Los nuevos medios han mostrado su doble virtualidad: De una parte internet y las redes sociales, surgidas a partir de esta tecnología, acortan el tiempo, disminuyen el espacio, cruzan fronteras para volverse planetarios, comunican a millones entre sí punto a punto, encuentran la manera de saltar por encima de las limitaciones impuestas a la comunicación personal por los grandes consorcios.Por otra parte muestran su filón vulnerable, se pueden intervenir (hackear), son excelentes vías para entrometerse con el fin de controlar a los opositores agrupados en redes, o bien a políticos y diplomáticos.
También sirven a fines mercantiles mediante otro tipo de espionaje: el seguimiento de la navegación de los usuarios para luego proporcionar datos de los consumidores, sus gustos, poder adquisitivo, hábitos de compra a las empresas. Los ciudadanos eligen –cuando tienen el saber para hacerlo– entre apoyar o resistir.
Wikileaks ha optado por lo segundo. Utiliza la herramienta para entrar en computadoras que almacenan mensajes secretos sobre prácticas ilícitas de los gobiernos o simplemente correos que muestran el talante antidemocrático, autoritario, discriminador y racista de los poderosos. Debido a ello el fundador de la compañía está retenido hace año y medio en la embajada de Ecuador en Inglaterra. Sin embargo, también gracias a internet, puede entrar y salir cuantas veces quiera de su encierro, así sea de manera virtual. El 23 de noviembre, mediante teleconferencia, Julian Assange volvió a mencionar las maniobras de Estados Unidos y sus aliados para seguir dominando a naciones más débiles.
Según dijo, se trata de una ocupación militar con diversas variantes, una de ellas infectar 50 mil redes de computadoras en el orbe, con lo cual deja fuera de combate a millones de usuarios que pierden sus archivos, sus contactos, sus agendas. En la medida en que cada vez más internet está sustituyendo los archivos en papel, las actividades manuales y de la memoria humana, quedarse sin el instrumento provoca innumerables contratiempos, algunos irresolubles.
Pese a los malos manejos de gobiernos y consorcios, el consumo de internet y de telecomunicaciones continúa ascendiendo en México. El recién creado Ifetel anunció que este rubro creció 6.8% en el tercer trimestre de 2013 en comparación con el mismo lapso de 2012. En términos generales indica un incremento que excede cinco veces el aumento del producto interno bruto nacional.
Con el fin de no perder sus clientes y atenuar su desprestigio, los grandes consorcios de la red han dicho que redoblan esfuerzos para tratar de velar por la seguridad de los datos de sus suscriptores y usuarios. Por ejemplo, twitter impide el uso de claves robadas o hackeadas para reforzar la seguridad en el tráfico de información. Yahoo, por su parte, continuamente pide a sus usuarios que cambien contraseña para evitar que sean intervenidos los correos electrónicos. Sin embargo, debido a la vulnerabilidad intrínseca a esta tecnología, no habrá muro que los conocedores de la estructura de la red sean incapaces de franquear.








