“La promesa”

Tres adolescentes viven el Cerco de Leningrado y establecen una profunda amistad. Con la promesa de mantenerse unidos, enfrentan la guerra, el frío, el hambre y la reconstrucción. La obra de teatro La promesa abarca tres etapas de la vida de estos jóvenes y la vida de su país acosado hasta la muerte por los nazis.

Leningrado, ahora San Petersburgo, donde la directora Luly Rede inició su carrera teatral, vive en 1942 un bloqueo de 812 días por el que más de un millón de personas mueren de hambre y frío. Bajo esas condiciones es como se conocen Lika (Yadira Orozco), Marat (Daniel Bretón) y Leo (Jorge Luis Chávez), cuyo espíritu de sobrevivencia es lo que estrecha e intensifica su relación.

El autor ruso Alexei Arbusov (1908-1986) crea tres personajes delineados desde su interior. No son estereotipos, sino personas identificables en su unicidad y que al mismo tiempo se transforman con los años. Cuando se conocen y comparten todo tipo de carencias, los dos jóvenes enamorados de Lika, y ella misma, tienen un dejo de inocencia que conmueve. Marat, de carácter reservado, es incapaz de exponer y comprometerse con el amor que siente por Lika, y ésta siempre espera esa expresión dejándose llevar por sus circunstancias. El amigo que llega herido al refugio manifiesta y mantiene en pie sus sentimientos hacia Lika, pero es capaz de hacer cualquier cosa por la amistad, lo cual llena a la obra de diversos valores, como la bondad, el compromiso y el amor al otro.

Arbusov está interesado en resaltar valores humanos en medio de una sociedad en guerra y terrible. Más que un manifiesto político o social, muestra la dinámica de los sentimientos y las creencias con los que las personas se comprometen.

En el texto dramático de Arbusov la mayor fuerza e interés está dado principalmente en los dos primeros tiempos que aborda la obra: el cerco y la reconstrucción, ya que la tercera etapa pareciera ser útil dramáticamente sólo para mostrar la última decisión de uno de los amigos.

Como metáfora de aquella promesa, el montaje de esta obra, bajo la dirección de Luly Redem, se desarrolla en un espacio único que permanece en las tres épocas. La directora, con un mínimo de elementos pero suficientes para crear la atmósfera íntima de la posguerra, hace resaltar las relaciones y las problemáticas que viven los personajes desde su visión de individuos y también de grupo. Los actores, Yadira Orozco, Daniel Bretón y Jorge Luis Chávez, los interpretan con gran veracidad. Su calidad actoral permite el involucramiento del público en sus vidas y la generación de emociones. Sobresale el trabajo que el equipo llevó a cabo para imprimir el paso del tiempo en los personajes: los adolescentes de la primera etapa poco tienen que ver con la época del desarrollo social e industrial que vive Leningrado en 1959.

Para subrayar el contexto en el que estos personajes se encuentran, la directora se valió de una videoproyección realizada por Luisa María Martínez, en la que se pueden ver en blanco y negro imágenes de cada periodo. Así, el cambio exterior está dado por este recurso, pero el interior y el más importante en esta dramaturgia es construido por la transformación brillante de los personajes.

La promesa, que se presenta los miércoles en el Teatro la Capilla, es una obra de teatro emotiva que nos deja ver las consecuencias de un país que ha vivido la guerra, desde el punto de vista íntimo de tres personajes entrañables.