Recorte presupuestal a Canal 22

Entre el caudal de malas noticias derivadas del reparto presupuestal para 2014 se encuentra el desafortunado recorte a Canal 22. La propuesta del Ejecutivo consiste en rebajarle 231.46 millones de pesos. Significará en términos de producciones propias, renovaciones de series, calidad en las emisiones, pago a los trabajadores, una merma inevitable.

La necesidad de compensar esos recursos escamoteados probablemente hará que la audiencia tenga que ver en la pantalla más anuncios que los que hasta ahora se han colocado. La dirección buscará allegarse fondos a través de la publicidad. Y el número de repeticiones de programas, series y películas se incrementará.

Ahora que la reforma de telecomunicaciones permitirá a los actuales permisionarios comercializar su tiempo, las emisoras culturales metidas en esta dinámica van a ver crecientemente desvirtuada su pantalla en términos de definición de estilo, aunque no sea más que en los cortes. Eso ya ha comenzado. Hay algunos ejemplos que vale la pena destacar:

La Organización Editorial Mexicana (OEM), que publica periódicos en toda la República, se anuncia en el 22, TV UNAM y Canal Once. El promocional está realizado sin ningún atractivo, ni visual ni de contenido, y es el mismo para todos los casos.

Otro comercial –éste mejor elaborado en lo visual– es el de una organización que se llama FUNED que se exhibe en TV UNAM. Resulta ofensivo para la comunidad, pues incita a los jóvenes a estudiar una maestría en el extranjero para lo cual la fundación aporta becas. La Universidad Nacional ofrece una gran cantidad de maestrías en todas las áreas, también doctorados, los protagonistas del comercial parecen despreciar la oferta de nuestra Máxima Casa de Estudios por programas en el exterior que los harán exitosos, pues tienen glamour además de permitirles pasearse por el mundo. No se menciona la adquisición de conocimientos ni los propósitos de obtenerlos. Una maestría es un bien comprable. Uno de los personajes dice: “Mi curriculum necesita una maestría”. Un anuncio así, apareciendo justamente en la televisora universitaria, parece al menos un despropósito.

En el programa de concurso Universus, que Javier Solórzano inauguró recientemente, aparecen también anuncios de Telmex, de la OEM y de El Universal. En fin, pareciera que la televisión pública se verá cada día más comercializada y que habrá que hacer zapping como en todas las demás.

En México las tensiones entre los público y lo privado se manifiestan crecientemente en la cultura, el enunciado artístico, la creatividad. Lo televisivo, en su calidad de industria, acusa esas mismas tensiones. Sin embargo, desde que se privatizaron las telecomunicaciones y la radiodifusión, las tendencias parecen favorecer de más en más lo lucrativo.