Confrontación en la Compañía Nacional de Danza

Dice el bailarín cubano Harold Quintero sobre la directora de la Compañía Nacional de Danza (CND) del INBA, Laura Morelos:

“Ella también estuvo pasada de peso y nadie la despidió.”

Y agrega que las formas y el trato no fueron los adecuados para despedirlo, siendo él un primer bailarín en la compañía.

A su vez, la directora responde que no hubo despido sino una decisión colegiada y basada en evaluación artística.

En entrevista, Quintero narra que si bien sufrió una fractura en el pie el pasado 23 de febrero y quedó fuera de baile por cuatro meses (dos y medio enyesado y uno y medio de rehabilitación), agrega que del cuerpo de baile un 69% está inconforme con la dirección de Morelos –quien llegó en marzo pasado–, según muestra a Proceso mediante una encuesta realizada internamente.

Quintero se graduó de la Escuela Nacional de Ballet de Cuba en el año 2000, después trabajó bajo la dirección de Alicia Alonso en el Ballet Nacional de Cuba alcanzando la categoría de Primer Solista, y en México inició su carrera en junio de 2004 como parte del cuerpo de baile en la CND, donde ascendió con el tiempo a la posición de Primer Bailarín.

Comenta acerca de la “insatisfacción” general de los intérpretes:

“Los bailarines me han mostrado su apoyo, pero tienen miedo de hablar. Incluso hay una encuesta anónima reciente de los bailarines de la  CND,  donde  se  ve  que la mayoría no está de acuerdo con la dirección de Laura Morelos. Tienen miedo y más al ver lo que me pasó a mí.

“La encuesta fue realizada entre 66 de 68 bailarines de la compañía (se ponen al calce los nombres de Yubal E. Morales Rubio y Fausto D. Serrano Aguilar, sin firmas, como representantes de la CND), fue efectuada entre el 10 y 11 de junio, y pretenden con ella “reflejar el grado de aprobación y satisfacción de los bailarines” –según se lee–. Hay tres preguntas:

–¿Cómo se siente en la compañía actualmente? (49% mal y 32% neutral).

–¿Está de acuerdo con el trato de la dirección de la maestra Laura Morelos? (69% no y 21% sí).

–¿Hay decisiones de la dirección con las cuales no esté de acuerdo? (79% sí y un 18% no).

Pretendíamos llevar la encuesta con María Cristina García Cepeda, directora del Instituto Nacional de Bellas Artes, y Sergio Martínez, subdirector, pero por desunión y principalmente miedo no se firmó el oficio para poder enviarla.”

Proceso envió un cuestionario al área de Prensa del INBA, dado que no se pudo realizar la entrevista telefónica con Laura Morelos por motivos laborales. En él respondió que su trato con los bailarines de la compañía es “de colaboración artística, con respeto y trabajo en equipo”. Agregó:

“Los primeros resultados ya pudieron constatarse en las recientes presentaciones de Giselle el pasado fin de semana (28 al 30 de junio) en el Palacio de Bellas Artes.”

A pregunta sobre si ha recibido alguna queja sobre su trato hacia los bailarines, respondió brevemente:

“Personalmente no”.

Quintero cuenta su versión del despido:

“Primero me enteré mediante facebook que venía un bailarín invitado a hacer Giselle, para la que estaba contemplado, y luego me citaron (28 de junio)  sólo para darme un oficio del departamento laboral del INBA donde me dicen que me hacen la recesión de contrato por estar pasado de peso.

“Cuando la señora Morelos llegó a la dirección de la compañía yo todavía tenía el yeso puesto, me preguntó que si iba a estar listo para Giselle, yo le dije que no sabía, que tenía que probar. Me presionó para ensayar, y cuando le comenté que el doctor me dio cierto tiempo de rehabilitación dijo que tenía que bajar de peso, y que si no bailaba era recisión de contrato. Bajé siete kilos en un mes.

“En dos días tramitó mi renuncia, eso es algo que no se había visto en la compañía, lo mínimo con lo que se despide a un bailarín de la compañía era con un mes de anticipación, y anunciándole con un año antes.”

En el cuestionario enviado a la directora de la CND, ésta respondió al respecto:

“La decisión fue colegiada –de siete maestros de la CND y la directora–, basada en la evaluación artística semestral a la que se sujeta todo el elenco. Todo se hizo conforme al contrato de prestación de servicios profesionales suscrito entre Harold Quintero y el INBA.”

–Si manejan algún reglamento, ¿cuánto tiempo se estipula para darle a conocer a los bailarines un despido?

–No hubo despido. En el contrato de prestación de servicios profesionales entre el bailarín y el Instituto se establecen cláusulas por las cuales se puede rescindir la relación. En él se establece que una vez que se incurre en alguna de las faltas, es viable darlo por concluido en ese momento. En el caso de Harold, hubo repetidos avisos desde el primero de abril.

Pero Quintero insiste:

“Yo bailé en el 2004 con ella Tchaikovski, me tocó hacer pareja con ella siendo primera bailarina. ¿Que cómo sé? Porque tuve que cargarla y porque se lo dijo el entonces director Darius Blayer, y nunca se le quitó de una obra ni se le despidió. En ese entonces tuvimos roces por su falta de respeto, habla con mucha altanería y todo el tiempo te quería hacer sentir mal, fue sólo una función en Tlalpan y a partir de ahí nunca quiso bailar conmigo.”

Sobre su trato con el bailarín, Morelos respondió que fue siempre profesional, sin ahondar en el tema.

Concluye Quintero:

“No sé si tomaré medidas legales, lo estoy meditando, porque una vez que estás contra el INBA no hay manera de regresar, y a mí me gustaría –en el momento en que Morelos deje el puesto–. Tengo una hija de ocho años y nunca pensé dejar México, yo no tengo nada contra este país y menos contra la compañía, que tiene uno de los recintos más importantes del mundo, como es Bellas Artes. Pero un bailarín no puede estar mucho tiempo sin trabajar, creo que profesionalmente me quedan unos cinco años de labor y por el momento estoy viendo posibilidades de un nuevo trabajo, quizá Estados Unidos o Europa.”