“1899”, milonga de César Olguín dedicada a Borges

César Olguín, con más de tres décadas de labor musical, festeja los cinco años de su Orquesta Mexicana de Tango (OMT) en el nuevo disco Tango que me hiciste mal, número 20 de su carrera, donde incluye una milonga de su autoría en homenaje a Jorge Luis Borges: 1899.

Pregona el compositor argentino-mexicano que ha sido difícil la sobrevivencia del grupo:

“Supe siempre que era un desafío crear un conjunto. Somos diez mexicanos, yo estoy nacionalizado y nos cuesta mucho trabajo subsistir justo por el tipo de música que ofrecemos y por las características de la agrupación. Nuestro arte posee un mercado muy reducido, no entra en las expectativas de las compañías disqueras ni en las agencias dedicadas a los espectáculos.”

Para el autor de Tres piezas para bandoneón y orquesta, el reto de la OMT es “tener una continuidad”. Su conjunto fue fundado el 4 de julio de 2008 y cuenta con dos discos anteriores: Orquesta Mexicana de Tango y El Tango de México.

El título de la nueva grabación Tango que me hiciste mal, refiere, proviene del poema Apología del tango, del argentino Enrique Pedro Maroni:

Tango que me hiciste mal y que sin embargo quiero

porque sos el mensajero del alma del arrabal…

“Hay una costumbre de recitarlo con el tango uruguayo La cumparsita, considerado el himno de los tangos, incluido también en este material. Tango que me hiciste mal de alguna manera sintetiza la idea del público de que el tango es triste, melancólico, ligado con el sufrimiento y el dolor.”

Adelanta que el CD contiene otros viejos tangos tradicionales como Cuesta abajo y A media luz bajo un concepto más contemporáneo, hasta  un par de composiciones inéditas de él mismo. Subraya con alegría en su casa:

“Tango que me hiciste mal me pareció el encabezado apropiado que de alguna manera intenta sintetizar lo que el tango representa.”

Ejecutante del bandoneón, Olguín es originario de Córdoba, Argentina, y reside en México desde hace 34 años. Además de dedicarse al tango también ha sido solista con las orquestas Filarmónica de México y de Cámara de Bellas Artes, la Filarmónica de la Universidad Autónoma de México, las sinfónicas de Guanajuato, de Baja California y del Estado de México, entre otras. Ha realizado giras por Argentina, Estados Unidos, Francia, Japón y Nueva Zelanda.

 

Extravagancia tanguera

 

Las composiciones inéditas son Sirena de mar y 1899; la primera, con letra de Nicolás Urquiza y Olguín, y música también de este último. La segunda es totalmente de Olguín y va dedicada a Borges, por tratarse del año del natalicio del escritor:

“Es una milonga sureña que también forma parte del género del tango. Soy un gran admirador, lector y relector de Borges. Él decía que no le gustaba el tango, pero claro, él era todo un personaje polémico, al grado de que contaba que al igual que a Gardel ‘no nos gusta el tango’. Borges sin embargo escribió muchos poemas relacionados con el tango, de hecho vivió en un barrio de tango muy importante: el de San Telmo en Buenos Aires. Manifestaba que había visto bailar a los hombres, pues originalmente el tango se bailaba entre hombres. Como figura cercana al tango y por la gran admiración que le tengo, tuve la osadía de escribirle un tema y dedicárselo.”

–¿Por qué cree que al autor de Veinticinco de agosto de 1983 y El Congreso decía que no le gustaba el tango?

–Siempre me pareció un hombre de un humor muy filoso, muy puntiagudo. Hacia 1965 hizo una obra muy importante con Astor Piazzola, titulada El tango y curiosamente Borges despotricó contra Piazzolla. Sus declaraciones llevaban una punta de lanza como para generar o despertar algo en la gente; recuerdo que en 1978, cuando se celebró el Mundial de Futbol en Argentina, hizo una declaración polémica que se prestó para discusiones: ‘El futbol es para los estúpidos’. Sabía que en un país tan futbolero, iba a causar polémica.

“Entonces, a sabiendas de que particularmente Buenos Aires es una geografía muy tanguera le gustaba chicanear, es decir, picar, provocar, por eso contaba que no le gustaba el tango…”

–¿Qué lo impulsó a crear dicha pieza para Borges?

–Platicaba que le gustaba más la milonga que los tangos, me parecía que era el ritmo adecuado en función de él. La letra está bordeada con símbolos que le gustaban mucho al escritor: los espejos, los tigres, el laberinto, la arena, la espada. Yo por lo general compongo música instrumental, pero en este caso he tenido la intrepidez de escribir la letra también.

En el disco Tango que me hiciste mal interviene como invitado el argentino Pablo Ahmad, “un joven valor dentro del nuevo tango”, explica Olguín. El álbum, cuya salida al mercado se espera por estos días lo grabó con Quindecim Recordings, donde funge asimismo como coproductor. El director y fundador  de la OMT resalta que en México es complicado conservar una agrupación (“es mucha gente para un mercado que no he podido determinar si es elitista o marginal, pero al que no entramos por el tipo de música que hacemos”). Recuerda que la OMT surgió de modo fortuito:

“De la misma manera que azarosamente he desarrollado durante bastante tiempo una labor pedagógica con los alumnos que tengo en función del bandoneón, básicamente, y de otros instrumentos como el violín, el chelo, el piano, el contrabajo. Pasado ese lugar de aprendizaje que es el aula, me pareció que necesitaban otro lugar dónde seguir aprendiendo y donde exponer lo aprendido, y la formación de una orquesta de esta característica me parecía lo apropiado.”

No se queja porque, asegura, cuenta con la complicidad y la solidaridad de músicos jóvenes que han sido importantes para que la agrupación sobreviva, “pero en el terreno de lo laboral es más dificultoso”.

–¿Qué puede decir en cuanto a la experiencia con la Orquesta en estos cinco años?

–Me ha brindado un aprendizaje desde lo musical y desde lo humano. El deporte, la cultura, y obviamente la música nos tienen que servir para ser mejores y no peores.

–Sin embargo, cada vez apoyan menos a la música tanto las instituciones de gobierno como las privadas, ¿qué opina?

–Por eso decía que no sé si estamos en un sector elitista o marginal, aunque me inclino más por lo marginal, y lo que creamos no entra en las expectativas de las compañías disqueras ni en las empresas de espectáculos. Más allá de todo el discurso y la palabrería, lo importante es seguir laborando desde la orquesta o desde otro lado. También desarrollo actividades como solista o colaboraciones con el Cuarteto Latinoamericano de Cuerdas.

–¿Cómo es su labor solista y fuera del tango?

–Es otra cosa… Bueno, me asumo como músico de tango y escribo y toco básicamente tango; por ahí, en algún momento, he tenido la suerte de ser invitado a participar con gente que trabaja otros géneros y trato de disfrutarlo desde donde me toca trabajar. A los alumnos les digo que si lo que buscan es fama, prestigio, dinero y resultados inmediatos, se equivocan. Yo estoy por la música, de lo contrario tengo muchas razones para abandonarla. Lo más fácil es renunciar.

“Este es un proyecto totalmente independiente, no contamos con ningún apoyo ni privado ni gubernamental. El desafío es seguir. Trabajamos cotidianamente por incorporar nuevo repertorio. Viajar es difícil, se encarece el proyecto porque somos diez. Sí que hay un público cautivo para el tango, adultos y jóvenes…”

Pero, finaliza Olguín -–quien se presentó con su grupo en el Lunario del Aditorio Nacional la noche del 5 de julio– “A veces los medios de difusión no son aliados nuestros”.