Hartos de pérdidas económicas y derrotas deportivas, los socios del Club Atlas optaron por venderlo junto con todos sus activos para saldar una deuda de más de 200 millones de pesos. El expresidente del equipo Alberto de la Torre discrepa de esta solución, pues considera que los adeudos podrían pagarse mediante la exclusividad de transmisiones por televisión y buenos patrocinios. En cambio, para el actual presidente del conjunto jalisciense, Eugenio Ruiz Orozco, no hay manera de resolver el círculo vicioso que llevó a la ruina al club: no hay inversión porque no existen recursos, y no los hay porque el endeudamiento se los comió a todos.
El pasado 29 de octubre 112 socios del club Atlas, de un total de 124, aprobaron la venta de los mayores activos del equipo de futbol, que incluye las franquicias de Primera División, de la Liga de Ascenso y de Segunda División; la plantilla de jugadores del primer plantel y las fuerzas básicas, la marca, el registro ante la Federación Mexicana de Futbol, así como los derechos del Estadio Jalisco.
En asamblea extraordinaria convocada en las instalaciones del Club Atlas Colomos, la mayoría de los socios también fijó el lunes 18 de noviembre como fecha para culminar la venta y conocer las propuestas con total transparencia. En función de esto, los asociados decidirán, en otra asamblea extraordinaria, en manos de quién quedará el equipo.
Asimismo, se acordó que el comprador deberá pagar por lo menos 800 millones de pesos. Además, la venta está condicionada a mantener la franquicia en su sede original, preservar el nombre del equipo, el escudo y sus colores tradicionales. El interesado tendrá que demostrar solvencia económica, e incluso garantizar éxitos deportivos a la afición rojinegra, que no ha vuelto a celebrar un título desde que en la temporada 1950-51 el equipo se proclamó campeón de liga y campeón de campeones, en un largo peregrinar en la Primera División desde su fundación, en 1916.
De acuerdo con la evaluación previa a la venta de este tradicional equipo, el costo de la plantilla se estimó en 300 millones de pesos, la franquicia en 240 millones, los derechos del Estadio Jalisco en 150 millones y la marca Atlas en otros 100 millones. En entrevista con este semanario, el expresidente del club Alberto de la Torre confirma que éste arrastra adeudos por más de 200 millones de pesos.
Hay prisa por deshacerse del único equipo de futbol profesional en México dependiente de un grupo de socios. El miércoles 13, la dirigencia del conjunto se comunicó con el empresario y diputado priista michoacano Alfredo Anaya Gudiño para informarle que fue seleccionado como uno de los dos candidatos finales para adquirir la franquicia rojinegra.
Junto con cuatro inversionistas de Michoacán, Anaya refrendó su interés por adquirir los derechos del club atlista, luego de un intento fallido en 2011, cuando fue rechazado por los socios.
El legislador tiene tras de sí una amplia carrera política y empresarial. De 1984 a 1986 fue alcalde de Sahuayo, su pueblo natal; diputado federal en la LV legislatura (1991-1992); aspirante a la gubernatura de Michoacán en 2007, y diputado local en la LXXI legislatura (2009-2012). Asimismo, es distribuidor de Volkswagen en Sahuayo y propietario del Consorcio Alfa Omega, con sede en Guadalajara. Esta empresa se dedica al ramo de los fertilizantes y la petroquímica.
Su trayectoria no está exenta de controversia. El 13 de marzo de 2001, la Procuraduría General de Justicia de Jalisco giró una orden de localización y presentación para llevarlo a declarar ante la fiscalía. El motivo: un presunto fraude por seis millones 389 mil 329 dólares contra el proveedor canadiense Agra of Canada. Los pormenores del caso se encuentran en la averiguación previa 25241/98-A, según lo publicó el periódico Reforma en junio de ese año.
Once días después de la denuncia en su contra, el PRI lo designó candidato a la gubernatura de Michoacán. Ello causó descontento y cuatro legisladores locales renunciaron al tricolor, lo cual propició que éste perdiera la mayoría en el Congreso.
“Buena empresa”
En Michoacán se dice que la fortuna de Anaya supera a la de Jorge Vergara Madrigal, dueño de las Chivas de Guadalajara y de la empresa Omnilife. En plena campaña por la gubernatura de Michoacán le preguntaron si los fondos para financiarla provenían de Francisco Sahagún Vaca, a lo que respondió entre risas: “Sahagún Vaca no me llega ni a los pies”.
El 9 de abril de 2007, Anaya sufrió un “atentado” cuando la camioneta en que viajaba fue baleada por sujetos que dispararon desde otro vehículo en movimiento. Así lo informaron a medios locales los integrantes del comité directivo estatal del tricolor. El incidente ocurrió después de filmar un video para su campaña política, poco antes del debate programado entre los candidatos del PRD, del PAN y del PRI.
El operador de la campaña, Armando Ballinas, comentó a los reporteros que el empresario salió ileso. Los proyectiles, dijo, atravesaron la puerta trasera del vehículo. Aunque el percance fue considerado por el tricolor como un “atentado”, surgieron versiones de que fue un ardid publicitario.
El legislador, que este lunes podría convertirse en propietario del Atlas, asegura a Proceso que ahora su propuesta es diferente a la presentada la primera vez que intentó adquirir al equipo. Asegura que en aquella ocasión su oferta fue muy baja, toda vez que el paquete sólo incluía la compra de la franquicia y una parte de las acciones del Estadio Jalisco.
Aunque se rehúsa a revelar la cantidad ofertada, considera “muy disparada” la cifra de 800 millones de pesos que piden los socios por la venta del club.
El viernes 15, Anaya se reunió con integrantes de la mesa directiva y el presidente del equipo, Eugenio Ruiz Orozco, para conocer la otra propuesta. Hasta ahora no sabe contra quién compite en la puja por adquirir los activos del club rojinegro, pero tiene buenas razones para hacerse del equipo: “puede resultar una buena empresa y un buen negocio. En fin, son muchos los argumentos: me gusta el futbol y puede significar una importante ventana de oportunidades”, afirma.
Entrevistado ese mismo día informó que su equipo de asesores tiene hasta las 19:00 horas del lunes 18 para presentar el estudio, análisis y la propuesta económica al club Atlas, toda vez que sus contadores aún revisan los pasivos del conjunto rojinegro. “Pensé que esto era más facilito. Ya no sabemos ni qué”.
A un paso de convertirse en el primer legislador propietario de un club de futbol de Primera División, Anaya recuerda que no es la primera vez que se involucra en este deporte: “Hace varios años participé en otros equipos, de manera muy discreta. Ahora, realmente me interesa el futbol porque es una circunstancia que se nos presenta como una oportunidad para el deporte y como una inversión con sentido social”.
El legislador federal es dueño de un palco en el Estadio Jalisco donde suele llegar acompañado por periodistas michoacanos, sobre todo cuando el Morelia juega en Guadalajara.
Hartazgo
En los últimos años la crisis del Atlas se agudizó y sus socios, cuenta Alberto de la Torre, ya se cansaron de perder, tanto en la parte deportiva como en la económica. Frente a este panorama, los asociados del club están seguros de que con su venta terminarán las penurias y podrán obtener dividendos.
De la Torre, uno de los pocos socios en desacuerdo con la venta del conjunto rojinegro, sostiene: “Hablan de una deuda de 200 millones de pesos, cantidad que es totalmente manejable. Eso en realidad no me asusta; es la verdad. Que se asusten los que no saben”.
Según el expresidente del Atlas y de la Federación Mexicana de Futbol, la actual deuda atlista podría cubrirse mediante patrocinios y derechos de exclusividad de televisión.
–¿Entonces por qué vender al equipo? –se le pregunta.
–Los socios están hartos de las últimas administraciones. Se ha perdido dinero y patrimonio, pero sobre todo está lejos de ser un equipo protagonista como lo fue en 1999 y comienzos de 2000, etapa que coincidió con mi presidencia, cuando el Atlas andaba bien.
“En los últimos 10 años el equipo ha entregado malos resultados, y encima tiene problemas de descenso. La gente dice: ‘que venga alguien que sepa manejarlo y le invierta dinero para sacarlo adelante’. Esos son los menos; la mayoría plantea: ‘hay que venderlo para ver si sacamos algo’.”
–¿En su calidad de socio, a usted le interesa vender?
–Me duele muchísimo. Me parece que les fallamos a nuestros ancestros, a todos los de la institución de los últimos 97 años. No me gusta morir sin pelear, esa es la realidad, pero cada quien toma sus decisiones.
Más de tres décadas como socio del club Atlas respaldan la presencia de Alberto de la Torre, quien hace 33 años estuvo por primera vez al frente del club, “cuando el equipo era una promotora”. Volvió a presidir al conjunto rojinegro, transformado en toda una institución. “Salí de la presidencia en 2003 y desde entonces desaparecí de todo el manejo importante. Llevo fuera 10 años. Asisto a las asambleas, pero no voy a las reuniones del consejo ni de las comisiones”.
Refiere que en un principio los socios del club eran 160. “Quité a 40 porque no aportaban y a muchos ni les interesaba. Realmente fueron socios por casualidad”.
–¿En las asambleas se exponen las inconformidades de los asociados por la marcha y el manejo del equipo?
–Siempre. Lo que alego es que el Atlas no ha tenido un proyecto. Perdió su filosofía, sus valores de club, que son la familia, la cultura y el deporte. Al final del día, aunque tengas las mejores fuerzas básicas, si no tienes la filosofía de darle oportunidad a tu gente, a los que tienen cariño por la institución, tiende a desaparecer. Hay que regresar a los valores del Atlas. De lo contrario, desaparece.
–¿Le interesa comprar al Atlas?
–No tengo el dinero. Si lo tuviera ya lo hubiera comprado. Pero no tengo los recursos ni los socios para hacerlo.
–¿La venta del equipo es irremediable?
–No lo creo. Considero que hay planes para una mejor salida, pero la mayoría está conforme con venderlo, y respeto a la mayoría, aunque me duela en el alma. Así es esto.
Según De la Torre, el equipo fue valuado en 60 millones de dólares. El monto abarca la franquicia, los contratos de los jugadores, la participación en el Estadio Jalisco, las fuerzas básicas, el nombre del equipo, la franquicia de la liga de Ascenso y la Segunda División. “Hay que ver qué pasa de aquí a que se conozcan las ofertas existentes”.
“Para mí es un gran paso el que se ha dado”, sentenció Enrique Ramos, socio activo y excandidato a la presidencia del Atlas, el 28 de octubre, día de la asamblea extraordinaria. “Pero lo más importante fue la unanimidad para decidir la venta, cuando nunca fuimos capaces de lograr el consenso unánime para transformar la asociación civil en sociedad anónima”, precisó al insistir en que fue la mejor decisión: “El Atlas tenía una vida artificial viviendo de prestado, endeudándonos y camino a la desaparición. Este acuerdo puede convertirse en el renacer del conjunto”.
Entre las propuestas de compra, la Comisión de Futbol del Atlas recibió una por 32 millones de dólares del expresidente de las Chivas Salvador Martínez Garza y otra más por 42 millones de dólares de Francisco Ibarra García de Quevedo, expresidente del club rojinegro y de la Femexfut.
De cualquier modo un nuevo rumbo aguarda al Atlas, que en los últimos años ha padecido penurias económicas y una severa crisis deportiva que hoy lo tienen al borde del precipicio.
La otra postura
Para el presidente del Club Atlas, A.C., Eugenio Ruiz Orozco, la única vía para salir de deudas y hacer un equipo competitivo, era vender toda el área de futbol. Así lo decidió, afirma, la mayoría de los 124 socios.
En entrevista con Proceso, el también político priista plantea que sería deseable que gente prestigiosa del futbol, como Rafael Márquez, se quede con la franquicia. No obstante, reconoce que se trata de un negocio, de un gran espectáculo para ganar dinero. El equipo será de quien ofrezca más dinero. Eso sí, aclara, deberá reunir las condiciones establecidas, entre éstas, gozar de buena fama.
Aunque las instalaciones del club Atlas denotan opulencia, por su lujo y extensión, desde hace años el equipo de futbol se encuentra en pésimas condiciones.
El club, explica Ruiz Orozco, posee una estructura compleja. Está subdivido en varias asociaciones:
“Son dos grandes columnas: una es el futbol y en otra se agrupan clubes deportivos: Colomos, Chapalita y Country. Cuatro asociaciones civiles diferentes con tronco común, directiva y representación comunes.
“Surgieron como agregados institucionales y cada uno tiene su estructura jurídica, sus componentes propios y forman parte del Atlas. En ese sentido actuamos como un corporativo. El único deficitario es el futbol de Primera División. Las fuerzas básicas no son deficitarias, representan una inversión. Si se les analiza como productoras de jugadores, no implican pérdidas.”
–Eso es lo que no nos explicamos –plantea el reportero al expresidente municipal de Guadalajara.
–El déficit se produce por muchas razones, no por una sola. El club vende, pero también compra; compra más de lo que vende. La relación entre ingreso y gasto es deficitaria. Esto pasa como en todo: si gastas más de lo que ganas te carga… Un equipo se financia de la taquilla y para tener una taquilla buena necesitas un club ganador. Si lo tienes cuentas con más patrocinios, venta de mercadería y de suvenires. Además, ingresos por formación y venta de jugadores. Son las cuatro fuentes que alimentan una institución.
–Pero no invirtieron en el futbol, sólo le sacaron…
–Cómo no, se ha invertido mucho. Tan es así que somos deficitarios.
–Lo son porque no hubo una inversión fuerte para tener un mejor equipo…
–Somos deficitarios porque se rompió la relación ingreso-gasto.
–Es un círculo vicioso. No tienen buen equipo porque no le invierten, y no le invierten porque no da…
–Si controlas tu gasto y te sujetas a tu ingreso tendrás una economía saludable, pero este es un tema estrictamente administrativo.
–Si quiero ganar, primero debo invertir, ¿no?
–De dónde inviertes –argumenta Ruiz Orozco.
–Hay que desembolsar y eso no ha ocurrido…
–Pero de dónde inviertes. Esta es una asociación civil creada originalmente con el propósito de fomentar el deporte, sin espíritu de lucro. Sólo que el futbol se transformó en el mundo y hoy funciona como una empresa. Se administra mediante estructuras jurídicas, como una sociedad anónima. Si no puedes transformar una asociación civil en sociedad anónima te encuentras en desventaja, pues los procesos de comercialización, no obedecen a la misma lógica.
“El déficit puede cubrirse al pedir dinero prestado. Parte del problema es que así lo hicimos y la correlación ingreso-gasto no ha sido suficientemente eficaz como para cubrir los pagos que exige una institución de esta naturaleza, porque fueron compromisos adquiridos. Entonces, hay que adquirir otro crédito para tapar ese agujero y tratar de seguir operando la institución, hacer de esto un negocio y esto implica una mentalidad empresarial. Todo eso está en stand by. Había una alternativa: la venta.”
Entre las obligaciones impuestas al comprador, precisa Ruiz Orozco, se incluye que mantenga el escudo y que el equipo permanezca en Guadalajara, porque aquí está la afición. Si en el futuro se dan otras condiciones, ya se verá. También se compran los intangibles.
–Sí, los aficionados…
–Siempre existe el riesgo de que los nuevos dueños cambien de sede a la escuadra. El Atlas no tiene precio, tiene deudas y eso condiciona su operación y te obliga a tomar otras medidas.
–Algunos socios consideran que no hay transparencia en lo relativo a deudas, precios, etcétera…
–Nunca hubo tanta transparencia como ahora, pero siempre hay gente que dice muchas cosas.
El presidente del Atlas no quiso hablar acerca del precio solicitado por la franquicia ni de las deudas del equipo. Al mencionársele que se piden 800 millones de pesos por el club y que su deuda puede ir de 250 millones a 400 millones, se limita a decir: “La propuesta de venta la tienen a su disposición quienes le quieran entrar a la compra, al juego. Los números ahí están y contra éstos no se juega”.
–Hablemos de esos números…
–Haz tu propuesta. Hay 124 asociados y algunos piensan que es momento de obtener ganancias.
–Hubo mano negra para crear enredos y divisiones…
–Yo ni soy detective ni juez. Sólo soy un presidente que tiene un problema que debe resolver y de ahí para adelante. A los investigadores, sociólogos, historiadores, les toca formular juicios.
–Hay rumores de enjuagues entre promotores y directivos en la compraventa de jugadores. ¿Son ciertos?
–Tengo cuatro meses en la institución y no he visto nada de eso. Claro, existen los promotores, los representantes. Este asunto se volvió un gran negocio dentro del gran mundo del espectáculo y evidentemente tiene que haber representantes, medios de comunicación, todo un mundo alrededor del futbol.
–¿Hay candados para la compraventa?
–Hay un punto de partida: que el comprador represente los intereses de la afición, que sea aceptado por la Federación Mexicana de Futbol, que la PGR nos diga que no tiene antecedentes. Tiene que haber un mínimo de condiciones y cualidades en los adquirentes que garanticen que no hay dinero proveniente de otras fuentes, que sea transparente, que sea gente más o menos honorable.
“Pero este es un negocio y los que intervienen son un comprador y un vendedor y hay una serie de objetivos. Nosotros buscamos resolver un problema y el que compre hará un negocio dentro de un marco lícito.
Es deseable que quien adquiera la franquicia sea una persona solvente y que represente los intereses de la afición, reitera Ruiz Orozco.
Y añade: “La operación está dentro de la economía de mercado: vas a venderle a quien quiera comprar. La asamblea resolverá. Lo deseable es que sea gente honorable, que quiera hacer campeón al equipo, que sea gente de futbol.”








