Un poema inédito

Tal vez esto es la muerte

 

Tal vez esto es la muerte:

aquel hombre tranquilo con los ojos

[abiertos,

la voz que oíste en un recodo de la tarde,

un latido de angustia ante el dibujo claro de

[un poema,

las pupilas ausentes en momentos de

[adiós.

Tal vez sólo esto cuente:

escuchar en el filo del llanto

cierto mensaje yerto de una linde en

[penumbra,

andar entre cadáveres

rozarte el labio presto con la carne del frío,

acariciar las manos que se te van muriendo

mientras un canto en duelo se levante en

[la noche

en medio de la triste eficacia del aire

y entrega un testimonio fortuito de

[quebranto,

un dato imperceptible,

una esperanza a tientas

una blasfemia frágil

y la demencia ciega ante la estrella.

Porque el estar aquí te va agotando:

tienes los ojos grávidos de sombras

y ausentes de preguntas:

la tarde, tórrida, se iza, idéntica a sí misma:

en la noche resuenan pasos indiferentes

mientras la prostituta se pule la sonrisa

apoyada en un árbol de conos imprecisos

y se cae de las torres el terror de la nada

y el bagazo del pánico.

Así es la muerte:

una planicie fatigada que se irisa de

[imágenes

un mar de transparentes etapas de delirio,

un sonido en la yema del alma,

una reunión de hermanos en eterno

[crepúsculo

una gota en la nada,

un eco sin origen,

una caída a plomo por el borde del aire…

 

veintiochodejuniodedosmilcuatro