Las hijas de los generales

Los generales Alberto Bachelet y Fernando Matthei eran vecinos y amigos. Sus familias convivían y sus hijas jugaban juntas. El golpe de Estado de septiembre de 1973 los separó. El primero se mantuvo leal al presidente Salvador Allende; el segundo apoyó a la junta militar. Bachelet fue detenido y murió a causa de la tortura que le aplicaron en la Academia de Guerra Aérea, dirigida por Matthei… Hoy las hijas de ambos –Michelle Bachelet y Evelyn Matthei– buscan la Presidencia de Chile.

 

VALPARAÍSO, CHILE.- Las elecciones presidenciales que tendrán lugar el próximo 17 de noviembre pondrán cara a cara a dos hijas de generales de la Fuerza Aérea de Chile (FACH) cuyas historias familiares de alguna manera representan dos vertientes de la dictadura militar de Augusto Pinochet.

Son Michelle Bachelet, expresidenta de Chile y actual candidata al mismo cargo por el pacto Nueva Mayoría –formado por los partidos Comunista, Socialista, Radical, por la Democracia y Democristiano–, y Evelyn Matthei, postulada por la oficialista Coalición por el Cambio: Renovación Nacional y la filopinochetista Unión Demócrata Independiente.

Michelle (militante del Partido Socialista) es hija del general de brigada aérea Alberto Bachelet, quien murió el 12 de marzo de 1974 en la Cárcel Pública de Santiago, donde estaba recluido y se le seguía el proceso ROL 1/73 –“Aviación contra Bachelet y otros”–, abierto para hundir a quienes se opusieron al derrocamiento del presidente constitucional Salvador Allende.

La derecha y los militares golpistas tenían una razón adicional para odiar a Bachelet: Fue parte del gobierno de Allende y en 1972 –como jefe de la Dirección Nacional de Abastecimiento y Comercialización– desempeñó un papel clave para sortear el boicot a la distribución de alimentos.

Evelyn (de la Unión Demócrata Independiente) es hija de Fernando Matthei, excomandante en jefe de la FACH, quien apoyó el cuartelazo de Pinochet y que al momento de morir su antes amigo Bachelet, dirigía la Academia de Guerra Aérea (AGA), donde éste fue torturado.

Desde un principio la FACH negó su autoría en la muerte del general Bachelet. Es más: Fue partícipe de la construcción de una versión oficial que se basó en el protocolo de autopsia 557/74. Allí se asegura que murió de una “dilatación cardiaca aguda” que le provocó un infarto. No se mencionan las torturas a las que fue sometido.

Todo cambiaría luego de que el 26 de enero de 2011 la fiscal Beatriz Pedrals presentase 726 querellas por igual número de víctimas cuyas causales de muerte no habían sido investigadas por la justicia. Entre ellas figuraba la de Bachelet, por cuya muerte se abrió la causa 495-2010, el caso Bachelet.

El 5 de junio de 2012, año y medio después de iniciada la investigación judicial –conducida por el ministro de la Corte de Apelaciones de Santiago, Mario Carroza–, el Servicio Médico Legal emitió un informe forense clave en este proceso, pues tipificó la muerte de Bachelet como homicidio.

Este informe destacó que el examen documentado de la autopsia de Bachelet es consistente con la declaración del médico y oficial de Sanidad de la FACH, Álvaro Yáñez, quien compartía prisión con el general y señaló en declaración judicial que éste le habría dicho un día antes de su muerte que en la AGA había sido sometido “a una intensa sesión de interrogatorio con grandes apremios psicológicos y de exigencia física, haciéndolo escuchar cómo torturaban a una mujer que debía hablar en su contra, hecho que lo había afectado mucho”.

La médico legista Karine Ananías –que firmó dicho informe– concluyó que “existe una directa relación entre la muerte del general Bachelet y su último interrogatorio realizado en la Academia de Guerra, manteniéndose como causa de muerte una descompensación de su patología cardiaca secundaria a un estado de estrés físico y mental previo”.

Un mes después de la publicación de este informe Carroza procesaba a los coroneles retirados de la FACH Edgardo Ceballos y Ramón Cáceres, identificados como los torturadores de Bachelet por el exsubsecretario allendista de Aviación Raúl Vergara, quien también fue sometido a tortura en la AGA.

El “amigo” Matthei

 

En mayo de este año Carroza cerró el sumario de esta causa sólo con aquellos dos inculpados. La Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos, representada por el abogado Eduardo Contreras, apeló y solicitó un careo entre Matthei y un grupo de torturados en la AGA.

Carroza –quien también sustancia las causas por las muertes de Allende y de Pablo Neruda– accedió. El careo tuvo lugar el pasado 8 de julio. Además del exmiembro de la Junta Militar participaron los exprisioneros Jaime Donoso, Mario González y Carmen Díaz Rodríguez, quienes le recordaron a Matthei su labor como director de la AGA, cargo que éste niega haber ejercido.

El 26 de julio los querellantes solicitaron el procesamiento de este alto oficial acusándolo de ser “autor o cómplice de las torturas” que sufrió Bachelet tras el golpe de 1973. En el escrito que respalda la solicitud de procesamiento se detalla el rol de Matthei en las torturas realizadas en la AGA.

En la foja 198 consta la declaración policial de Jaime Donoso, del 17 de marzo de 2011: “Recuerdo que en una oportunidad, cuando me trasladan encapuchado hasta la AGA, logré advertir la presencia del entonces coronel Fernando Matthei, quien dirigía de manera activa la separación de las personas que nos encontrábamos allí, para así comenzar con dichos interrogatorios, digo esto ya que gracias a que las capuchas eran muy delgadas personalmente podía ver qué sucedía a nuestro alrededor, logrando divisar así su presencia”.

En la 865 está la declaración judicial de Carmen Díaz, quien fue llevada a la AGA por el Servicio de Inteligencia de la Fuerza Aérea, y violada y torturada allí. Ella dijo: “Recuerdo que se encontraba Matthei, quien vestía de civil, con zapatillas, para evitar ser reconocido; Ceballos vestía de civil y empleaba un lápiz en su boca para deformar su voz, y era el jefe en los interrogatorios; Cáceres también vestía de civil”.

El abogado Contreras argumentó de esta forma la acción persecutoria contra Matthei: “Desde el año 1973 la dirección de la AGA recayó en la figura del entonces coronel Fernando Matthei, quien es sindicado en distintas declaraciones que obran en el proceso como un oficial que se hacía presente en los interrogatorios de los detenidos, y que se preocupaba de que su permanencia en el recinto de la AGA fuese disimulado por su atuendo deportivo, y no el militar”.

Se añade en el escrito: “Que el propio Matthei ha confesado públicamente a través de entrevista de TV del canal CNN que tenía perfecto conocimiento de lo que sucedía en materia de violaciones a los derechos humanos pero que no podía hacer nada porque cada uno respondía de su sector. Su sector era precisamente la Fuerza Aérea y, específicamente, la AGA”.

Al fundamentar jurídicamente el documento acusatorio, los querellantes rematan: “Podemos afirmar que su autoría (la de Matthei) se funda en su posición de superior jerárquico como criterio de imputación criminal y que tal como lo ha caracterizado la doctrina y la jurisprudencia de tribunales penales internacionales, se basa en la omisión de éste, quien conociendo y/o debiendo conocer de la conducta criminal de sus subordinados no previene o reprime la comisión en este caso de crímenes de lesa humanidad”.

Al saber de la solicitud de procesamiento de su padre, Evelyn Matthei dijo –el 26 de julio a Radio Cooperativa–: “Todo el mundo sabe que ellos (los generales Matthei y Bachelet) eran amigos y todo el mundo sabe que mi padre solamente ostentaba un título (de director de la AGA), pero no trabajaba en eso. Se requería un general para ese trabajo y mi padre era coronel”.

Su padre, en entrevista con CNN Chile el 26 de julio, negó haber participado en los hechos que se le imputan y también apeló a su amistad con el torturado y asesinado general: “Acusarme a mí de tener alguna participación en la muerte de mi amigo el general Bachelet es tan grotesco como haber acusado a Bachelet de ‘traición a la patria’, en su tiempo”.

Respecto de sus sentimientos ante la posibilidad de ser encausado por este crimen dijo: “Estoy absolutamente muerto de la risa. Yo tuve que actuar en su tiempo, actué bien, estoy con mi conciencia tranquila y en paz con Ángela Bachelet, que era su esposa y es amiga mía”.

El lunes 5 Carroza rechazó por segunda vez procesar a Matthei en la causa Rol 495-2010, “caso Bachelet”.

Sin duda que en esta determinación exculpatoria influyó el hecho que la familia de Bachelet respaldó públicamente al general Matthei.

La viuda del general, Ángela Jeria, señaló –según consigna el diario electrónico El Mostrador del 11 de agosto de 2012– que cuando su marido murió Matthei estaba en Europa. “Volvió después del 15 de marzo y mi marido murió el 12 de marzo”. Jeria dijo que defenderá la inocencia de Matthei “hasta que la justicia demuestre lo contrario”.

Esto ha causado enojo en las organizaciones defensoras de los derechos humanos. El abogado de estas causas y dipu­tado comunista Hugo Gutiérrez definió como “impertinentes” las declaraciones de la viuda de Bachelet.

 

Infancia

 

Para entender este respaldo a Matthei hay que remitirse a 1958, cuando éste y Alberto Bachelet convivieron en la base aérea de Cerro Moreno, cerca de la norteña ciudad de Antofagasta.

Michelle y Evelyn estudiaron juntas en la escuela básica ubicada en la base: “La menor de los Bachelet coincide con Evelyn Matthei, que va unos cursos más abajo. Se ven también fuera de clases. Las casas de sus familias están una frente a la otra. Son las dos primeras viviendas de una vía larga. Muchos años más tarde Ángela Jeria aún recordaría que las dos niñas jugaban juntas en la calle. Corrían y andaban en bicicleta”, señala el reportaje La historia que une a Bachelet y a Matthei, publicado el pasado 28 de julio en el diario La Tercera.

Allí también se dice: “Más allá de las diferencias, Alberto Bachelet y Fernando Matthei comparten intereses. Los dos son amantes del deporte, la literatura y la música docta. No es raro que en Cerro Moreno crucen la calle que los separa para prestarse discos y conversar durante horas”.

Pero la historia política los separaría. Mientras Matthei votó por el derechista Jorge Alessandri en las presidenciales de 1970, Bachelet optó por Allende. Más definitiva sería la forma en que cada uno reaccionó a la tentativa golpista.

Desde Londres, donde cumplía funciones como agregado aeronáutico en la embajada chilena, Matthei vio con simpatía el derrocamiento de Allende. El padre de la exmandataria socialista se opuso.

El mismo día del golpe militar –11 de septiembre de 1973– Bachelet fue detenido. Aunque fue liberado luego de unas horas, tres días después lo apresaron de nuevo. Entonces, quienes dieron el golpe militar, abiertamente instigado y financiado por Estados Unidos, lo acusaron de “traición a la patria”. Comenzó el ciclo de torturas que devino en el deterioro físico que lo llevó a la muerte.

Hoy las hijas de ambos generales dispu­tarán en las urnas la Presidencia. Y todo indica que la ganadora será Bachelet.

Evelyn Matthei llega muy debilitada a la contienda y parece que nada podrá salvarla. Fue nombrada candidata de la derecha el 19 de julio, después de sucesivas renuncias y escándalos que afectaron a los anteriores precandidatos. Además la cercanía del aniversario 40 del cuartelazo ha traído a la memoria de los chilenos aquellos años de horror. La cercanía que tuvo con Pinochet no la favorece.

La situación de Michelle Bachelet es distinta. Arrasó en las primarias de Nueva Mayoría el pasado 30 de junio, encabeza las encuestas y ella misma fue víctima de la represión durante la dictadura, que permanece en la memoria de los chilenos como un pasado al que no quieren volver.

De cualquier modo su cercanía con posiciones centristas y con el empresariado han hecho que por la izquierda surjan alternativas que podrían restarle apoyos. Entre estas destaca la de Marco Enríquez Ominami, hijo del líder del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, Miguel Enríquez; y la del economista Marcel Claude, que crece con fuerza entre los jóvenes y estudiantes.