Leslie Howard, el pianista

Reputado en todo el orbe como uno de los pianistas más importantes del momento, Leslie Howard estuvo la semana anterior de nueva cuenta en nuestro país en donde ofreció tres presentaciones; dos como solista de la Orquesta de Cámara de Bellas Artes (OCBA), que sirvieron para concluir su temporada anual, y un recital en la sala grande de Bellas Artes.

De los primeros, realizados en el Conservatorio Nacional, vale destacar que, como viene sucediendo en los últimos años, fue totalmente gratuito no obstante que al pianista se le paga en euros.

Con la orquesta, dirigida por su titular, José Luis Castillo, como corresponde a todo cierre de temporada que se respete, Howard interpretó el festivo Concierto No.19 para piano y orquesta K 459 de Mozart (1756-1791), que rompe con los cánones de marcado contraste rápido-lento-rápido ya que todo se va en allegro y las variantes son: Allegro, allegretto y allegro assai, o sea, sí se dan los diminuendo rítmicos pero no tan pronunciados como entre allegro y adagio, por ejemplo. Buena etapa en la vida de Mozart, según nos cuenta Juan Arturo Brennan, que se ve reflejada en este bello concierto.

El solista dio muestra aquí del porqué de su prestigio desplegando una digitación asombrosa, absolutamente limpia que arrancaba al instrumento volúmenes raramente escuchados en situaciones similares dada la potencia sonora que contenían. Sin aspavientos, dirigiéndose al piano y sólo haciendo una breve inclinación hacia el público a manera de saludo, el virtuoso se sentó al instrumento y empezó a desgranar esa música maravillosa que nos legara Mozart y cuyo sabor festivo supo trasmitir. Una magnífica presentación sin duda, con una orquesta que corroboró lo que dijimos hace algunos años cuando Castillo fue nombrado su titular: “El designar a José Luis Castillo como su director es lo mejor que le ha sucedido a la OCBA  en  los últimos  años”.

Otra cosa muy diferente, por su contenido no por la calidad interpretativa que siempre fue estupenda, fue lo ocurrido en el recital ofrecido por el maestro británico-australiano. “Muestra del romanticismo” pudo haberse titulado el programa escogido por él, ya que marchó de Franz Schubert (1797-1828) a Anton Rubinstein (1829-1894), de quienes escuchamos Fantasía en do mayor D760 (Wanderer) y Sonata No.1 Opus 12, respectivamente, pasando por Liszt (1811-1886), el más recurrente del recital con sus transcripciones a la “Danza sacra” y “Dúo final” de Aida y las Reminiscencias de Simón Boccanegra y la Paráfrasis de concierto sobre Rigoletto, tres de las famosas óperas de Giuseppe Verdi (1813-1901). Y, del propio Verdi, “Romance (canción) sin palabras” y “Vals en fa mayor”.

Howard quiso homenajear también a Richard Wagner (1813-1873), para lo cual recurrió nuevamente a Liszt y su transcripción a la “Muerte de amor de Isolda” de la ópera Tristán e Isolda. Del propio Wagner escuchamos “Hoja de Álbum en do mayor” del Cuaderno de la Princesa Metternich.

Leslie Howard se dio el lujo de agregar al recital la Sonata No.1 en mi menor, Opus 12 de Rubinstein, la que en sus cuatro movimientos le permitió el lucimiento pleno y la ratificación del porqué, aparte de su impresionante discografía –que incluye más de 130 CD–, lo hacen uno de los más grandes pianistas de nuestro tiempo.