TUXTLA GUTIÉRREZ, CHIS.- Sin que se haya transparentado nunca el flujo de los recursos públicos del gobierno local hacia el Club Jaguares de Chiapas durante 11 años, así como llegaron en junio de 2002 desaparecieron en mayo de 2013, bajo la sospecha de otro millonario fraude cometido por el ahora exgobernador Juan Sabines Guerrero en favor de la televisora del Ajusco, propiedad de Ricardo Salinas Pliego.
El 27 de junio de 2002, Alejandro Burillo, presidente del Grupo Pegaso, en conjunción con el entonces gobernador de Chiapas, Pablo Salazar Mendiguchía, trajeron al equipo de futbol para posicionar a la entidad en el máximo circuito del balompié nacional.
Si bien siempre se dijo que era propiedad del gobernador Salazar, oficial y públicamente el propietario legal era el empresario chiapaneco Antonio Leonardo Castañón, dueño también de la cadena nacional de Farmacias del Ahorro, Comercializadora Farmacéutica, S.A. de C.V.
Aunque en diciembre de 2008 el empresario reveló que en realidad fue propietario al 100% del equipo al concluir el mandato de Salazar, en diciembre de 2006.
Sin estar previsto en el presupuesto de egresos, Salazar invirtió millonarios recursos para terminar de construirles la cueva a los jaguares en ese 2002. El Estadio Zoque de Futbol Víctor Manuel Reina quedó bajo comodato, sin ningún costo adicional para Leonardo Castañón.
Además de contar con toda las facilidades para hacer crecer sus ganancias con Jaguares de Chiapas y otras concesiones para su grupo farmacéutico, Castañón fue el empresario del sexenio de Salazar.
Pero su estrella declinó en el nuevo gobierno de Juan Sabines Guerrero a partir de 2007, donde otros empresarios empezaron a empoderarse en Chiapas, tal es el caso del presidente del Grupo Salinas, Ricardo Salinas Pliego, que obtuvo muchos beneficios a cambio de publicidad turística para Chiapas y promoción de la imagen personal del mandatario.
Cuando se esperaba que Jaguares de Chiapas abandonara la plaza, Sabines Guerrero salió al quite y compró para el gobierno estatal, vía la Secretaria de Hacienda mediante un fideicomiso, 51% de las acciones.
Para adquirir Jaguares de Chiapas, Sabines lo propuso al Congreso del Estado y con su aval el 29 de diciembre del 2008 publicó el decreto número 21 para la creación del multimillonario Fideicomiso para la Inversión y Administración para la Promoción y Desarrollo del Deporte Profesional y la Instrumentación de Programas y Proyectos Deportivos Especializados en la Entidad (Fideporte), que nunca tuvo reglas de operación.
Aunque ese fideicomiso no sólo serviría para comprar a Jaguares de Chiapas, sino también para promover peleas de box, carreras de autos, clavados y natación, así como la Copa Náutica en el Cañón del Sumidero y otros eventos, seis meses después, en la Cuenta Pública de 2009, Sabines reportó un gasto ejercido de 187 millones 860 mil pesos.
El 22 de abril de 2010, Sabines compró la totalidad de las acciones, es decir el otro 49%, adquirió pues Showmex S.A. de C.V., para el gobierno del estado. Para ello, el gobierno de Chiapas pagó 50 millones de pesos a Leonardo Castañón por ese 49% de las acciones.
Pero sólo 10 días duró la propiedad total de Jaguares de Chiapas en manos del gobierno local. El 18 de mayo de 2010 firmaron un contrato de compraventa por 289 millones de pesos signado por Jorge Cuesy Serrano, por el Indeporte, y Manelich Clemente Guerrero, administrador de Showmex S.A. de C.V. Y como comprador Javier Alberto Botello Reed, representante de Interticket, S.A. de C.V., empresa de Nuevo León, propiedad del Grupo Salinas. Aunque Sabines siempre negó su parentesco, todo mundo sabía que Manelich Clemente Guerrero era su primo.
Dinero fantasma
Este semanario tuvo acceso al primer contrato de compraventa por 289 millones de pesos y luego conoció otro elaborado después pero firmado la misma fecha; es decir, el 18 de mayo de 2010. Este último fue por un monto de 154 millones 482 mil 567 pesos.
En este segundo documento ya no aparece la firma de Cuesy Serrano, quien murió el 20 de julio. Sólo había dos firmas, la de Botello Reed, de Interticket, como comprador y la de Clemente Guerrero, de la paraestatal Showmex, como vendedor.
El supervisor de la transacción fue el Secretario de Hacienda de Sabines, Carlos Jair Jiménez Bolaños. Proceso no encontró en la cuenta pública de 2010 ingresos a las arcas públicas por 289 millones, ni por 154 millones de pesos. En cambio sí aparece un gasto de 166 millones 185 mil pesos ejercido por Fideporte.
La transacción incluía 31 jugadores de Primera División, 23 de la Sub 20, 24 de la Sub 17, cinco miembros del cuerpo técnico de las fuerzas básicas, 14 automóviles, un gimnasio con 56 aparatos y accesorios y un equipo médico con 14 aparatos diversos.
La venta también incluyó televisores, equipo de oficina, mobiliario, así como los dominios soyjaguar.com y jaguareschiapas.com.mx. En comodato “gratuito” el estadio Víctor Manuel Reyna, derechos de transmisión y comercialización por 20 millones de pesos anuales, vallas rotativas y espacios publicitarios.
También se traspasó una nómina de 25 trabajadores de mantenimiento y servicios, 13 del área administrativa y de mercadotecnia. Por ejemplo, el gerente del estadio, Iram Cal y Mayor Franco y Manelich Clemente Guerrero, de Showmex, son los que más ganaban según la nómina: 60 mil pesos mensuales cada uno.
Ahí se tasó el precio de cada jugador de Primera División; los más caros eran Danilo Veron con 25.9 millones de pesos; Nery Cardozo con 25.1 millones; Jackson Martínez por 20.8 millones de pesos, e Ignacio Fonte con 10.4 millones de pesos.
En julio de 2012, el Grupo Salinas, vía Interticket, hizo otro jugoso negocio: Jaguares de Chiapas vendería al colombiano de 25 años Jackson Martínez en 11 millones de dólares al Porto de Portugal. Ahora Martínez permanecerá en el Porto hasta junio de 2016 y su cláusula de rescisión es por 40 millones de euros (casi 50 millones de dólares).
Pero la ganga no fue todo; paralelo a ese contrato de compraventa se firmó un convenio en el que el gobierno de Chiapas traspasaría 80 millones de pesos mensuales en tres años a partir del 18 de mayo de 2010; según el punto número 5 del convenio era “para promover al equipo y garantizar el acceso a las actividades deportivas recreativas y de asistencia social en la entidad”.
En total, le dieron a Interticket 240 millones de pesos directo de Fideporte. Pero en mayo de 2013 los directivos de Jaguares anunciaron que, por “factores externos”, como la falta de patrocinios a nivel local y nacional, y baja asistencia de la afición al estadio Víctor Manuel Reina, se iban de Chiapas.








