciones a partir de los elementos que contienen; sus esculturas colgantes de cuerpos fragmentados, las sobrecogedoras esculturas textiles de cuerpos mutilados, los dramáticos rostros que fusionan su expresión con la tela que los configura, y su famosa araña monumental de 1999 conocida como Maman, en la que relaciona las características de su madre con la conducta de las arañas: inteligentes, limpias, delicadas, útiles, capaces de defenderse tanto a sí mismas como a otros.

Portadoras en general de contradicciones que oscilan entre la fragilidad y la fortaleza, la delicadeza y la brutalidad, el abandono y la protección, las piezas de Louise Bourgeois reconcilian al espectador con el sensual y también racional misterio de la verdadera creación artística.