Festejan los 200 años del Palacio de Minería con obra de tres valencianos

El Palacio de Minería a 200 años de su fundación.
Foto: Germán Canseco

MÉXICO, D.F. (apro).- El Palacio de Minería cumple 200 años desde que lo edificó el arquitecto de origen valenciano Manuel Tolsá. Para celebrar este acontecimiento, desde el pasado 7 de junio se presentan dos exposiciones de los pintores valencianos Rafael Ximeno y Planes (quien retrató en su momento a Tolsá) e Ignacio Pinazo Camarlench.

Una tercera muestra se inaugurará este miércoles 12 de junio. Se trata de un conjunto de 23 imágenes de gran formato realizadas por el también valenciano Joaquín Bérchez, catedrático de Historia del Arte de la Universidad de Valencia entre 1992 y 2010, con motivo del bicentenario del natalicio de Tolsá.

Bérchez dio cuenta de esta exhibición a mediados de mayo pasado en el semanario Proceso. El también fotógrafo e historiador de la arquitectura se ha dedicado con amplitud al estudio del arquitecto nacido en Enguera, Valencia, en 1757, y considera al Palacio de Minería como la obra en la cual pudo desplegar todas sus habilidades artísticas y conocimientos arquitectónicos. Es “el gran monumento que hay de él del siglo XVIII y también un poco del clasicismo en Nueva España”.

En su ensayo El adorno no fue delito: Tolsá en Méxicoel investigador destaca que “apenas si necesita presentación. Su nombre está sólidamente unido a la escultura y la arquitectura del momento académico mexicano de finales del siglo XVIII y principios del XIX. Su versátil actividad artística especialmente la arquitectónica, contribuyó más que la de cualquier otro artista novohispano a cuajar una imagen de la Ciudad de México, moderna e ilustrada, de una pulcritud clásica inédita, cuya boga sobrepasó sin fisuras el tránsito de la época virreinal a la del México independiente, alcanzando su influencia a fraguar su particular estilo de ciudad que se prolongó durante todo el siglo XIX”.

Hace ahí un recuento de las obras más significativas de Tolsá construidas en México: “la colosal estatua ecuestre de Carlos IV”, popularmente conocida como “El Caballito”; los palacios del Marqués del Apartado, ubicado en la calle de Argentina, frente al Templo Mayor; y el de Buenavista, donde actualmente se encuentra el Museo Nacional de San Carlos; el Ciprés o Baldaquino de la Catedral de Puebla; el Hospicio Cabañas en la ciudad de Guadalajara; e hizo además una remodelación “compositiva” del exterior de la Catedral Metropolitana.

Y aunque advierte que, debido a las limitaciones que se impusieron los gremios artísticos en la España de aquel momento, Tolsá no habría podido llegar a ser el gran arquitecto y sólo se habría desarrollado como escultor, explica cómo se intuye en su obra la influencia de los años 60 y 70 de la arquitectura española del siglo XVIII:

“Un clasicismo de diversa vertiente, de impronta no necesariamente académica, contemplado tanto en Valencia y en la Corte con una gran libertad y curiosidad artística que, una vez en México, hibernó de algún modo y maduró desde una fecunda y flexible personalidad artística, en contacto con una geografía distante y diferente de la peninsular.”

Agrega: “Al estudioso del academicismo ilustrado sorprende que con su formación escultórica acometiera, una vez en México, la arquitectura a lo grande, con una entidad que en la península habría estado ceñida a retablos, adornos, o a lo sumo a las arquitecturas efímeras en madera. No cabe duda de que sus intereses arquitectónicos fueron más proclives al embellecimiento con una alta costura clásica de edificios civiles y religiosos, de retablos y baldaquinos.”

Relata que fue el último exponente de una saga de escultores que incursionaron en la composición arquitectónica. Habla de su formación académica, su traslado de Valencia a Madrid, su incorporación a la Corte, las razones por las cuales no pudo ser arquitecto en España y su traslado final a la Nueva España.

Y habla desde luego del Palacio de Minería, “primer establecimiento del mundo consagrado a la ciencia de las minas”. Encargado por el Real Seminario de Minas de México, se proyectó en 1797 y concluyó en 1811:

“En el Colegio de Minería, con su grandioso volumen exento y fachadas articuladas en tres cuerpos, Tolsá dejaría toda una lección del particular consumo de la arquitectura y del lenguaje clásico.”

Ve en esta monumental obra ubicada en la calle de Tacuba 5, en el Centro Histórico, “modos compositivos de un rotundo porte miguelangelesco… La fachada principal, con sus exhibicionistas columnas dóricas y jónicas aisladas o pareadas, alojadas en silencios lumínicos y entre tramos del muro proyectados al exterior, es todo menos una fría lección académica del lenguaje clásico”.

Bérchez traslada a sus fotografías esas percepciones y revela a los ojos de los espectadores detalles que quizá en su transitar por el magnífico palacio no alcanzan a percibir.

La exposición del fotógrafo e investigador valenciano estará abierta al público hasta el próximo 1 de septiembre en la Sala de Exposiciones del Palacio de Minería.