El 1 de noviembre de 2006, minutos antes de las nueve de la noche, en un salón del hotel Sheraton del Centro Histórico en la Ciudad de México arribaron presurosos George Duke y Stanley Clarke, dos de las figuras más importantes del jazz internacional.
Apenados, se disculparon por el retraso de 45 minutos explicando que venían directamente del aeropuerto y se dispusieron a contestar todas las preguntas que la prensa mexicana tuviera para ellos.
Minutos después de finalizada la conferencia abordé a un sonriente George Duke, quien me saludó estrechándome la mano. Al preguntarle cómo se sentía de estar una vez más en México después de casi 40 años de su primera visita, en 1968, respondió:
“Vine a la ciudad, me presenté en un club durante un mes, anduve rondando por ahí y un día tomé un autobús de regreso a Los Ángeles. No conocía a nadie, nadie me conocía, estaba muy joven. Lo que me sorprendió muchísimo es que durante todo este tiempo nadie me haya traído de regreso.”
–¿Van a tocar la pieza “Reach for it”?
–Oh, no lo creo, no estoy seguro de que en México les guste el funk – contestó Duke–, no pienso que toquemos algo de ésa época en especial. ¿Tú crees que deberíamos hacerlo?
–Claro, en México nos gusta mucho el funk.
–Bueno, lo pensaremos
–concluyó Duke al mismo tiempo que preguntaba a su compañero qué pensaba al respecto.
Durante los tres días siguientes el dueto Clarke y Duke ofreció presentaciones excepcionales en el Teatro de la Ciudad, en una de ellas el pianista recordó nuestra conversación y, micrófono en mano, dijo al público asistente:
“Ayer en la noche alguien me dijo que en México les gusta mucho el funk.”
Por toda respuesta la audiencia se puso de pie y comenzó a bailar al ritmo de Thank you (Falettinme be mice elf agin), original de Sly & the Family Stone. Si bien el dueto no ensayó la pieza solicitada, el pianista despejó su duda.
George Duke nació en San Rafael, California, el 12 de enero de 1942. Comenzó su carrera a mediados de los años sesenta tocando con la orquesta de la leyenda del jazz Cannonball Aderley. A principios de 1970 se unió a la banda de Frank Zappa y fue parte de lo que probablemente sea considerada la mejor época musical de la faceta rockera del guitarrista de Baltimore.
Duke siempre fue conocido como pianista de jazz pero su música se encaminó más hacia el funk y el rythm & blues, tratándose de alejar de la imagen solemne del músico de jazz. En aquella plática en el Centro Histórico comentó:
“Lo que sale del corazón es lo verdadero. Siento que el problema no es del jazz propiamente, es cierto que no es una música muy accesible para todo el mundo, pero el verdadero problema es de aquellos que se sienten ‘los señores del jazz’, los que dicen ‘soy músico de jazz’. En realidad es problema de los músicos, no de la música.”
A mediados de julio lanzó su disco número 34 titulado Dreamweaver, que debutó en la posición de honor en varias listas de popularidad del género e incluso el propio músico lo consideraba uno de sus mejores trabajos en años.
Lamentablemente George Duke falleció el lunes 5 en su casa de Los Ángeles a los 67 años, tras padecer leucemia linfática crónica.








