Los tropiezos del alcalde Ramón Guerrero Martínez en materia de seguridad tiene postrados a los vallartenses. Los constantes cambios en la Comisaría de la Dirección General de Seguridad Ciudadana –donde han desfilado tres funcionarios en sólo 10 meses– evidencia la falta de una estrategia para contener la delincuencia en el destino turístico, lo que afecta ya a la clase empresarial. Sólo el dirigente de la Coparmex, Arnulfo Ortega Contreras, tiene confianza en Guerrero Martínez y pide a paisanos trabajar unidos y pensar en grande.
En sus primeros 10 meses al frente del ayuntamiento de Vallarta, Ramón Guerrero Martínez ha tenido innumerables problemas para conformar su gobierno, pero sobre todo para garantizar seguridad a sus representados. En ese lapso, los vallartenses han visto desfilar por la Comisaría de la Dirección General de Seguridad Ciudadana –antes Policía Municipal– a tres titulares.
El primero de ellos, Roberto Rodríguez Preciado, era primo hermano de José Guadalupe Tarcisio Rodríguez Martínez, un político panista jalisciense cercano al alcalde. Tenía 20 días en el cargo cuando sufrió un atentado; renunció de inmediato. Hoy se desempeña como asesor personal de Guerrero Martínez para asuntos jurídicos y devenga alrededor de 70 mil pesos mensuales.
Tras la renuncia de Rodríguez Preciado, el alcalde nombró como interino a Salvador Gómez Aldaco, quien estuvo al frente de la comisaría varias semanas. El alcalde designó a Silvestre García Chávez, un coronel en retiro. A finales de junio pasado, después de ocho meses en el cargo, fue removido por no acreditar las pruebas de control de confianza establecidas en el Sistema Nacional de Seguridad Pública.
Luis Antonio Gutiérrez Vega, El Chocorrol, un patrullero con 20 años de experiencia en la policía municipal, quedó como encargado de despacho. El problema es que García Chávez llevó a la comisaría a elementos implicados en litigios y procesos por posesión de armas y cartuchos para uso exclusivo de las Fuerzas Armadas que aún están en la dependencia.
El viernes 5, el mayor Roberto Hernández de la Mata fue designado como titular de la Comisaría de la Dirección General de Seguridad Ciudadana, organismo que enfrenta la falta de equipo motorizado y donde la mitad de sus 450 elementos causarán baja obligada por no acreditar las pruebas de control de confianza.
Hernández de la Mata y su antecesor fueron propuestos por la Secretaría de la Defensa Nacional y contaron con la anuencia de Guerrero Martínez.
La inestabilidad y los recursos precarios en materia de seguridad han dañado este destino turístico. La delegación de El Pitillal, por ejemplo, cuenta sólo con tres patrullas policíacas para una población estimada en más de 80 mil personas y en la de Ixtapa sólo dos unidades dan servicio a 30 mil vallartenses.
En el Centro de Auxilio Regional (Care), donde se reciben las llamadas de emergencia, el personal se desespera por la falta de unidades para atender la demanda de la cada vez más indignada población. En el puerto, donde opera una banda especializa en atracos a negocios y cajeros automáticos, se incrementaron los robos a viviendas, así como asaltos a personas y comercios, según la delegación de la Fiscalía General
Administración errática
Desde que llegó al ayuntamiento, el 1 de octubre de 2012, arropado por el Movimiento Ciudadano, Ramón Guerrero Martínez, El Mochilas, habló de un programa integral de seguridad. Incluso prometió un aumento de salarios a cambio de resultados en el combate a la delincuencia.
Algunos policías admiten que sus emolumentos se elevaron, pero los resultados no se ven porque, aseguran, carecen del equipo adecuado para combatir a los delincuentes.
Cuando estuvo Chávez García al frente de la comisaría, dicen, su jefe de escolta o segundo comisario era Jorge Efrén Aguilera García, quien llegó de Nayarit, donde enfrenta cuatro procesos judiciales, entre ellos varias órdenes de aprehensión desde 2008.
Durante su gestión, el coronel también recicló a Crescencio Ernesto Ojinaga Ruiz, y lo habilitó como subdirector operativo. Ojinaga, de acuerdo con el reporte de la PGR DPE4851/2007, fue detenido junto con tres sujetos en Tamaulipas el 20 de noviembre de 2007 en posesión de armas y cartuchos para uso exclusivo de las Fuerzas Armadas (averiguación previa PGR/Tam/Rey-IV/27334/07).
Antes de llegar a este puerto como capitán, donde formó un grupo de policías que se encuentran bajo su mando, Ojinaga Ruiz ocupó un mando policiaco en Zapopan. En ese municipio se le vincula con el desalojo violento de un predio.
Para acallar las críticas, El Mochilas anunció que la comisaría comprará 50 patrullas para incrementar a 70 el número de unidades. Los policías se quejan porque, dicen, de las 20 con las que cuentan, dos están al servicio exclusivo de Ojinaga Ruiz.
Además, Ojinaga tiene diferencias con su jefe, Hernández de la Mata, pues insiste en permanecer en el cargo, aun cuando García Chávez, quien lo nombró, ya no está, dicen los elementos consultados por el reportero. Revelan también los presuntos negocios del subdirector operativo, pues los particulares suelen contratar los servicios de policías municipales para sus fiestas pero éstos no reciben ningún pago extra.
Renuentes a proporcionar sus nombres “por seguridad”, los entrevistados comentan también que Ojinaga suele ingerir bebidas alcohólicas a bordo de la patrulla que tiene asignada. Según ellos, el funcionario se congració con los reporteros de la fuente de policía, a quienes facilitó equipos transreceptores con la frecuencia policiaca desde los cuales se enteran de los movimientos de la corporación.
También suele ser atento con algunos medios, a cuyos reporteros proporciona fotografías, como lo hizo el lunes 15, en el caso de un cuerpo decapitado.
Alarma empresarial
Martín Puebla Ontiveros, presidente de la Cámara Nacional de Comercio vallartense, se quejó recientemente de la falta de seguridad en el puerto. Además, dijo, la oficina de Tránsito Municipal suele aplicar el alcoholímetro a la salida de los sitios de diversión, donde se expenden bebidas alcohólicas, lo que da mala imagen turística, sobre todo en esta temporada de verano. Además, las acciones no son preventivas.
Los vecinos de la colonia Emiliano Zapata –la llamada “zona romántica”– pidieron mayor vigilancia, pero les resultó contraproducente. Ahora se quejan de los uniformados, quienes, dicen, extorsionan a las personas que transitan en la madrugada.
Para el presidente de Confederación Patronal de la República Mexicana local, Arnulfo Ortega Contreras, la seguridad pública debe ir de la mano con la promoción turística; “debe haber un trabajo conjunto donde todos hablemos un mismo lenguaje.
Eso garantiza que la voz de los vallartenses sea escuchada en el extranjero. Lo que no es válido, recalca, “es que se diga una cosa y el turista venga y vea otra. Tenemos que ser amables y trabajadores. Me gustaría que esas cosas buenas aparezcan en primera plana, pero desafortunadamente no aparecen”.
Según el dirigente patronal, en cada programa debe haber tres palabras clave: confianza, acción y disciplina. “No podemos quedarnos parados y que otros hagan. Considero que todo el ciudadano de Puerto Vallarta está dispuesto a trabajar pero necesitamos ese trabajo de unidad”.
Ortega Contreras pide a los vallartenses no perder la fe y continuar con capacitación de los uniformados y les pide pensar en grande y hacer las cosas en grande; “eso es lo que se necesita para sacar adelante a Puerto Vallarta y a nuestro país”, asegura.








