Una interesante publicación sobre la identidad creativa del arte popular visual se presenta el jueves 19 en La Casa del Tiempo de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), en la Ciudad de México. Centrado en la importancia que tienen las mujeres en la producción artística popular, el libro Mosaico de creatividades rebasa su tema principal abordando aspectos relacionados con la teoría del arte, la metodología de la historia del arte popular, el feminismo y los estudios de género.
Escrito por la filósofa y socióloga del arte Eli Bartra, el libro sintetiza la exploración teórica y metodológica que ha realizado desde los ochenta. Convencida tanto de que la producción artística está definida por la condición de género –división de roles femeninos y masculinos–, como de que en el consumo del arte popular se valora el objeto mientras se desdeña a su productor, la también académica de la UAM ha desarrollado una metodología que ubica las condiciones creativas de producción, integrando historias personales, ambientes colectivos, perspectivas económicas, políticas culturales y confluencia de estéticas tradicionales e innovadoras.
Reconocida por sus numerosas investigaciones sobre mujeres creadoras de arte popular mexicanas y latinoamericanas, Bartra plantea en este libro, sin comparar, la situación de artistas que viven en países con distintos índices de desarrollo humano: Nueva Zelanda, Japón, México y Brasil (índices 6, 10, 61 y 85 de la clasificación 2012 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo https://hdr.undp.org/es/estadisticas/).
Trabajadas a partir de entrevistas a las creadoras, las secciones, si bien develan similitudes en las condiciones de producción –las obras se realizan en entornos familiares y se alternan con quehaceres domésticos–, también descubren diferencias en la innovación formal, valoración social, gestión, autogestión, utilidad social y apoyo gubernamental. Mientras en Izúcar de Matamoros, México, los árboles de la vida en barro policromado mantienen la estructura esencial con algunas variaciones iconográficas, y su circulación depende de los caprichos de la demanda nacional y extranjera, los tejidos maorís de Aotearoa, Nueva Zelanda, no sólo se diversifican en objetos utilitarios y formatos de arte elitista, sino que las técnicas se enseñan en talleres y escuelas de educación superior, como la Universidad de Auckland.
En el caso de Japón, el estudio se concentra en las lacas shunkei y en las raquetas decoradas conocidas como hagoita. La valoración de estas prácticas y de sus autores se manifiesta en la inclusión de las piezas en importantes museos, como el Nacional de Tokio. Y por último, el interesante proyecto político de la asociación Abayomi de Brasil. Iniciado por Lena Martins, militante del movimiento de mujeres negras con la misión de dignificarlas, el proyecto consiste en crear muñecas de ornato realizadas con trapos anudados, que sobresalen porque no tienen un rostro concreto, sólo el color negro de la tela que lo conforma.
Apasionante por la descripción de obras, técnicas, actitudes y acciones de mujeres contemporáneas, el libro Mosaico de creatividades incide también en la redefinición del arte contemporáneo a través de la redefinición del arte popular.








