“Lluvia de luna”, de Sistach, y homenaje en Colima

Por vez primera la destacada realizadora Maryse Sistach incursiona en el cine fantástico con un largometraje que persiste en la temática del universo juvenil que siempre ha explorado. Al contar los pormenores de Lluvia de luna, filmada en el contexto misterioso de la cultura maya, la cineasta se adentra además en el problema de la escasa e inequitativa difusión que se ofrece al cine nacional, pues su filme apenas cuenta con 25 copias a pesar de ser un producto cultural: “No hay manera de competir contra ese poderío”, dice en referencia a la industria estadunidense. El día 30 su película abrirá el Festival de Colima, donde la directora recibirá un homenaje por su trayectoria.

Sin alejarse del mundo de los adolescentes, Maryse Sistach plantea ahora una película del género fantástico, Lluvia de luna, “porque deseaba hablar sobre algo más espiritual”.

Tras su famosa trilogía Perfume de violetas (nadie te oye), Manos libres (nadie te habla) y La niña de la piedra (nadie te ve) y El brassier de Emma, donde abarca problemas de jóvenes (Proceso, 1257, 1457, 1538 y 1684), de pronto a la realizadora se le presenta el afán de laborar en Lluvia de luna este tipo de cine poco abordado en el país:

“El largometraje es un poco diferente. Me gusta que en el cine haya todo tipo de propuestas. Tenía ganas de filmar una película del género fantástico porque en México hay muchas historias en el campo y urbanas que se centran en fantasmas, de la relación entre vivos y muertos. Y me fui a Playa del Carmen, Quintana Roo, y en Tulum se me ocurrió la idea de una madre que le pedía un exorcismo a la luna: que su hija, fallecida, volviera a la vida. A partir de ahí surgió la idea. La cinta está muy ligada a esa tierra maya y las pirámides mayas.”

Sistach, quien estudió antropología social en la Sorbonne, cine en el Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC) y causó polémica por el modo de retratar el despertar sexual de un adolescente en Anoche soñé contigo (1992), será homenajeada en el Segundo Festival Colima de Cine, donde además intervendrá en el seminario de desarrollo de proyecto y posproducción.

Lluvia de luna (cuyo guión obtuvo el premio Matilde Landeta 2008 por considerarlo inédito) se encuentra en la cartelera de los cines comerciales del país e inaugurará el festival el 30 de septiembre en el Teatro Hidalgo, a las 19:30 horas.

José Antonio Elo Lagarde, coordinador general de este encuentro cinematográfico en Colima y representante de la empresa Cinérgica, argumenta que se le realizará el reconocimiento a Sistach por “su “contribución significativa en el desarrollo del cine nacional”.

 

La vida y la muerte

 

Protagonizado por Naián González Norvind, Alan Estrada y María Filippini, el filme lleva al espectador a la fantasía y a la realidad, a la vida y a la muerte:

Lisa (González Norvind), una estudiante de preparatoria dedicada a las artes plásticas apenas descubriendo su juventud y las relaciones con el sexo opuesto, se encuentra con la muerte en cuestión de segundos. Entonces su madre, una intérprete musical sumida en la tristeza, le canta y le ruega a la luna dejar regresar a su hija. En una especie de conjuro, la chica retorna de las profundidades del mar para encontrar el amor.

–¿Cómo conjuga lo fantástico, lo real, el amor, la pérdida de un ser querido? –se le pregunta a Sistach.

–Filmé en uno de los cenotes, que son la entrada al inframundo, donde se encuentran los vivos y los muertos. Entonces resultó que todo ese escenario maya esplendoroso era perfecto para hablar de una madre que pierde a su hija y cuyo único deseo es que la chica conozca el amor. Así que surge un ángel (Alan Estrada), otro joven llamado Pablo que se enamora de Lisa. Además, la película está ligada con toda una cuestión musical. La mamá es cantante, el chavo también.

“Los temas se fueron dando solos. Una vez que tenía el hilo, la madre que le pedía a la luna, a través de su canto, un sortilegio, se fue dando cada personaje con sus propias características, siempre pensando en el lugar en el que iba a filmar, la Riviera Maya. Recorrimos muchísimos cenotes y pirámides, y con el cielo y los colores de ese lugar se fue dando la creación de este mundo místico.”

–Otra vez el eje son los jóvenes, ¿por qué?

–Para mí los adolescentes son muy interesantes. Me gusta mucho trabajar con ellos. Tienen toda una vida por delante. Es la edad en que todas la posibilidades se te abren, en la que puedes cometer muchos errores, que sientes que nunca te va a pasar nada… Es el momento que vas creando quién vas a ser, te vas creando una personalidad, una espiritualidad, un futuro…

“Creo que uno no se puede morir antes de conocer el amor, es como lo principal. Es nuestra tarea fundamental.”

 

La exhibición

 

Lluvia de luna se estrenó con 25 copias en las salas comerciales el pasado 6 de septiembre. Es producida por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, el Instituto Mexicano de Cinematografía, el Fondo para la Producción Cinematográfica de Calidad (Foprocine), la Filmoteca de la UNAM, el CCC y Producciones Tragaluz.

También actúan Marisol Centeno, Luisa Pardo, Marisela Peñalosa y Natalia Córdova.

–Usted ya cuenta con una trayectoria, ¿qué tan complejo es proyectar en los cines sus historias?

–¡Para todo el cine mexicano es dificilísimo! Las cintas estadunidenses salen con mil copias y Lluvia de luna tuvo 25, ¡es mucha la diferencia! Se supone que el dumping está prohibido, se supone que los zapatos chinos no pueden sobrepasar la cantidad de zapatos nacionales que se venden, pero en el cine nadie cuida eso, a pesar de ser una situación cultural. No hay manera de competir contra ese poderío.

Acongojada sigue:

“Y a veces también las películas que filmamos no interesan al público. Hay que estar pendientes de que nuestras historias sean atractivas, bien narradas y bien producidas, aunque tengamos mucho menos dinero que otros países para hacerlo. Contamos con grandes actores, extraordinarias locaciones, grandes historias, por eso la gente sigue luchando por realizar cine mexicano.”

–¿A qué cree que se deba que el público nacional siga tan negativo para con el cine mexicano?

–No sé sabe de un largometraje mexicano porque no se escucha hablar de él, no cuenta con ninguna publicidad, y los estadunidenses nos venden sus filmes un año antes y los tenemos todo el tiempo frente a los ojos, y por supuesto al público se le antoja verlos. Es muy complejo competir. Quienes sí ven cine mexicano y se enteran de una película, cuando la buscan ya no está o los horarios son complicados o está lejos.

–Entonces, ¿qué opina de que Lluvia de luna tuvo 25 copias?

–Se me hace triste para tanto trabajo… pero hay que resaltar lo positivo, que es contar con el Estímulo a la Promoción Cinematográfica (Eprocine), que nos ayuda a distribuir nuestros proyectos. Ahora sólo falta que nos den un campito en las salas, es decir, más espacio y tiempo.

 

Los actores

 

Para Alan Estrada, conocido actor de teatro musical, Lluvia de luna “es quizá como una bocanada de aire fresco al cine violento, de realidad que se produce en México, ¡que es buenísimo!, pero esta película es muy reconfortante para cualquier persona que haya sufrido una pérdida importante en su vida”.

–¿Es bueno que sea reconfortante la trama?

–Sólo creo que es una oferta diferente a lo que se muestra en las salas respecto al cine mexicano. Es justo para los que no están buscando una comedia ligera o que no quieren ver el México de siempre.

Se integra al largometraje por la oportunidad de trabajar con Sistach, “una directora mexicana prolífica, con años de oficio, que siempre filma en esta industria tan difícil, donde es muy común que la gente se dé por vencida, y ella siempre lucha por levantar proyectos, le vaya bien o mal”.

La jovencita Naián González Norvind comparte también que Lluvia de luna es diferente a lo que se ha rodado:

“La fotografía es sublime, la realizó María Seco. Tanto la fotografía como el sonido influyen para que esta historia sea fuera de lo común. Además, el público se puede identificar porque los tópicos son muy cercanos al corazón y se aprecia el amor entre familiares, la pareja y las amistades.

“Es como una pintura muy completa de las emociones y las relaciones humanas.”

Relata que su personaje Lisa se desarrolla en dos etapas:

“La primera es una adolescente muy extrovertida y soñadora, y le gusta atraer la atención de los demás. Es una pintora muy creativa. Y en la segunda etapa cambia por completo, empieza a ser mucho más observadora de lo que la rodea, en lugar de estar atrayendo la mirada de los demás. Es un personaje como muy sabio y muy puro.

“Sistach me explicó cómo era Lisa. Que en la primera parte de la película se debía creer inmortal, eso me gustó mucho porque es lo que sucede con la juventud, no está consciente de lo efímera que es la vida, no está consciente de la muerte. Se poseen las ganas de hacer todo, de probar todo, y muchas veces haciéndolo dentro de esa inconciencia te suceden cosas.”

A decir suyo, el filme no es obvio:

“No explica las cosas ‘machacadas’ como papilla, es decir, no toma al público como un idiota. Deja que la gente realice sus propias interpretaciones y conclusiones. Existe una relación autor-público que siento que está muy bien lograda.”

Los dos protagonistas coinciden en que se debe apoyar todavía más al cine nacional:

“En que se produzcan más películas, se proyecten en los cines y allí se mantengan más de una semana. No hay que dejarnos sólo guiar por lo que el sistema nos vende, es lo más fácil. El chiste es buscar lo que nos interesa, aunque se salga de la norma común. Como actriz siento que se podría explotar más la cultura mexicana dentro del cine, contando más historias nuestras, como lo efectúa la directora al explorar el folclor fantasmagórico mexicano. Hay mucho qué decir de nuestra cultura e identidad, en fin.”

El Segundo Festival Colima de Cine, cuya selección oficial la conforman 10 películas mexicanas con Costa Rica como país invitado, se clausura el 5 de octubre, también en el Teatro Hidalgo.