En un documental, Emilio Maillé (Rosario Tijeras) recoge una treintena de voces entre los más destacados cinefotógrafos del mundo moderno, como Darius Knondji, Giuseppe Rottuno y Vittorio Storaro, para situar la obra de Gabriel Figueroa. Participaron dos mexicanos, Gabriel Beristáin y Ángel Goded, pero no Rodrigo Prieto ni Emmanuel Lubezki, quienes estaban en rodaje. En entrevista, el director resume: “Se entiende y se ve el mundo que retrató Figueroa; te pones en su lugar, te pones en su mirada”. Miradas múltiples (La máquina loca) se estrena en el Palacio de Bellas Artes el martes 27 y en salas el próximo 13 de septiembre.
El iraní Darius Knondji, uno de los mejores directores de fotografía del cine moderno que trabajó en las cintas recientes de Woody Allen Medianoche en París y A Roma con amor, le dice al realizador mexicano Emilio Maillé:
“Para mí Gabriel Figueroa era el blanco y negro, con un aura plateada. Guardo el recuerdo de una imagen de ensueño.”
Maillé entrevistó a los mejores fotógrafos de cine en el mundo para su documental Miradas múltiples (La máquina loca), donde hablan de la obra de quien fue figura sustancial de la época de oro del cine mexicano y que además trabajó para Hollywood. Finalizó la película de 93 minutos en 2012 y se presentará el martes 27 en el Palacio de Bellas Artes, para dar paso a su estreno en las salas comerciales el 13 de septiembre.
Además de Knondji, aparecen otros 28 cinefotógrafos, que se mencionan en los créditos de la cinta:
Vittorio Storaro, Xavier Aguirresarobe, Raoul Coutard, Pascal Marti, Janusz Kaminski, Guiseppe Rottuno, Ángel Goded, Luciano Tavoli, Eduard Grau, Anthony Dod Mantle, Ricardo Aronovich, Philippe Rousselot, Christopher Doyle, Hideo Yamamoto…
Además, Walter Carvalho, Jean Michel Humeau, Shoji Ueda, Gabriel Beristáin, Alexis Zabe, Larry Smith, Paulo Andrés Pérez, Haskel Wexter, Lula Carvalho, Checo Varese, Affonso Beato, César Charlone, Lauro Escorel y Benoît Debie.
Las palabras de estos creadores, en sus idiomas originales, son acompañadas por la música del pianista, musicólogo y compositor británico Michael Nyman, conocido por las obras escritas durante su larga colaboración con el director de cine galés Peter Greenaway.
Maillé específica a este semanario que Miradas múltiples (La máquina loca) no es un documental que informa:
“Escribí con imágenes. Fui tejiendo formas que estuvieran más ligadas por una emoción que por una situación ideológica o un asunto de información.”
Apuntala que con este filme, editado por Octavio Iturbe, “se entiende y se ve el mundo que retrató Figueroa; te pones en su lugar, te pones en su mirada”.
El director nació en la Ciudad de México en 1963, vivió en París, de 1980 a 2005. Estudió licenciatura y maestría en letras modernas francesas y cine en la Universidad de París-3 La Sorbona. Su primer largometraje de ficción, Rosario Tijeras (Proceso 1405) fue un éxito en Colombia y se proyectó en varios países. Actualmente es miembro del Sistema Nacional de Creadores del Fonca.
Una obra muy poética
Satisfecho, Maillé explica que en la película no hay una cronología:
“Tomé imágenes de 45 películas donde laboró Figueroa, y quería crear algo muy libre, muy poético, e incluir entrevistas de fotógrafos de cine, y tomó mucho tiempo el financiamiento, hasta que se logró. Y es el documental que hoy existe.”
Los productores de Miradas múltiples (La máquina loca) son Gustavo Ángel, Mónica Lozano y el mismo Maillé, con el apoyo del Programa Ibermedia, la Fundación Televisa, Once TV, TV UNAM y Ciné+.
La idea de la cinta surgió con la exposición Gabriel Figueroa. Cinematógrafo, que se exhibió en 2008 en el Palacio de Bellas Artes:
“Trabajé sobre 100 películas para hacer piezas audiovisuales con Poncio Morales, quien curó la exposición. Entonces había como temáticas para crear cortos, y ahí redescubrí, porque eran largometrajes que alguna vez ya había visto, la fuerza del trabajo de Figueroa. Es muy fuerte todo eso. Ahí surge la idea de hacer un documental.”
Storaro dice en la película:
“Por primera vez vi el nombre de uno de mis colegas en el cartel de una película: ‘Fotografía: Gabriel Figueroa’.”
A Maillé le tomó seis mes redactar el guión y para ello realizó una ardua investigación, pero tardó mucho en conseguir el dinero para comenzar el rodaje; hasta que logró el apoyo de Eficine, el estímulo fiscal que otorga la Ley del Impuesto sobre la Renta con el artículo 226, fluyó todo.
–¿Cómo es que escoge a estos célebres fotógrafos para conversar sobre Gabriel Figueroa, quien no sólo laboró con Emilio El Indio Fernández (cuyas cenizas ya se encuentran en su casa-fortaleza de Coyoacán, como fue su última voluntad), también con Luis Buñuel, John Ford y John Huston?
–Yo no soy especialista de fotógrafos de cine, pero logré hacerlo, como mi lista de sueños. Se trataba también, a través de este documental, de conocer a gente que admiro, a gente fantástica que ha realizado películas que me han formado y han formado a otros creadores. Entonces hice la lista, y de los que quedaron en la película son el 80%. Hay ausencias lamentables, la mayoría de Estados Unidos, porque se protegen de una manera un poco ridícula. En cualquier lugar del mundo puedes conseguir el teléfono y la dirección personal de un fotógrafo sin muchas dificultades o hablándole a dos o tres personas, y con los estadunidenses hay que tratar con el manager, y evidentemente éste no le da interés a un proyecto así. No se pudo, no pasa nada…
–¿Fue complicado entrevistarlos?
–Estas entrevistas, que duraron entre 45 minutos y dos horas, eran como clases magistrales en las que yo sólo les hacía las preguntas, y ¡fueron diálogos de verdad! Eso fue muy agradable. Antes de la entrevista, a todos les mandé 30 secuencias de Figueroa que escogí de diferentes filmes, por si no los tenían bien en mente, junto con un libro de Luna Córnea que se editó después de la exposición del cinefotógrafo mexicano, un poco para que se situaran.
“Muchos de ellos fueron más allá todavía. Compraron tres o cuatro o cinco películas. Cuando estuve con Khondji, él filmaba A Roma con amor, de Allen, en Roma. Era un domingo, justo cuando acababa de trabajar, y el día anterior mandó a asistentes a que le compraran películas donde el fotógrafo era Figueroa, y las vio, lo cual fue muy bonito. Fueron muy generosos, y el hecho de que los interrogara sobre un fotógrafo era también como decirles, ‘bueno, también hábleme de su labor’. Es un documental en torno a Figueroa, pero es también un documental sobre todos estos fotógrafos, la fotografía misma y sobre México.”
Subraya con regocijo:
“Aquí está la gente que ha hecho las películas que más han marcado estos últimos 50 años, como Amarcord, de Federico Fellini, donde el fotógrafo fue Rottuno; El último tango en París, de Bertolucci, donde participó Storaro, en fin. Todos ellos han creado las imágenes más memorables que hemos visto en estos últimos años en la pantalla grande. Es genial que se haya podido lograr esta reunión de miradas de nula petulancia y de una gran generosidad.
“El contacto con ellos me dejó una experiencia más humana que técnica, porque busqué mucho la emoción. Es como lo más complicado y lo menos mecánico y no se sabe de pronto qué resultará, pero es bonito buscar eso. También deseaba concebir un documental diferente a lo que había filmado. Ese diálogo que tuve con estas grandes figuras fue lo que alimentó mucho esta posibilidad tan rica de escribir en la edición, porque es un proyecto que se construyó en la edición pues simplemente contaba con tres materiales: las entrevistas, las imágenes de Figueroa y la música de Nyman.”
Un México diferente
Figueroa, nacido el 24 de abril de 1907 en la Ciudad de México y fallecido el 27 de abril de 1997 en la misma metrópoli, filmó 210 títulos, desde largometrajes hasta documentales. Fue candidato al Oscar a la mejor fotografía por La noche de la iguana, en 1964.
–En Miradas múltiples (La máquina loca) no sólo se habla de los paisajes que retrató Figueroa, también por primera vez se analizan los rostros de artistas que captó con la cámara, ¿cómo explicaría el estilo de Figueroa?
–Está muy ligado a la construcción de una identidad mexicana. México era también otro en la Época de Oro del cine nacional. La fotografía acababa de nacer, el sonido para las cintas se acaba de descubrir, el cine era muy joven todavía. Ahora ya pasamos a otra fase. Estamos en el caos, bueno, existen peores desastres en el resto del mundo, no sólo pasa en México, ya no estamos en esa aparente belleza de ese momento. Xochimilco ya no es el Xochimilco de María Candelaria (ver Proceso 1912). La Ciudad de México apenas se construía en ese momento, ya se construyó y se destruyó por el terremoto del 85 y por la mano misma de la sociedad mexicana, la cual es tremenda, porque crea y destroza con gran facilidad.
–¿Cómo trabajó la música con Michael Nyman?
–Me di cuenta de que funcionaría muy bien si no metíamos música que tuviera que ver con México; no sólo eso, en un principio Nyman iba a componer piezas. Después por tiempos se complicó eso, y me dijo: “Te doy todo lo que he hecho y agarra lo que quieras”. Entonces empecé a buscar, no quería incluir lo más famoso de Michael porque ya se convertiría como en una ilustración musical evocadora de otras películas, y si tomaba lo del piano el público pensaría en el piano, así que busqué cosas que me gustaran evidentemente a mí y que fueran menos conocidas. Cuando puse las piezas con las imágenes y las entrevistas, hubo magia…
“Manuel Rocha, hermano de Mauricio, el arquitecto que creó el Museo de la Cineteca Nacional y que conozco desde hace mucho, es una persona muy cercana y explora desde hace tiempo un mundo de sonidos más arriesgados, lo platiqué con Michael, y queríamos también encontrar un universo sonoro que rompiera con la música. Los sonidos de Manuel para mí venían también a romper un poco con esta continuidad musical, no sé si le podríamos llamar música, pero son sonidos que acompañan imágenes. Esto funcionó también muy bien, y eso a Michael le gustó mucho en términos de sonido.”
Nyman pertenece al género minimalista. También es famoso por su álbum multiplatino The Piano, perteneciente a la película homónima producida por Jane Campion en 1993.
Entre las óperas que ha compuesto están: The Man Who Mistook His Wife For a Hat, Letters, Riddles and Writs, Noises, Sounds & Sweet Airs, Facing Goya, Man and Boy: Dada, Love Counts y Sparkie: Cage and Beyond. Además ha escrito seis conciertos, cuatro cuartetos de cuerda, y música de cámara creada para su grupo Michael Nyman Band, con la que realiza sus giras como pianista. En 2008 publicó la banda sonora de la película Man on Wire, inspirada en su álbum de 2006, The Composer’s Cut Series Vol. II: Nyman/Greenaway Revisited.
El responsable del sonido del documental es Jean Guy Veran, y los de fotografía Diego Rodríguez y Jean Gabriel Leynaud.
La fotografía fílmica
–Desde que se inició, ¿qué tan valorada es la fotografía cinematográfica mexicana?
–Súper bien valorada. Hay muchos fotógrafos mexicanos muy exitosos. En general la fotografía mexicana tiene una gran fuerza, no sé por qué, quizá por tener esa manera tan extraña de generar imágenes que desde André Breton enloquecen a todo el mundo. El documental educa nuestra mirada, que es algo que creo que hay que hacer, y no lo digo en el sentido de “yo sí sé y ustedes no”, pero nunca ha habido tanta gente tomando fotos como la hay hoy en día. Pero a la vez hay mucha gente que no mira, es decir, es más el acto sin reflexión de lo que debe contener un cuadro, y no siempre son interesantes esas fotos.
“Miradas múltiples (La máquina loca) te interroga sobre la imagen. Yo no doy ni soluciones ni nada, ni es lo que busco en este documental, pero sí cuestiono sobre cómo vemos, qué vemos, cuánto vemos, y la imagen ahora es una obsesión de todo mundo. Es una discusión muy rica y muy interesante.”
Comenta que los fotógrafos mexicanos reconocidos a nivel mundial, como Rodrigo Prieto y Emmanuel Lubezki, no pudieron participar porque estaban en rodaje.
–¿Cómo ve en general la situación del documental?
–Sí hay mercado, pero a mucha gente aún le da un poco de temor apoyarlo. Es una lucha por la que tiene que pasar todo documental, no sólo en México. En Francia, donde viví 25 años, me tocó el momento en el que era rarísimo ver un documental en las salas de cine, y fue una lucha que se tuvo que ganar también. Lo que es un hecho es que ahora en México existen miradas fantásticas a través de los documentales. Así que debemos seguir luchando por un género que ofrece aventura visual, emotiva, fantástica y muy fuerte, y tampoco se trata de estar en guerra con la ficción, yo también hago ficciones.
“No hay que quejarse, hay que seguir buscando apoyos y convencer a los distribuidores y exhibidores.”
Maillé realizó el año pasado, con Nyman, otro documental: Devoción, con imágenes de 100 películas mexicanas que seleccionó la Cineteca Nacional para reabrir sus puertas, después de su polémica renovación.
Hacia 1997 también filmó el documental Un Buñuel mexicain.
Miradas múltiples (La máquina loca) ya recorrió un sinnúmero de festivales de cine nacionales e internacionales.








