“Qué suave es la Patria”

Para festejar su XV aniversario, la compañía cabaretera de las Reinas Chulas estuvieron presentando una selección de los shows que tienen en su repertorio. Qué suave es la Patria fue el espectáculo con el que concluyeron esta celebración y que estrenaron en el 2010 aprovechando los festejos del bicentenario de la Independencia y el centenario de la Revolución. En Qué suave es la Patria, dan un paseo por nuestra historia para recordarnos lo fregados que estamos, pero eso sí, con mucho humor negro, sátira política y sketches de Teatro de Revista.

El Teatro Bar El Vicio, que desde sus inicios encabezado por Jesusa Rodríguez y Liliana Felipe bajo el nombre de El Hábito se ha caracterizado por hacer una crítica incisiva a la política y políticos que nos gobiernan, las Reinas Chulas no han dejado de abocarse a sacar los trapitos al sol de lo que nos aqueja, haciendo evidente lo que se intenta acallar con planes sociales y represión.

A través de los ojos de El Vicio de las Reinas Chulas, podemos divertirnos y compartir la inconformidad y el uso del teatro como denuncia pero no de manera panfletaria sino irónica y metafórica. Pero la metáfora no es difícil de entender ya que es tan evidente nuestra injusta realidad, que la complicidad entre espectadores y creadoras salta al instante.

Ana Francis, Cecilia Sotres, Nora Huerta y Marisol Gasé son las que integran la Compañía de las Reinas Chulas y que han sostenido durante más de diez años este antro cabaretero dando funciones y recibiendo a diversos grupos para ocupar una cartelera de domingo a domingo, además de organizar anualmente el Festival Internacional de Cabaret.

En Qué suave es la Patria, escrita y dirigida por Nora Huerta, visitamos unos cuantos momentos de nuestra historia, teniendo como hilo conductor a Malverde, narcotraficante mayor convertido en santo en el norte del país, muy bien caracterizado por Ana Francis; y el ícono de la Patria, que vimos tanto en los libros de texto y que Marisol Gasé representa desfachatadamente. Malverde es el guía, pero la Patria se desvía volviéndose cocainómana y dejándole de importar su país. La interpretación de la Patria es tan desbalagada que a veces debilita la propuesta escénica, la cual sucede con poco rigor visual.

Malverde y la Patria son testigos del encuentro de un simpático Cortés interpretado por Cecilia Sotres que pretende convencer a un indígena del cultivo de la mariguana. El indígena, con una contundente actuación de Nora Huerta, igual a la del narcotraficante del final, es altanero y rezongón, y la dinámica entre ellos se vuelve chispeante y divertida. El problema de este show musical donde cantan varias veces, es la desafinación con la que lo hace, –a excepción de la voz de Nora Huerta–, desafinación que se cubre un tanto por la ligereza con la que se plantea el espectáculo.

El libreto de Qué suave es la Patria tiene un eje con cantidad de ramales, dando una propuesta con variadas tesituras y un humor generado con técnicas disímbolas. Así, tenemos desde la conversación entre dos cabezas, la de Hidalgo y la de Titino, un patiño muy bien elaborado; hasta la de dos vacacionistas que, en una espléndida aparente improvisación, entran las actrices en sus dimes y diretes.

En suma, en el Teatro Bar el Vicio uno puede ir con las Reinas Chulas a gritarle sus verdades a esta bola de políticos ineptos, que han dejado en la cúspide a algunos y en calzones a todos los demás.