Un derrame de aguas negras ocasionado por el taponamiento del colector central de Puerto Vallarta llegó hasta la playa Camarones, un lugar certificado oficialmente para la práctica de deportes acuáticos. Pese a los riesgos sanitarios que corrieron los vacacionistas y por consiguiente el ramo turístico, al ayuntamiento y al gobierno estatal se les hizo fácil echarle la bolita a las dependencias federales. Como ambas provienen del PRI, el dictamen oficial es que no se le dio el debido mantenimiento al colector en las administraciones panistas…
PUERTO VALLARTA.- Cientos de turistas que durante cinco días se bañaron en la playa Camarones, una de las pocas certificadas a nivel nacional como aptas para las actividades acuáticas recreativas, padecieron las consecuencias del derrame de aguas negras proveniente de un colector de la avenida México.
El Sistema de los Servicios de Agua Potable, Drenaje y Alcantarillado (Seapal) reaccionó con lentitud pese a que empresarios hoteleros de la zona, desde la noche del viernes 19 de julio, advirtieron fétidos olores provenientes de un flujo de los drenajes, que llegó hasta la playa.
Una semana después de iniciado el derrame, el ayuntamiento vallartense trató de deslindarse con un comunicado en el cual el secretario general, José Antonio Pinto Rodríguez, informaba que se restringían las actividades acuáticas porque las aguas negras afectaron una franja de 900 metros.
El funcionario añadió que, en coordinación con el Seapal, ya se aplicaba hipoclorito de sodio para disipar los malos olores. También se retuvo agua sucia mediante costales, a fin de llevarla en pipas a la planta de tratamiento.
Una fuente del sector hotelero reveló a Proceso Jalisco que el incidente coincidió con el punto más alto del periodo vacacional de verano, por lo que empresarios de la zona temieron un desastre económico y sanitario, con posibles demandas contra los establecimientos turísticos, por lo que se comunicaron indignados con varios funcionarios del gobierno estatal.
Las quejas obligaron a presentarse en el puerto al presidente del consejo de administración del Seapal, Enrique Dau Flores, que también funge como representante del gobernador Aristóteles Sandoval en el organismo público descentralizado operador del agua.
El 24 de julio, en conferencia de prensa convocada por el ayuntamiento y a la que no asistió el alcalde Ramón Guerrero Martínez, fue el secretario general Pinto Rodríguez quien informó sobre las acciones oficiales en el mencionado punto turístico. El director del Seapal, César Abarca Gutiérrez, se ocupó de enfatizar el apoyo que le da a ese organismo el gobernador, “quien tiene mucho interés en Puerto Vallarta”.
Por su parte, Dau Flores afirmó: “Es una medida de responsabilidad del ayuntamiento y del Seapal prohibir el contacto humano con el agua de mar”, pero luego estimó que el derrame fue mínimo y que el “proceso de remediación” sólo demorará “unos cuantos días”.
Por si las dudas, señaló que el daño ecológico le compete a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente. “Nosotros no estamos buscando culpables, estamos buscando solucionar la problemática que se originó, y si por ahí hay alguna institución que omitió hacer su trabajo, seguramente será llamada a cuentas”, agregó.
En su turno, el gerente de Operación del organismo, Manuel Acosta Padilla, ofreció el dictamen técnico-político: que el derrame se debió a un taponamiento del colector, pues se construyó hace más de 40 años y no recibió mantenimiento en las administraciones anteriores (panistas).
Aunque Acosta Padilla admitió que desconocía el resultado de los análisis del Seapal sobre la presencia de bacterias coliformes en el agua de la bahía, se mostró entusiasmado porque en ese momento le confirmaron por teléfono que se había localizado el tapón del colector.
Entonces explicó que por la situación de urgencia se enviaron más trabajadores, equipos y pipas al colector y a la zona de playa afectada, una vez controlados los escurrimientos de aguas negras.
El titular municipal de Ecología, Luis Fernando Guevara, resumió que la falla en el sistema de conducción de aguas residuales, que provocó el derrame, obligó a hacer un represamiento de aquellas con costales para que no se dispersaran más, y que la aplicación de hipoclorito de sodio se realizó con la anuencia de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales.
Ni esta dependencia federal ni la Secretaría de Turismo enviaron representantes a la conferencia de prensa.
Los derrames de aguas negras en Vallarta no son nuevos; ocurren durante la temporada de lluvias y contaminan canales, arroyos y ríos como El Pitillal y El Cuale. Sin embargo, el puerto sólo tiene un colector sanitario, que se satura y se desfoga por las alcantarillas. Hace falta otro que reciba el agua de lluvia.
Por ejemplo, en la calle Exiquio Corona y Revolución, en El Pitillal; y en la flamante avenida Fluvial y Medina Ascencio, a la vista de turistas y habitantes locales, se derraman continuamente las aguas negras. Y en la avenida Las Torres, un derrame casi permanente llega al canal que cruza el fraccionamiento Gaviotas.
En la mencionada rueda de prensa sólo se trató el asunto de la playa Camarones pero no se dio a conocer el nivel de la contaminación causada por el colector. De hecho, el tema involucra a las secretarías estatales de Salud y de Turismo, pero únicamente la primera envió a un representante, que no intervino.
Sin embargo, los funcionarios priistas no se refirieron a las deficiencias de la tubería utilizada en más de 12 kilómetros del colector porque éste fue construido cuando su correligionario Guillermo Cosío Vidaurri era gobernador del estado y, como tal, el responsable principal del organismo público descentralizado Seapal.
Ahora el presidente de su consejo de administración, Enrique Dau Flores –secretario de Desarrollo Urbano con Cosío–, dice que primero debe realizarse un estudio completo sobre el estado del colector y, posteriormente, acordar las acciones e inversiones necesarias para repararlo.








