El gran Gatsby: Ilusiones rotas

Imagen de la película.

MÉXICO, D.F. (apro).- Mucho se había hablado de la nueva cinta de Baz Luhrmann, El gran Gatsby (EU-2013): Que si Leonardo Di Caprio y Tobey Maguire, que sí la escenográfica y su música fabulosa, etcétera, etcétera… En fin, se especulaba que iba a ser un show sin precedentes…

A pocos días de su estreno, la película ha decepcionado a muchos. Por lo mismo, un servidor se encontraba escéptico y hasta prejuicioso. Las malas críticas habían influido en mí y esperaba ver algo desastroso.

Para mi sorpresa fue todo lo contrario: Descubrí una historia devastadora que por un lado retrata la consolidación del sueño americano, en donde un sujeto cualquiera puede llegar a la cima, y por el otro retrata las miserias del alma que sirven como cadenas si no las sabemos atacar.

La película gira en torno a un nuevo rico Jay Gatsby (DiCaprio) quien en su intento por conquistar a un amor del pasado, ha explotado sus habilidades necesarias para llegar a ser quien es, aun en contra de su pasado.

Gatsby irrumpe en un Nueva York a principios de siglo con grandes fiestas, prácticamente aventando dinero por los aires, perturbando a la gente bien de la ciudad. La diferencia esencial entre ellos y Gatsby es que el segundo ha hecho su fortuna por méritos propios.

La historia es narrada a través de un muchacho de familia acomodada que ha venido a menos Nick Carraway (Maguire), quien intenta huir de la alta sociedad pues los considera unos hipócritas. Por cierto, Nick es vecino de Gatsby, sólo que la casa de Nick es mucho más humilde que la mansión de Gatsby.

A pesar de lo anterior, Carraway queda deslumbrado por la figura de Gatsby, de quien se hace amigo y descubre la verdad detrás de todo su dinero y su estilo de vida.

Completan el cuadro, el millonario y gente bien de toda la vida Tom Buchanan (Joel Edgerton); su hermosa esposa Catherine (Adelaide Clemens), prima de Carraway, y una mujer sensual y humilde llamada Myrtle (Isla Fisher).

Poco a poco, el pasado de Gatsby se va desenterrando y nos encontramos con un sujeto extraordinario, con capacidades de realización sorprendentes y, a la vez, sumamente frágil e inseguro, como cualquier ser humano.

La figura de Gatsby, por extraño que pueda parecer, contrasta con la figura del millonario hipócrita, nacido en cuna de plata sin sueños y con una vida cómoda. Gatsby representa el deseo, el potencial del ser humanos transformada en acto, la trascendencia.

Pero el nivel de grandeza de Gatsby es directamente proporcional a sus carencias y ese es el meollo de todo el asunto.
Las carencias que exhibe Gatsby, las tenemos todos, y al final, nos estallan en la cara y nos cuestionan sobre nuestros actos y sobre lo que pensamos que podemos ser.

La cinta promete ser un sueño hollywoodense con final para llorar, pero termina siendo una terapia de shock que para muchos ha resultado desagradable.

El gran Gatsby es una cinta con desdichas que vale la pena enfrentar.