Cuestionan académicas anomalías en la UAM-X Valeria Mendoza afirma que es víctima de discriminación

Señor director:

 

Por este medio, permítame dirigirme a profesores, investigadores y autoridades de la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco (UAM-X).

Les participo que hace varios años intenté quitarme la vida. Afortunadamente no lo logré. Lo tenía todo: familia, amigos, pareja, salud y una trayectoria académica impecable; pero un día comencé a sentir una profunda tristeza sin motivo. Por varios meses dejé de atenderme: ya no me aseaba, no tenía fuerzas para levantarme de la cama y ni siquiera entendía lo que me estaba sucediendo.

Después comencé a escuchar voces. Parecía que estaba en una de las peores pesadillas de mi vida. Sentía que me seguían, y si en la calle alguien se reía, creía que se burlaba de lo que yo estaba pensando. A pesar de la vergüenza que me embargaba, pedí ayuda a mi familia y amigos. Comencé visitando neurólogos, psicólogos y psiquiatras, hasta que un día decidí terminar con mi vida de tormento. Pocos minutos después mi mamá me encontró y me salvó.

Fue entonces cuando encontraron la respuesta. Se trataba de una enfermedad psiquiátrica. Cuando los doctores abrieron el expediente y empezaron a hacer preguntas, comenzaron a salir los secretos de familia: la enfermedad era genética y muchos parientes padecían lo mismo.

Ahora, después de muchos años de terapia, medicamentos, meditación y sobre todo disciplina, he logrado combatir mi enfermedad y he salido adelante nuevamente. Terminé la licenciatura con un promedio impecable y actualmente estoy en la maestría.

La enfermedad que padezco es considerada una discapacidad psico-social. Y como toda discapacidad requiere de doble esfuerzo para realizar cualquier actividad. Hace unas semanas hice saber mi diagnóstico a profesores de alto nivel educativo en la UAM-Xochimilco. Su contestación fue que yo había sido “deshonesta” por no mencionar antes mi condición de salud. Interrumpieron la investigación en que participaba y me dejaron sin proyecto. Hasta la fecha no entiendo por qué fui deshonesta. Tal vez ahora deba llegar con la gente y decirles: “¡Hola!, tengo una enfermedad psiquiátrica ¿Quiere ser mi asesor?”.

Ahora mi beca en Conacyt está en riesgo, y también mi trayectoria académica. Además, han estigmatizado mi enfermedad frente a compañeros y profesores, y desde entonces he tenido varios cuadros de ansiedad y parálisis en boca y dedos. Han afectado toda la organización que mantenía dentro de la maestría, y para colmo no tenemos derechos universitarios que dispongan evaluar el caso de discriminación que estoy sufriendo.

Las autoridades y profesores responden que no es su obligación tener ninguna consideración conmigo, pero creo que la UAM debe evaluar este caso y aceptar que no soy la única alumna que padece este mal. Asimismo, es preciso que prepare un plan de contingencia para futuros alumnos que sean afectados como yo por la discriminación y estigmatización de las enfermedades psiquiátricas.

Existen rampas para discapacitados físicos dentro la UAM, ¿pero qué tipo de “rampas” requiere una alumna con discapacidad psico-social? En el mundo se están desarrollando estrategias. ¿Qué va a hacer la UAM?

A lo largo del tiempo han existido científicos con discapacidad psico-social y se ha valorado que sólo cuando son protegidos por sus allegados es posible admirar su vocación y capacidad intelectual.

Pido de la manera más atenta y respetuosa que los profesores y autoridades se actualicen y tomen en cuenta este tipo de discapacidad para dar el ejemplo de que dentro de la educación los alumnos son la prioridad y de que se les debe proteger, ya que en México las enfermedades mentales afectan a una de cada cuatro familias, por lo que las instituciones deben crear espacios y estrategias para estudiantes como yo. (Carta resumida.)

Atentamente

Bióloga Valeria Notzani Mendoza Huerta (egresada de la UAM-X)

Alumna de Maestría en
Ciencias Agropecuarias
(matrícula 2132800270)

valeria_ph@yahoo.com.mx

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