Aun cuando el priista Jorge Arana Arana se comprometió a impulsar un gobierno austero, transparente y comprometido con la sociedad si ganaba la presidencia municipal de Tonalá, en 11 meses sus avances son magros. Entrevistados al respecto los regidores José Apolinar Alatorre y Carlos Orozco, del PAN y del PT, respectivamente, dicen que pese a su experiencia, Arana –quien ocupa la alcaldía por segunda ocasión– le sale debiendo a los tonaltecas.
Aun cuando Jorge Arana Arana es el único priista de la zona metropolitana que ha ocupado por segunda ocasión el ayuntamiento de Tonalá, de poco le ha valido su experiencia pues durante su primer año de gestión son ínfimos los avances de su administración, aseguran los regidores de oposición.
Durante su campaña, dicen, se comprometió a eliminar 32 direcciones y 500 puestos de la nómina municipal, así como a promover las inversiones, reestructurar la deuda, ser austero y a impulsar una administración transparente. Hasta ahora no ha cumplido ninguno de sus compromisos, consideran los regidores José Apolinar Alatorre Rodríguez y Carlos Orozco Morales, del PAN y del PT, respectivamente.
Para Alatorre, coordinador de los ediles panistas, la administración de Arana se caracteriza por ser opaca, corrupta, insegura y poco austera. En el rubro de transparencia los panistas presentaron un recurso de revisión ante el Instituto de Transparencia e Información Pública de Jalisco (Itei) para obligar al ayuntamiento tonalteca a difundir información que la ley en la materia marca como fundamental.
Con respecto a la corrupción, según Alatorre, “no ha habido un esfuerzo para desterrarla”. Y pone como ejemplo la proliferación de máquinas tragamonedas, fenómeno que se inició, dice, con su correligionario, el panista Jorge Vizcarra, quien hoy está en la cárcel acusado del homicidio de Carlos Romo Guízar en abril de 2007.
Romo era director de Mejoramiento Urbano durante la gestión de Vizcarra y fue ejecutado en una presunta disputa por el control de las máquinas tragamonedas y la venta de droga.
Otro ejemplo de corrupción, comenta Alatorre, es la permisividad del comercio informal: “Los tianguis están fuera de control. Muchos de ellos no han sido autorizados por el pleno del ayuntamiento, pues la autoridad se ha hecho de la vista gorda”.
Lo mismo sucede en materia de seguridad pública. “Los delitos de bajo impacto han crecido, como son los robos a casa habitación, de autopartes; además de las pandillas, que son un peligro”, asevera. Admite sin embargo que en mantenimiento de parques y jardines hay avances, aunque eso contrasta con el deterioro de los servicios públicos como bacheo y alumbrado público.
Con respecto a la infraestructura, Alatorre refiere que en los 11 meses de la gestión de Arana, “apenas se adjudicaron 10 obras en este año y eso afecta de manera importante las colonias, sobre todo en tiempo de lluvias”, como pasó el 22 de julio último, cuando varias calles del centro de Tonalá, incluida Emiliano Zapata, quedaron totalmente destruidas tras una fuerte tormenta.
Y aun cuando en Obras Públicas conocían desde la administración pasada el estado crítico del colector que recorre la calle Emiliano Zapata, no hicieron nada, según informó el diario Mural cinco días después de la inundación.
Sobre la austeridad pregonada por Arana durante su campaña, Alatorre es contundente: “No ha habido un plan de austeridad, pues se debió reducir el gasto en la nómina y el gasto corriente de la administración para destinar los recursos a servicios en beneficio de la ciudadanía, pero no fue así”.
En los medios locales se han publicado notas y reportajes sobre los parientes de Arana incluidos en la nómina municipal: Miguel Ángel Arana Coldivar, director del Consejo Municipal del Deporte (Comude), quien asumió el 4 de octubre de 2012; Rigoberto Arana Coldivar, adscrito a la dirección de Inspección de Reglamentos; Gerardo Arana Arana, hermano del alcalde, quien se desempeña como coordinador de la Dirección de Logística, y su sobrino Carlos García Arana, titular de Recursos Materiales.
Alatorre refiere también que tras enterarse del presunto acto de nepotismo, el pasado 3 de julio solicitó la intervención de la Contraloría municipal para determinar si el alcalde intervino en la contratación de sus familiares. La dependencia aún no le responde.
“Sabemos que la Contraloría depende del presidente (Jorge Arana). Sin embargo, hay un acuerdo del pleno de que está ordenando esa revisión”, puntualiza el regidor.
E insiste: Arana vendió a la ciudadanía “la idea de la experiencia; dijo que iba a bajar muchos recursos con el apoyo del gobierno del estado y del federal pero no lo ha hecho, pues Tonalá sigue teniendo problemas en varios rubros. Todo quedó en discurso”, apunta el panista.
Lo peor, indica, la oposición lo ha apoyado para ponerse al corriente en los adeudos que tiene el ayuntamiento con el Instituto de Pensiones del Estado de Jalisco –los pasivos suman 215 millones de pesos, dice–, así como para recibir adelantos de los recursos provenientes de las participaciones “con tal de solventar las necesidades de la administración. Aun así no ha habido avances.
En síntesis, para el panista, la administración de Arana está reprobada; le falta mucho por hacer.
Las carencias
El petista Carlos Orozco concuerda con Alatorre en la falta de transparencia, aunque matiza: “Puede ser por carencias de organización, no por falta de voluntad”.
Con relación a la seguridad, comenta, “no hemos cambiado gran cosa. Quizá en orden y disciplina para la corporación, pero siguen los asaltos, el vandalismo está muy fuerte y las pandillas están a la orden del día”.
Lo mismo pasa con las inversiones. Según Orozco, “no tenemos nuevas empresas que generen empleo; tal vez no somos tan atractivos. Si a una empresa se le da la facilidad de emitirle una licencia de su giro, pero se da cuenta de que no hay infraestructura, le va a salir más caro”.
Sobre el compromiso de brindar salud a la población de Tonalá, el edil del PT recuerda que el municipio sólo cuenta con la Cruz Verde del cerro de la Reyna, la cual tiene “muchas carencias”, por lo que el alcalde planea dejar los servicios de salud en manos de la Universidad de Guadalajara; incluso ya le dio 61 hectáreas en un proceso lleno de irregularidades para la construcción de un centro universitario; también le cedió 23 hectáreas para que edifique el Hospital Civil de la Zona Oriente de Guadalajara.
“Esperaba mucho más de un alcalde que tiene una trayectoria amplia en la política y experiencia administrativa. Arana sólo ha cumplido a medias”, como en el caso de la reducción de direcciones que convirtió en simples jefaturas
“Es cierto que (el cambio a jefaturas) trae un ahorro importante, pero habría que ver si se está destinando a infraestructura y no sólo para el pago de la enorme deuda que dejaron las pasadas administraciones”, apunta Orozco.
Tanto Alatorre como Orozco consideran que la deuda que arrastra el municipio tonalteca –mil 284 millones de pesos, a los que se suman 242 millones de pesos que el pasado 24 de agosto solicitó el ayuntamiento– ha entorpecido un buen funcionamiento. No obstante ambos regidores recalcan que el alcalde no debe tomar eso como pretexto. El presupuesto anual de Tonalá es de 930 millones de pesos, 80% de los cuales se va en el pago de deuda pública y el gasto corriente.
Orozco precisa que están analizando si se reestructura la deuda, y será este mes cuando se tome la decisión. “Hay que estudiar si eso va ayudar al desarrollo del municipio; es decir, que se invierta en obra pública”, señala.
Recuerda que los recursos para las pocas obras que se arrancaron en este primer periodo de gobierno se obtuvieron a través de fondos metropolitanos o de la federación.
El regidor del PT recomienda al alcalde atender la planeación urbana, sobre todo los famosos usos de suelo. “Esa área me preocupa mucho; además –comenta–, falla la transparencia”.
Al cuestionarle sobre la presunta corrupción en la Dirección de Planeación y Desarrollo Urbano, a cargo de Juan Antonio González Mora, Orozco se muestra desconcertado porque, se queja, la gente hace señalamientos, pero cuando se le piden elementos para documentar las irregularidades, responden que eso le toca investigarlo a él como regidor.
Lo que sí es notorio es la construcción desmedida de fraccionamientos y gasolineras en zonas prohibidas. “En avenida Patria, los vecinos inconformes con la instalación de una gasolinera me pidieron ayuda –cuenta–. El síndico (Gregorio Ramos) me dijo que iba a investigar y terminó por clausurarla”. Eso indica que sí hay disposición para enmendar errores, refiere.
Para el regidor petista, la única promesa que ha cumplido Jorge Arana es la implementación de la policía escolar.








