CD. DEL CARMEN, CAMP.- Perseguido por los fantasmas de la corrupción y la explotación laboral, Amado Yáñez Osuna, encumbrado en los sexenios panistas como uno de los empresarios petroleros más poderosos de la región, ahora busca ganarse la aceptación social como contrapeso a los cuestionamientos sobre su solvencia moral que provocó su incursión en el negocio futbolístico.
Yáñez Osuna es propietario de Oceanografía S.A de C.V., la compañía contratista de servicios integrales que en 1967 fundó su padre, Amado Yáñez Correa, y que durante los gobiernos de Vicente Fox y Felipe Calderón fue privilegiada con multimillonarios contratos de la paraestatal que obtuvo en circunstancias poco claras.
“Sería muy sano que el presidente Enrique Peña Nieto ordene a la Procuraduría General de la República (PGR) una investigación sobre el origen de la fortuna de Amado Yáñez y ausculte los millonarios contratos que le asignó Pemex, en los dos sexenios panistas, algunos de ellos hasta el año 2020”, dice el secretario general del PRD estatal, Luis García.
Aunque la empresa lo ha negado, desde el régimen foxista a Oceanografía se le vincula con los hermanos Manuel y Jorge Bribiesca Sahagún, hijos de Martha Sahagún, y con Guillermo, el hermano de ésta, quienes presuntamente se valieron de sus influencias para favorecer a la naviera con jugosos contratos.
Oceanografía es una empresa boyante que cuenta con instalaciones en 10 ciudades, una plantilla laboral de casi 4 mil 500 trabajadores y una flota de 69 embarcaciones multipropósito, entre ellos el OSA Goliath, uno de los buques más grandes y costosos de su tipo. Durante los gobiernos panistas batió récord de demandas en materia laboral por el recurrente incumplimiento en el pago de salarios y prestaciones a su personal, despidos injustificados y deficientes condiciones de seguridad.
Aún se recuerda el trágico accidente del barco Seba’an, ocurrido la noche del 11 de octubre de 2007. Llevaba a bordo ocho tripulantes y 168 trabajadores de las compañías Cotemar y de Mantenimiento Marítimo México (MMM) que eran trasladados a las plataformas petroleras, a donde no llegaron porque la nave zozobró. El siniestro, que costó la vida a un trabajador de Cotemar, evidenció la impericia de la tripulación y la falta de medidas y equipos de seguridad en las embarcaciones de la naviera.
Además, durante los últimos años se hicieron frecuentes los plantones de trabajadores a las puertas de la sede de Oceanografía, en el muelle industrial Laguna Azul, aquí en la isla, o a bordo de los navíos, en plena Sonda, para exigir el pago de salarios atrasados.
No obstante, según el presidente de la Junta de Conciliación y Arbitraje número 52, Arnulfo Mendoza, “en lo que va de este año sólo se han recibido en esa instancia 12 denuncias contra Oceanografía y TNT, su filial outsourcing, que normalmente siempre van codemandadas”.
Y agrega: “Doce demandas es una cantidad bastante ínfima. Dieron un giro radical. El año pasado sí tuvo incidencias, aproximadamente recibimos entre 180 y 190 demandas, pero ellos tomaron una política, y válgame este término, un comportamiento de buena cultura laboral y negociaron los expedientes con resultados muy positivos”, dice.
Renuente a revelar la cantidad de demandas que acumuló Oceanografía durante los gobiernos panistas, “porque el sistema informático de esa instancia no arroja el dato”, el funcionario dice que “a veces, desafortunadamente, nos vamos por la numeralia que a todos nos pone tensos. La verdad no sé, tengo cinco años y el comportamiento (de Oceanografía) ha sido muy loable, le soy honesto”, insiste, y asegura que las demandas que se ventilan en este momento son por despidos injustificados, no por el incumplimiento en el pago de salarios.
La versión de Mendoza contrasta con la de los trabajadores. Óscar, un extrabajador de Oceanografía, que pidió omitir sus apellidos, pues asegura que quienes denuncian son boletinados para que no los contraten en otras empresas, dice que la última protesta ocurrió a principios de este año a bordo de la embarcación Halani1.
Narra su experiencia: “Trabajé año y medio en la empresa como maniobrista y esa fue la última vez que subí a un barco de Oceanografía. El paro de los trabajadores fue por el retraso en el pago de la catorcena trabajada. Luego me despidieron con el argumento de que me negué a hacerme los exámenes médicos que nos exigían para contratarnos, no lo hice porque forzosamente nos los teníamos que hacer en el laboratorio que ellos disponían, no aceptaban de otro lado, y ahí nos cobraban 2 mil pesos. No hubo finiquito ni liquidación”.
Dice que en febrero pasado, ese mismo barco, de construcción, quedó parado mes y medio, con toda su tripulación, en medio de la Sonda, en el área de complejo Ab-ka-tun por falta de material.
El de Luis, es otro caso. Se incapacitó cinco meses para someterse a una intervención quirúrgica y cuando regresó ya no tenía trabajo. Aunque ganaba 11 mil pesos catorcenales, durante el tiempo que estuvo incapacitado se percató que la empresa lo dio de alta con un salario bastante inferior, pues ese lapso sólo recibió entre 700 a 900 pesos mensuales.
“Siguen obteniendo más contratos millonarios y comprando más barcos. Siempre nos preguntamos por qué entonces no pagan a los trabajadores si evidentemente tienen dinero, y ahora hasta para comprar equipos de futbol y construir estadios”, dicen los extrabajadores.
A la par de su irrupción en el ámbito futbolístico, a Yáñez Osuna “le dio por aparentar que es un empresario respetable y socialmente comprometido, aunque todos aquí sabemos que es todo lo contrario”, dice Luis García.
“Yáñez fue uno de los empresarios preferidos del gobierno de Felipe Calderón, y gracias a eso ahora creo que tiene aquí más poder incluso que el gobernador (Fernando Ortega Bernés) y el obispo”, añade.
Y dice que ahora con sus obras religiosas y sus negocios deportivos pretende ganarse la simpatía popular.
Además del Estadio del Mar que planea construir aquí como sede de su equipo de futbol de primera división “A” Delfines del Carmen, que se ubicará en la zona de Playa Norte, el empresario construye en el malecón la Estela Maris, un monumento dedicado a la virgen de El Carmen, patrona de esta isla.
“Tal parece que quiere sacudirse la imagen de corrupto y hacerse pasar por hombre bondadoso y benefactor de los carmelitas con estas acciones, cuando en realidad es el patrono de la explotación de los trabajadores y las injusticias laborales”, añade, y opina que “el dinero de esas acciones proviene de la explotación laboral y del tráfico de influencias”. E insinúa: “a través de los equipos deportivos también se lava dinero”.








