Por fin dio una el Congreso de Jalisco: logró que la Suprema Corte de Justicia de la Nación resolviera la controversia para que la cortina de la presa El Zapotillo sea de 80 y no de 105 metros de altura. Así se evitará desaparecer poblados que han peleado con todo contra Conagua –y Vicente Fox–, que habían determinado inundar el histórico poblado de Temacapulín para abastecer en abundancia al área metropolitana de León, Guanajuato.
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Desde mayo pasado se edita en Guadalajara, mes a mes, a todo color y buen papel –que ya desearía tener el Semanario Arquidiocesano, órgano oficial del Arzobispado–, un tabloide de 24 páginas denominado El Laico Opina que yo quisiera creer fundado de buena fe. En su editorial de arranque señala que “pretende ser un medio de comunicación objetivo, sin ataduras o que responda a ajenos intereses” y que “es un espacio para expresar el sentir de todos los que integramos la Iglesia desde nuestra trinchera laical, un medio de opinión propositiva”. En un artículo adjunto sin firma, titulado “Los compromisos de los fieles laicos”, apunta que éstos “también somos parte de la Iglesia, con voz y voto, con responsabilidades y obligaciones” y que ese es “el objetivo central de esta publicación, compartir no sólo vivencias (…) ¿y por qué no? Hasta nuestro malestar como laicos con las decisiones u omisiones que se toman al interior de la Iglesia”. Aclara también que “la idea no es crear un grupo de choque”. Hasta aquí parece todo bien, pero la realidad es muy distinta.
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Desde ese primer número, el director general y editor, Juan Manuel Reyes Brambila, enseña los colmillos. Si bien la información principal se la dedica a la elección del Papa Francisco, sigue con una reseña corta en palabras y extensa en fotografías, en páginas centrales y posteriores, sobre las actividades del cardenal Juan Sandoval Íñiguez, “De misiones en Angola”, y en las que invariablemente aparece Reyes Brambila, que se autonombra biógrafo del exarzobispo tapatío por el voluminoso libro El verdadero rostro del cardenal, que publicó en 2009 y no es sino una recopilación de artículos que el mismo Sandoval dio a conocer esencialmente en el desaparecido diario Ocho Columnas y en Semanario. Al lado de la nota, en la parte central de la portada, aparece el peine: “El Santuario de los Mártires, una obra de fe y caridad retrasada”. Abajo, una fotografía de la monumental construcción, prácticamente paralizada desde hace casi año y medio, cuando asumió el arzobispado el cardenal José Francisco Robles Ortega (febrero de 2012). Luego vienen más fotografías del templo inconcluso y un comentario: “Con tristeza y desilusión, muchos de nosotros vemos cómo ha quedado frustrada la construcción del Santuario de los Mártires”. Destaca enseguida que “a estas alturas ya tendría techo, piso y bancas, e insiste en que “es una verdadera tristeza ver que nuestros esfuerzos fueron infructuosos”. Refuta que la obra se haya suspendido por malos manejos económicos y resalta la honorabilidad y el trabajo de Sandoval Íñiguez. Luego se pregunta y se responde El Laico Opina: “¿Qué decir a quienes aseguran que hay distanciamiento y desacuerdos entre los propios representantes de Dios en la Tierra? No tenemos ningún argumento para rebatir sus habladurías, pues desconocemos el motivo por el cual se ha parado esta obra”. La verdad es que el susodicho santuario se detuvo –según información aportada a esta columna por quien estuvo muy cerca de la auditoría realizada a la obra– porque hubo al menos algunas operaciones oscuras, aunque no atribuibles al cardenal Sandoval, sino a personas muy cercanas a él en la construcción, en tanto que otras se aprovechaban del desconocimiento del prelado en asuntos como estructuras, pisos y bancas, por ejemplo, que iban hacerse a sobreprecio a través de un intermediario de apellido Reyes Brambila, según informantes curiales.
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En los números siguientes de El Laico Opina –sólo conozco tres– el tema del santuario y de los cardenales Sandoval y Robles sigue presente, pero destacadamente lo relativo al cardenal en retiro, como su cumpleaños 80 y su aniversario 25 como obispo. Flaco favor le hacen, mientras escamotean acciones e imágenes del sucesor. En conclusión, se trata de una publicación exprofeso para darle seguimiento puntual y complaciente a Sandoval y resaltar reales o presuntos yerros de Robles. ¿Nomás por joder?
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