Desde 2011, los pacientes de Oncología del hospital Valentín Gómez Farías, de la delegación del ISSSTE en el estado, han presentado decenas de quejas contra el exjefe de ese servicio, el doctor Héctor Maldonado, por negligencia y daños a su salud. Ninguna autoridad les ha respondido. Por el contrario, hace tres meses Maldonado fue ascendido a subdelegado del instituto…
En mayo pasado el delegado del ISSSTE en el estado, Javier Galván Guerrero, nombró a Héctor Maldonado Hernández subdelegado médico a pesar de que pacientes y trabajadores de la institución federal han presentado contra él alrededor de 50 quejas por negligencia médica y la presunta violación a los reglamentos y leyes de Administración de Personal del ISSSTE, ya que ocupó una jefatura de Oncología en el hospital Valentín Gómez Farías sin ser especialista.
Los denunciantes acusan al doctor Maldonado de permitir que personal médico les diera un trato despótico, cometiera negligencias, les negara medicamentos y también el reembolso de los mismos a quienes los adquirieron fuera del instituto, al igual que algunos tratamientos. Así lo expresaron en el desplegado dirigido al presidente Enrique Peña Nieto que publicaron hace dos semanas.
Por aquellos días Proceso Jalisco informó que trabajadores del ISSSTE denunciaron varios despidos injustificados, el favoritismo hacia familiares y amigos de Galván Guerrero en la asignación de plazas e incluso el fallecimiento de una empleada por un infarto derivado de presiones laborales.
Ahora se conocen otras denuncias a partir de que el 17 de mayo de 2011 autoridades federales informaron de la detención del jefe de Farmacia del nosocomio Valentín Gómez Farías, por una denuncia que se presentó contra él por internet ante el Órgano Interno de Control (OIC) del ISSSTE en Jalisco.
Los pacientes y algunos profesionistas del instituto consideran que el OIC debió investigar a toda el área de Oncología, que dirigía el doctor Maldonado.
Al ser arrestado, el jefe de Farmacia llevaba en su auto particular 37 cajas con medicamentos por más de 20 mil pesos. Según la denuncia, confirmada con testimonios de empleados y pacientes, el funcionario también alteraba recetas y daba menos medicamentos de los autorizados por los médicos. Se quedaba así con parte de los fármacos, que después vendía ilegalmente.
La Secretaría de la Función Pública comprobó que el imputado realizaba estos ilícitos sobre todo en días no laborables o cuando había pocos pacientes. De hecho, fue sorprendido el 24 y el 25 de diciembre de 2010 y el 1 de enero siguiente mediante un usuario simulado. Su detención se dio a conocer hasta mayo.
La paciente María Méndez aclara que no sabía del robo de medicamentos, pero comenta que a muchos enfermos se les cambió su tratamiento de quimioterapia con un costo aproximado de 40 mil pesos mensuales por uno más barato. Y aunque en el hospital Gómez Farías les dijeron que obtendrían mejores resultados, la explicación no los convenció.
Añade que a ciertos pacientes les daban medicamentos pero no las recetas ya autorizadas, lo que hizo sospechar que éstas se vendían o se usaban para obtener más fármacos.
La señora Méndez considera que, ante la detención del exjefe de Farmacia del nosocomio y el nombramiento del doctor Maldonado como subdelegado del ISSSTE, las autoridades federales están obligadas a investigar a todo el personal que tuvo relación con el imputado, “porque no puede ser que un empleado de segundo nivel haya sido el único responsable”.
Un exempleado del servicio médico en la citada delegación, cuyo nombre se omite por su seguridad, corrobora que “nunca se conoció de una investigación contra el doctor Maldonado a pesar de que tiene mucho que decir sobre los malos manejos y la venta clandestina de medicamentos.
“A los enfermos –continúa– les daban menos medicamento del autorizado en la receta y de esa manera iban haciendo su vaquita. Cada receta tenía un costo promedio de 3 mil o 4 mil pesos en el mercado, y con la rasurada o con la venta clandestina de algunas se podía conseguir buenas ganancias.”
Premio a la negligencia
El Manual General de Procedimientos de la Coordinación General de Administración del ISSSTE, Tomo 5 Parte 2, estipula en sus Anexos Generales de los Procedimientos de la Subdirección de Personal que para obtener los puestos de profesionistas es necesario presentar título, cédula profesional, comprobante de estudios de posgrado y currículum completo, entre otros requisitos.
Sin embargo, según el oficio UTEIP-SGG-205/2013 de la Dirección de Profesiones de Jalisco, fechado el 25 de julio pasado, Héctor Maldonado Hernández no tiene la especialidad de oncología, sino que es médico cirujano partero y “hasta el momento no cuenta con algún otro registro por alguna otra profesión o grado superior ante esta dirección”, como suscribe el titular, Felipe de Jesús Oceguera Barragán.
María Osvelia Méndez, una de las pacientes afectadas por los malos servicios en el ISSSTE, denunció esta irregularidad: “Estamos en manos de un inexperto, no está preparado para atender a personas con cáncer. Mandé otro escrito y me dijeron que con Maldonado no podían hacer nada porque no había suficientes pruebas, pero que contra Gilberto Rosas (otro médico de Oncología) sí, y que lo iban a sancionar.
“Ocho días después vuelvo al hospital y descubro que al doctor Maldonado ya lo hicieron subdelegado y que Gilberto Rosas ya es responsable de Oncología. La pregunta obligada de decenas de pacientes con cáncer es: ¿se están burlando de nosotros o los premian por la mala atención que dan?”
La paciente Olivia Mendoza Vargas relata que en mayo de 2012 interpuso ante la Comisión de Arbitraje Médico del Estado de Jalisco (Camejal) la queja 180/2012.C porque el médico Juan Carlos Leonel Soto le negó una sesión de quimioterapia contra el cáncer de mama con el argumento de que el jefe de Oncología (que entonces era Héctor Maldonado) no las estaba autorizando porque no había dexametazona (que se usa para contrarrestar ciertos efectos secundarios del tratamiento) ni ondansetrón (para prevenir las náuseas).
Cuando fue a comprobarlo en la farmacia, se le aseguró que sí tenían esos medicamentos. Cuando señaló la contradicción, recuerda, “el mencionado jefe del servicio de Oncología, doctor Maldonado, de forma prepotente y sin importar la gravedad de mi padecimiento me dijo que de todas formas no me iban a aplicar la quimioterapia y que de todas maneras yo iba a fallecer”.
Dice conocer a otros nueve pacientes que recibieron un trato semejante del funcionario.
Tras una intervención quirúrgica por cáncer de mama en febrero de 2010, Martha Sandra Gradilla Elizondo denunció que el doctor Maldonado se negó a que fuera revisada por una infección presuntamente causada por un objeto olvidado en su cuerpo. Ocho meses después otro médico le detectó una gasa que le presionaba una arteria y estaba a punto de reventarla.
Gradilla Elizondo interpuso una denuncia penal (averiguación previa 6342/10) contra Héctor Maldonado Hernández “por daños generales físicos, psicológicos y económicos”, pero no prosperó.
Afirma que el médico trató de sobornarla para que guardara silencio, y al no aceptar ella, la siguió recibiendo pero con un trato indignante.
“En mi caso está comprobada la negligencia médica, pero no me hacen caso a pesar de que existe un video de todo ello y fotografías. El expediente lo dejé en el Ministerio Público cuando presenté la demanda, y luego me dijeron que el caso ya se había resuelto en favor del médico dizque por falta de elementos.”
La queja DE-0385/2011 presentada en el OIC del ISSSTE narra otros casos igual de graves. A María Osvelia Méndez Venegas, con 40 años de afiliación, se le detectó cáncer de mama. El doctor Maldonado le dijo que su mal estaba desbordado y le sugirió la operación inmediata pero en un hospital privado, por falta de espacio en el instituto.
La intervinieron en el hospital Terranova, donde posteriormente se le dieron sesiones de quimioterapia en forma deficiente. Recuerda que, antes de aplicarlas, algunas enfermeras tenían que inyectarla pero sólo encontraban las venas después de hasta ocho piquetes fallidos.
Ya en el ISSSTE, ella y otros pacientes que necesitaban quimios se quejaron del trato despótico del personal y por eso levantaron una queja en el OIC. En esta instancia les prometieron atender la querella y dejar constancia escrita de su inconformidad, pero desde entonces Maldonado no quiso atenderlos.
A esa paciente la mandaron con el doctor Carlos LLamet, pero cuando éste se fue de vacaciones, la atendió Gilberto Rosas. “El doctor Rosas me dice que Llamet lleva a cabo un tratamiento con un medicamento que no funciona y que por desgracia me enfrento a una muerte segura. Hasta me mostró una gráfica de la forma en que voy a enfrentar el proceso de muerte”, recuerda.
Luego la mandó al hospital Puerta de Hierro para atención externa, pero le recetaron lo mismo que Llamet. “Finalmente me cambian la quimio y a raíz de eso sí me estaba muriendo (…) Me fui al Hospital Civil y ahí me aclararon que lo que me ponía Maldonado (la quimio) era una que se había dejado de usar hace años, y que la que me ponía el doctor Rosas era una de las mejores, la cual tenía un precio de 40 mil pesos. Al volver (al ISSSTE) me suspendieron la queja ‘por negligencia’”.
Cuando intentó demandar al instituto ante el Ministerio Público, le dijeron que no procedía porque esa instancia no era del fuero federal.
Armando Gutiérrez, a su vez, denuncia que se le niega el tratamiento para su linfoma de Hodgkin aunque cotiza al instituto desde hace 23 años. Tuvo que conseguir medicamentos muy caros por su cuenta y “además –cuestiona– el ISSSTE no tiene para radiaciones, cuando tiene muchísima gente cotizando… Cada mes le descuentan mil 200 pesos a cada profesor en Jalisco. Hay seguros de gastos médicos que cuestan menos y son más efectivos”.
Calcula que ha gastado cerca de 300 mil pesos en fármacos y quimioterapia por fuera, sin que el instituto le haya repuesto nada: “Pedí mis reembolsos desde hace dos años en la delegación del ISSSTE. Es un caso perdido porque nadie responde. Dicen que llaman a México y que nadie contesta. En lo que lleva la administración del nuevo delegado, Javier Galván, ya van tres citas que pido y todo se me niega”.
En suma, son más de 50 los pacientes que solicitan a las autoridades federales se investigue la distribución de medicamentos en el área de Oncología del hospital Valentín Gómez Farías. Asimismo, en enero pasado denunciaron los hechos ante la Secretaría de Salud y la Comisión Nacional de los Derechos Humanos.
Reforzaron su denuncia con el desplegado en el diario Mural, donde piden al presidente Peña Nieto que Maldonado sea retirado de la subdelegación. Solicitan también el traslado del doctor Gilberto Rosas, quien tampoco es oncólogo y tiene en su contra la controversia médica promovida por el paciente Armando Gutiérrez.
Desde marzo de 2011 el OIC del ISSSTE, entonces a cargo de María de las Mercedes González Hernández, recibió las quejas contra Maldonado Hernández (expediente DE-0385/2011), pero los quejosos no recibieron respuesta.








