El subcampeonato logrado por la Sub 17 en el Mundial de Emiratos Árabes reafirma a México como potencia de la categoría, en la que ya fue monarca en 2005 y 2011. Estos logros, sin embargo, no se han repetido en las categorías mayores. La mezquindad de entrenadores y directivos, la falta de seguimiento y los programas defectuosos han provocado que el éxito se quede talla mini.
La Selección Nacional Sub 17 disputó su tercera final mundial en esta categoría en ocho años, y aunque cayó 3-0 ante Nigeria, México se convirtió en una potencia, al lado de Brasil, que ostenta tres campeonatos, y de los nigerianos que, con cuatro títulos, son los máximos ganadores.
Por segundo torneo consecutivo y de la mano del entrenador Raúl Gutiérrez, la Sub 17 alcanzó la final de la competencia. El subcampeonato obtenido en Emiratos Árabes se suma al palmarés de los títulos de Perú 2005 y México 2011.
Aunque México no pudo conquistar su tercera corona, dejó en el camino a rivales de alto nivel: venció a Argentina en semifinales (3-0), a Brasil en cuartos de final (1-1, que quedó en 11-10 tras la tanda de penaltis) y a Italia en octavos de final (2-0).
En los siete partidos que disputó la Sub 17, el único rival que se le indigestó fue Nigeria, que en el primer juego de la competencia la goleó 6-1 y volvió a vencerla en el último. México anotó 11 goles (venció a Irak 3-1 y a Suecia 1-0), pero recibió el mismo número, nueve de ellos del conjunto africano.
La Selección Sub 17 está integrada por futbolistas de nueve de los 18 clubes de la Primera División: cinco son del Pachuca (Iván Ochoa, Salomón Wbias, Luis Hernández, Osvaldo Rodríguez y José Almanza); cuatro de las Chivas (Raúl Gudiño, Marco Granados, Erich Hernández y Antonio Torres); tres del América (Alejandro Díaz, Omar Govea y John González); Santos (Ulises Rivas y Christian Tovar), Pumas (Francisco Calderón y José Robles) y Morelia (Erick Aguirre y Ulises Jaimes) aportan dos cada uno, mientras que Cruz Azul (Víctor Zúñiga), Atlas (Pedro Terán) y Monterrey (Edson Reséndez) contribuyen con uno.
Con la nueva final alcanzada se refrescan las esperanzas de que este equipo sea la base de la Selección mayor en el Mundial de Qatar 2022, para que México obtenga un resultado mejor que el quinto partido al que históricamente se ha aspirado.
Sin embargo, si se considera la suerte que hasta ahora han corrido los jugadores que levantaron los títulos mundiales en México 2011 y Perú 2005, hoy día no existe ninguna garantía de que este nuevo representativo pueda consolidarse.
Del equipo que hace dos años se coronó campeón del mundo, sólo ocho jugadores ya debutaron en la Primera División: Francisco Flores, de Cruz Azul; Antonio Briseño y Alfonso González, del Atlas; Julio Gómez, de Pachuca, y Carlos Fierro y Giovani Casillas, de Chivas. De ellos únicamente Fierro es titular. Otros 12 no han debutado en el máximo circuito y uno más (Carlos Guzmán, del Atlético San Luis) milita en la división de ascenso.
De ese plantel de 21 jugadores que fueron campeones en 2011, sólo cuatro –el portero Richard Sánchez, Antonio Briseño, Jorge Espericueta y Marco Bueno– participaron en el siguiente proceso, el Mundial Sub 20 de Turquía 2013, donde, dirigidos por Sergio Almaguer, el equipo sucumbió en la fase de octavos de final ante España, 1-2.
De los 20 integrantes del equipo Sub 17 campeón en Perú 2005, nueve son titulares en sus respectivos clubes, seis son suplentes, cuatro no han debutado en Primera División y uno está retirado.
Lo más grave respecto de esta generación es que se esperaba que la mayoría de ellos formara la Selección mayor para el Mundial de Brasil 2014. Sin embargo, sólo Héctor Moreno y Giovani dos Santos han sido convocados de forma regular durante el proceso mundialista, iniciado en 2010. En este momento, a causa de la crisis por la que atraviesa el equipo, sólo Adrián Aldrete fue llamado para disputar el repechaje ante Nueva Zelanda y únicamente porque forma parte (es suplente) del club América.
En su edición del 30 de octubre, el diario El Economista publicó que la generación de jugadores campeones del mundo en 2005 promedia al año 13.5 partidos. El equipo que en Nigeria 2009 perdió en octavos de final ante Corea del Sur acumula 2.7 encuentros anuales y los monarcas mundiales en 2011 apenas han jugado 3.3 cotejos por año.
El entrenador de las Chivas, Juan Carlos Ortega, quien trabajó durante más de cuatro años (2009-2013) en el proyecto de selecciones nacionales con límite de edad que ha impulsado la Federación Mexicana de Futbol (Femexfut), refiere que no es irreal pensar que un representativo que se corona o llega a una final mundial en la categoría Sub 17 debe ser la base de la Selección nacional mayor.
Indica que, en el caso del equipo que ganó el Mundial en México 2011, el siguiente paso para que se convirtiera en la Selección mayor que disputará la Copa del Mundo de Rusia 2018 sería seguir entrenando con Raúl Gutiérrez, para integrar el equipo que estará en 2014 en los Juegos Centroamericanos, en 2015 en los Panamericanos y en 2016 en los Juegos Olímpicos. “El éxito de esta generación está en que todo el proceso olímpico lo tenga él”, apunta.
Ortega explica que, en virtud de que los jugadores Sub 17 y Sub 20 están en formación y desarrollando aún sus cualidades, los clubes deben tener mucho cuidado con ellos. Lo ideal, dice, es que cada equipo los arrope con un proyecto institucional bien definido que permita conectar el proceso de un futbolista Sub 17 en su paso por las distintas categorías y su debut en la Primera División, hasta llegar a la Selección mayor.
“El jugador está obligado a cuidar de sí mismo, y el club debe tener ese proyecto deportivo. El entrenador en selecciones menores también debe hacer su parte para que los muchachos sumen minutos en torneos internacionales, que tengan partidos competitivos que les permitan seguir desarrollándose. Lo ideal es que lo que hacen en una etapa lo realicen en las siguientes. Ese el reto en el que debemos enfocarnos”, explica Ortega.
El entrenador explica que cuando se pasa de la categoría Sub 17 a la Sub 20 la competencia entre jugadores es brutal, y no sólo entre los integrantes de un representativo nacional. Existen otros jugadores que, aunque no hayan sido seleccionados para participar en un Mundial, también tienen mucha calidad, como el caso del zaguero del Santos José Abella Fajul, quien no fue convocado a la Selección de 2011, pero ahora es titular indiscutible en su club.
“Algunos jugadores se van quedando porque hay gente más capaz. Es una ley natural. Es importante que lleguen ellos, los campeones del mundo, pero su permanencia la tienen que justificar en sus clubes, con lo que hagan en el día a día.
“Ahí es donde se complica. El entrenador debe saber muy bien en qué categoría debe poner al jugador, porque si se equivoca y lo coloca en una categoría inferior o superior a la que le corresponde, no le permitirá crecer. En la manera como encaren los procesos en sus categorías está la diferencia para que se consoliden o no. El proyecto del club debe ser tan claro que a los muchachos no les cause confusión, que crean que son más de lo que son por el entorno en el que están viviendo.”
–¿Los entrenadores en el futbol mexicano sí quieren debutar a los jóvenes o les falta arriesgar más?
–En Primera División el objetivo es ganar. Como son torneos cortos, los presidentes y los aficionados exigen campeonatos. Viene un joven y si no lo tienes bien preparado hay una afectación. Hay entrenadores que están conectados con los jóvenes, otros son más precavidos. Como no hay un criterio unificado –de si debe ser a los 18 años o a los 20– eso hace que unos tarden más en debutar. En Chivas, por ejemplo, no pasan 15 días sin que el jugador tenga 90 minutos de futbol. Los seleccionados nacionales tienen que jugar durante la semana.
“Es vital el tipo de competencia donde juega y los minutos que vaya sumando. No hay que voltear a ver el acta de nacimiento, sino cuántos minutos tiene en su club, Sub 17 o Sub 20, si ha jugado en Selección Nacional, qué partidos ha jugado, si ha sido titular, si ha sido campeón. Todo eso se debe valorar”, remata Ortega.
La Selección campeona en Perú 2005 se convirtió en la Sub 20 que asistió al Mundial de Canadá 2007 con 12 jugadores de los que ganaron el título. A ellos se les unieron elementos como Christian El Hobbit Bermúdez, Julio César Domínguez, Javier Chicharito Hernández, Osmar Mares y Pablo Barrera. Ese equipo perdió en cuartos de final con Argentina (0-1). Jesús Ramírez era el director técnico.
También con Ramírez al frente, la Selección no calificó al Mundial Sub 17 Corea del Sur 2007. En esa misma categoría, pero dirigidos por José Luis González China, México asistió a la Copa del Mundo Nigeria 2009, donde perdió en octavos de final, en penales, frente los surcoreanos.
Juan Carlos Chávez encabezó la Selección Sub 20 que fue eliminada del Mundial Egipto 2009. Y el único año en que las selecciones menores han tenido un rendimiento consistente fue en 2011: se logró la corona en el Mundial Sub 17 realizado en el país y el tercer lugar de la Copa del Mundo Sub 20 Colombia 2011, al superar a Francia.
Según cifras del presidente de la Femexfut, Justino Compeán, este organismo reparte entre los 18 clubes de Primera División 175 millones de dólares al año; es decir, cada equipo recibe 130 millones de pesos para invertir en fuerzas básicas (Proceso 1928). El problema no es el dinero, sino las decisiones deportivas que las directivas están tomando respecto de los seleccionados de categorías con límite de edad.
Con cinco elementos, Pachuca es el conjunto que más aportó a la Selección Sub 17 en el recién finalizado Mundial de Emiratos Árabes. En teoría, estos números hablan del buen trabajo que realiza esta institución. Sin embargo, el primer equipo, dirigido por Enrique Meza, juega con un sistema diferente al resto de los planteles de fuerzas básicas de este club.
“La idea era tener la misma línea futbolística desde la categoría Sub 10 hasta el primer equipo. Qué lástima que no sea así”, lamenta el director de Rendimiento de los Tuzos, el holandés Hans Westerhof.
El entrenador, también licenciado en educación física, sostiene que en el futbol mexicano se habla de proyectos a largo plazo, pero éstos no se cumplen ni siquiera a corto plazo. Según Westerhof, los periodos caducan en una o dos semanas. “Y para ser honestos, también en Pachuca es un problema, porque hace dos años empezamos un proyecto que en este momento ya no existe”.
Experto en la formación de jóvenes jugadores, Westerhof asegura que los jugadores-promesa de México pierden en su desarrollo de tres a cuatro años porque ningún técnico está dispuesto a arriesgar su trabajo por la presión que ejercen sobre ellos las directivas, en aras de resultados inmediatos.
Por eso, dice, los entrenadores apuestan por futbolistas de experiencia y los jóvenes que jugaron de forma excelente en las categorías Sub 17, Sub 20 y en el equipo olímpico casi nunca reciben oportunidades, así tengan 24 o 25 años.
Como ejemplo menciona el caso de Miguel Herrera Equihua, quien hasta hace un par de años jugaba en la Segunda División. Hoy es uno de los 23 seleccionados con los que Miguel El Piojo Herrera buscará el pase mundialista en el repechaje ante Nueva Zelanda.
“Los técnicos piensan que a los juveniles les falta experiencia para jugar en Primera División. Es una locura, porque Herrera ya perdió tres o cuatro años de desarrollo, pero su juego, su velocidad y sus pases son exactamente los mismos”, comenta sobre el futbolista de 24 años de edad.
Westerhof, quien dirigió en México a las Chivas en dos ocasiones y al Necaxa, fue contratado por Pachuca en junio de 2011 para reestructurar las fuerzas básicas de este equipo, que en las últimas temporadas ha tenido magros resultados. Sin embargo, antes de cumplirse el año y medio de gestión, adelanta a Proceso que abandonará al conjunto hidalguense, desilusionado del proyecto tuzo.
“En el equipo Pachuca doy mi opinión, pero a veces ni Jesús Martínez ni Andrés Fassi –presidente y vicepresidente– están de acuerdo. Hay diferencias de opiniones entre la directiva y yo, y es mejor separarse que pelear”, relata el técnico, quien en un par de semanas volverá a su país.
Hans Westerhoff dejará al equipo –del que es copropietario el empresario Carlos Slim– con la amargura de haber luchado en vano ante directiva y cuerpo técnico por una oportunidad para los jugadores en desarrollo, como Julio Gómez, protagonista en la obtención de la segunda Copa del Mundo Sub 17.
“No es posible que me digan: ‘Es que no tienen nivel para jugar en Primera División’. Por supuesto que lo tienen. Estoy convencido de que cuando Julio Gómez reciba la oportunidad de jugar tres partidos completos será titular indiscutible del primer equipo.”
Guadalajara y Atlas, que aportaron seis y cinco jugadores, respectivamente, se erigieron en los pilares de la Selección Sub 17 campeona en Perú 2005. Ocho años más tarde, Alberto de la Torre, presidente de la Femexfut en aquel entonces, se queja de que ninguno de esos elementos rojinegros sea titular en sus actuales equipos.
En ocho años, equivalentes a 16 torneos del formato del futbol local, la situación de los históricos campeones del mundo, en especial con los jugadores atlistas, se complicó. Ninguno ha logrado consolidarse. Sólo Jorge Hernández (Atlante) milita en Primera División, donde es suplente; otro, Cristian Flores, ya está retirado, sin haber trascendido en el máximo circuito. El resto aún se aferra a una oportunidad en planteles de la Liga de Ascenso y de la Segunda División.
De la Torre sostiene que la mayoría de los campeones de Perú 2005, e incluso los de México 2011, no pueden madurar porque en sus propios clubes no les dan seguimiento. Enfatiza que las posiciones en los equipos de Primera División están muy marcadas con delanteros, mediocampistas y centrales extranjeros, a quienes se unen los llamados naturalizados.
“Todo eso ha perjudicado al futbol mexicano”, analiza. El exdirectivo considera la necesidad de establecer reglas muy claras, que limiten el cupo de jugadores extranjeros de cinco a tres elementos, como ocurre en las ligas importantes de Europa.
“El brinco importante es lo único que falta: el debut del jugador a temprana edad”, planteó en una ocasión De la Torre a los directivos del futbol, antes de dejar la presidencia de la Femexfut en 2006. Alegaba que Rafael Márquez y Andrés Guardado, ambos atlistas, se fueron a Europa a los 17 y 18 años. “No veo por qué no puedan debutar otros jugadores a esa edad”.
Durante la gestión de De la Torre, la Femexfut impulsó en 2005 la cuestionada Regla 20/11, con el propósito de impulsar el desarrollo de los jóvenes valores. Los equipos de Primera División deberían alinear a jugadores menores de 20 años 11 meses para acumular un mínimo de 765 minutos en las 17 jornadas. El club que incumpliera era penalizado con tres puntos al terminar la temporada. La regla fue suprimida en junio de 2011.
“La quitaron porque los entrenadores no quisieron arriesgarse con jóvenes. Hubo mucha resistencia y la regla se quitó con el argumento de que todavía no estaban listos los muchachos, que para qué les aceleramos los procesos. Si no lo hubiéramos hecho así en lugar del surgimiento de Memo Ochoa y Andrés Guardado otros hubieran ocupado sus lugares”, reconoce De la Torre.
Y pone como ejemplo que los equipos Monterrey y Tigres cuentan en sus plantillas con “un montón de jóvenes jugadores” que no debutan porque el interés de las directivas es ganar campeonatos. “Pero tampoco han sido campeones consecutivos, excepto Pumas, que lo hizo con jóvenes”.
Según De la Torre, en la Selección mayor deberían estar al menos cinco elementos campeones en Perú 2005: Giovani dos Santos, botín de plata; Carlos Vela, campeón goleador; Efraín Juárez, Héctor Moreno y Adrián Aldrete.
La historia que salió bien
A costa de aceptar en 2001 la imposición de Humberto Grondona –hijo de Julio Grondona, presidente de la Asociación de Futbol Argentino– como encargado de las selecciones menores, Alberto de la Torre fue precursor del proyecto que desembocó en la conquista del primer título mundial Sub 17.
Grondona hijo renunció al cargo en febrero de 2005 tras sumar un doble fracaso: la Selección Mexicana Sub 17 fue eliminada en cuartos de final del Mundial de Finlandia 2003 y tampoco clasificó a la Sub 20 a la Copa del Mundo Holanda 2005.
Con una trayectoria que incluyó una preparación de dos años en el club Boca Juniors, junto a Jorge Griffa, uno de los mayores forjadores de futbolistas argentinos, el entrenador Jesús Ramírez fue designado director técnico de la Sub 15 en septiembre de 2001, cuando Grondona, siendo su jefe inmediato, preparaba a la Sub 17 rumbo a Finlandia.
Ese año, Alejandro Burillo encabezó el rescate de la clasificación mundialista Corea/Japón 2002, cuando todo parecía perdido. Para ello impulsó la contratación de Javier Aguirre como director técnico, quien al conseguir 13 de los 15 puntos en disputa hizo posible la obtención del boleto.
Ricardo Peláez asumió en 2001 la Dirección General de Selecciones Nacionales, cargo que dejó tras el Mundial de 2002. En su lugar llegó el atlantista Guillermo Cantú. Tras el reacomodo, Jesús Ramírez se convirtió en el entrenador de la Sub 17 después de dos años al frente de la Sub 15.
“Desde mediados de 2001 hablamos de hacer un equipo ganador que fuera la Selección mayor. Trajimos a chicos del sector aficionado a quienes se les brindó una excelente atención. Formamos una selección de cada estado y vinieron a jugar al Centro de Alto Rendimiento. En la etapa final generamos más de 100 jugadores. Ahora la mayoría juega en Primera División. Vimos a todos para formar la Selección Sub 15, de la que salieron El Pato Araujo, Édgar Andrade, Éver Guzmán y Mario Luna”, cuenta Ramírez.
El problema, sostiene, siempre fueron las visorías, por la necesidad de observar a jugadores de la Segunda y Tercera divisiones. “Sólo encontrábamos a tres o cuatro futbolistas de la edad, pero después del Mundial que ganamos en Perú se crearon la liga Sub 17 y la Sub 20, que nos dan acceso a un universo de muchachos, de tal manera que como entrenador puedes ver a más de 20 jugadores al momento”.
Para Chucho Ramírez, el mejor resultado de este proceso fue la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Londres 2012. “Muchos de esos muchachos estuvieron conmigo en la Sub 15, Sub 17 y Sub 20 hasta ganar la medalla de oro. Hubo un proceso importante con otros técnicos, en este caso Luis Fernando Tena (entrenador de ese equipo olímpico), pero ya traían un trabajo previo al que se le dio continuidad”.
El primer técnico mexicano en conquistar una Copa del Mundo enumera los factores que influyen para que los equipos no brinden oportunidades a los jóvenes: “Uno, que en el futbol profesional los directivos no te esperan dos o tres años; aguardan uno o dos meses y si no hay resultados no corren a los 20 jugadores, sino al entrenador. Es la inercia y la poca paciencia del trabajo con los técnicos. Hay equipos que sí lo hacen porque ya lo tienen establecido: Pumas, Chivas y Atlas e incluso Atlante son la excepción”.








