Fidelidad a prueba de fracasos

GUADALAJARA, JAL.- Hay aficionados que sufren, hasta el punto del infarto, cuando su equipo pierde y se hunde en la ruina. Alfredo Pistache Torres, exjugador del Atlas e intermitente director técnico del conjunto, y el cartonista Trino Camacho son prototipo de estos seguidores.

Ambos aceptan la venta del equipo, con la esperanza de que algún día termine su penar. Pero ponen una condición: que sea gente de futbol, que quiera a la escuadra, que se acerque a los jugadores y los involucre, que no ponga obstáculos entre éstos y los directivos.

La trayectoria de Pistache Torres habla por sí misma: jugador profesional durante 20 años, entrenador del equipo en 12 ocasiones, y actualmente, tras 61 años de militancia atlista, visor de fuerzas básicas.

Jocoso, el exseleccionado nacional no aborda el tema económico ni el de los directivos, pero asegura que en lo deportivo el Atlas no ha conjuntado un buen equipo porque cada año vende a sus mejores elementos.

Comenta que en las últimas temporadas el club ha invertido en jugadores extranjeros que son verdaderos “bultos”, pero se les brindan buenos contratos, “hasta por dos años y después deben liquidarlos porque no sirven”.

Entrevistado en su casa ubicada en La Experiencia, su pueblo, ahora colonia de Zapopan, recuerda que durante sus dos décadas como futbolista, el Atlas jamás repitió una alineación. “Ni siquiera con el equipo que fue campeón la última vez” hace más de 50 años. Todo porque cada año ponía a la venta a sus estrellas.

Asegura que no es indiferente a la venta del club, pero dice: “yo en esos temas no me meto”. Le gustaría que el Atlas permanezca en la ciudad, que sea competitivo y que salga de la mala racha que ha tenido últimamente.

Es parte de una generación de futbolistas legendarios surgida del famoso Club Imperio, que se formó en su antiguo pueblo, al norte de Guadalajara. Entre estos jugadores debe mencionarse a Pancho Quintero, Jamaicón Villegas, Chepe Naranjo, La Pina Arellano, Magdaleno Mercado, Héctor Cisneros y Pipis Ruvalcaba.

Debutó a los 16 años y no soltó la posición de extremo derecho sino hasta su retiro. Para El Pistache Torres el futbol en México está en pésimas condiciones porque los futbolistas, sobre todo los profesionales no le tienen amor a la camiseta, sino al dinero.

Los directivos han fallado, pues no les dan oportunidad a los jóvenes, los bloquean con elementos procedentes del extranjero y frenan su desarrollo. Dice que no pocos jugadores que luego se fueron a Chivas empezaron en el Atlas.

“Me encanta debutar jugadores, pero bien acompañados”, con futbolistas experimentados. Cuenta que él debutó a cuatro muchachos en un partido contra el Guadalajara en el torneo de la Copa México. Antes de salir a la cancha los directivos fueron al vestidor a reclamarle porque “harían el ridículo, me dijeron”.

“Ese día le ganamos a Chivas 5-2. Los jugadores debutantes eran: Magdaleno Mercado, Pepe Delgado, Pino Buenrostro y Padilla. Cuando terminó el partido vinieron los directivos y me dijeron: ‘¡Ay cabrón!, de dónde sacaste esos jugadores. Y fueron los niños catedráticos.”

Pistache desea que los nuevos dueños del Atlas “no comiencen a vender jugadores, porque hay unos muchachitos que vienen empujando con todo. También necesitamos entrenadores de aquí porque ellos conocen a los de casa y dejen a los canteranos para que las cosas salgan bien”.

–¿Cómo deben ser los nuevos dueños y directivos? –se le pregunta.

–Deben tratar bien a los jugadores, pagarles bien y a tiempo para que estén contentos. Deben conocerlos, saber cómo viven y estar al tanto de sus necesidades.

Refiere que estuvo a punto de jugar con las Chivas, donde hubiera ganado muy bien. Le dieron un adelanto de 90 mil pesos, que se trajo con mucho miedo en un camión que tardaba muchas horas para llegar a Guadalajara. Por orden de su padre tuvo que devolver el dinero, porque había dado su palabra de que el hijo jugaría en el Atlas. Hasta ahora arrastra esa cruz, luego de tres descensos a Segunda División, riesgo que aún se mantiene latente en esa escuadra que ha estado a punto de desaparecer.

 

“Trino”

 

A sus 52 años, los tormentos de Trino Camacho no han sido menores que los de su “dios Pistache”, a quien tanto quiere. Con la esperanza de la salvación se resigna a la venta.

“Me da tristeza que los tapatíos, que tenemos fama de emprendedores, nunca gastan, viven de sus rentas, no se arriesgan, no invierten. Los regios sí. Me da tristeza que no hayan tenido capacidad para hacer un club como el Barcelona, donde todos pueden opinar y se hacen alianzas con los aficionados. Me hubiera gustado que el Atlas fuera más democrático y la Barra 51 tuviera un cachito.”

Recuerda que cuando trajeron a Marcelo Bielsa como entrenador de las fuerzas básicas, “teníamos una base buenísima”. Asegura que con Ricardo La Volpe, que no le simpatiza mucho, “fue el mejor Atlas y llegamos a esa final con el Toluca que perdimos en penales. Pero, los directivos se pusieron a vender, y mal, a sus mejores jugadores”.

Para él, Pistache representa el prototipo del entrenador ideal: “Él nos enseñó a jugar bonito y lo tengo como un dios. Era el gran motivador de los jugadores. Tenía la idea del entrenador antiguo, de los grandes directores técnicos. Los hacía jugar chidísimo. Entonces no jugaban por billete”, expresa el cartonista desde su casa a orillas del lago de Chapala.

Trino espera que los directivos hagan una buena negociación, que no malbaraten al Atlas, que vean por la afición que ha venido a menos “porque no hemos ganado un campeonato últimamente. Es cierto que el futbol de hoy es mercadológico”. Dice que cuando a los niños les dicen que le vayan al Atlas, ellos responden que mejor le van al Barsa, “porque ese sí sabe ganar”.

Recuerda: “Mi papá siempre fue atlista. Decía que siempre había que irle al Atlas y a ningún otro, y menos a las Chivas, y que había que ir al estadio, ‘aunque pierda’. Y es que el Atlas es un equipo que puede tener una afición más abundante y fiel, si le meten billetes para que volvamos a estar en los primeros lugares”.

–¿La venta solucionará los problemas del Atlas?

–Espero que si lo hacen con alguien que sepa de futbol, sí. Que no vendan a los buenos jugadores, que les den chance a los de la cantera y dejen de comprar jugadores vivales que resultan unos “bultos”, que sólo vienen a ganar billetes.

–Si te pidieran tu opinión de qué hacer, cómo negociar, a quién vendérselo, ¿qué les aconsejarías? ¿A quién o quiénes aceptarías y a quiénes vetarías?

–Que hablen con Rafa Márquez y con los que quieren la camiseta, con quienes desean que el Atlas sea protagonista. Ahora tenemos a los peores equipos. Antes no, cuando éramos una ciudad más pequeña teníamos tres, cuatro equipos buenos. Ahora sólo hay escuadras mediocres. Hay que tener un plan a largo plazo; lo que ha hecho Vergara, pero salió peor haber cambiado el estadio. No aguanta a los entrenadores ni a los jugadores; los corre.

El presidente del Atlas, Eugenio Ruiz Orozco, a quien apodan El Caballo –y él así lo asume francamente–, dijo que tenía un plan a largo plazo. “Yo le dije que la vida de los caballos es muy corta” –cuenta Trino.

“Que no se lo vendan a una empresa que sólo va a querer hacer negocio. A mí no me gustaría que se lo vendieran a Televisa. Peor si se lo dan a TV Azteca. Si las televisoras fueran las dueñas, utilizarían al equipo como lo hicieron con el San Luis, por ejemplo, y otros equipos; se llevarían a los mejores y nos mandarían la pedacería.

–¿Cuál ha sido el perfil de los dirigentes del Atlas a lo largo del tiempo?

–Son directivos que han querido ganar. Lo intentó Alberto de la Torre. Hizo cosas interesantes, y también El Quico (Francisco) Ibarra. Los dueños son mayores y los hijos se quedaron como directivos y ya no tienen ese amor al Atlas. Los atlistas de corazón se están perdiendo. Hoy son los juniors y lo ven como negocio, no como equipo. Se han olvidado de jugadores que pueden motivar. Dejaron ir al Güero Real; corrieron al profesor Morales que era el mejor entrenador.

Trino vuelve a recordar con tristeza aquella final en la que su Atlas perdió contra el Toluca en la era Lavolpe. Ahora quiere un equipo y una selección como la Sub 17. “Como son chavos con ilusiones, no maleados, hacen muy bien las cosas, pero ya que llegan, como Gio, andan faroleando, se vuelven estrellitas”.

Un jugador surgido del Atlas, Mario Méndez Olague, siente pena por la crisis que padece el club. Perteneciente a aquella generación exitosa que disputó la última final en torneos cortos contra el Toluca, el futbolista es mesurado en sus declaraciones y prefiere no señalar a nadie en particular.

Sin embargo, recuerda que en su época con el Atlas, a finales de los noventa, había fuertes entradas en el estadio Jalisco, buena venta de camisetas y muchos patrocinadores. En su opinión, los directivos no supieron aprovechar todo eso: “Pienso que son errores a nivel directivo que los llevaron a tener este tipo de crisis económica”.

–¿Malos manejos?

–Sí. Porque en ese tiempo al menos con nosotros se retrasaban poco con la nómina, quizás un mes, una quincena. Ya después yo me enteraba que eran tres meses, cuatro meses…