Liga MX: La compraventa de plazas

En México el dinero derriba obstáculos. Así lo confirma el caso de Amado Omar Yáñez Osuna, dueño de Oceanografía, empresa contratista de Pemex, quien adquirió las franquicias de tres equipos de la Liga MX de futbol. Uno de los requisitos que esta organización impone a sus inversionistas, pero que en este caso ignoró, es que tengan solvencia moral y económica y no ser parte ni haber participado en negocios turbios. Desde hace años a este empresario se le relaciona con transacciones realizadas mediante tráfico de influencias con destacados panistas, como Juan Camilo Mouriño y César Nava, amén de que fue socio de Manuel Bribiesca, hijastro de Vicente Fox.

Por más que quienes dirigen el futbol mexicano se empecinan en tratar de convencer de que la liga del deporte más popular del país está encaminada a adquirir el rango de “premier”, con sus decisiones demuestran que esto sólo es un sueño.

Como si fuera una liga llanera, la Liga MX que dirige Decio de María Serrano toleró que para el Torneo Apertura 2013 Querétaro siga teniendo equipo en la Primera División, a pesar de que Gallos Blancos descendió y de que La Piedad se quedó sin el club que con méritos deportivos se ganó un lugar en el máximo circuito, pues los Reboceros emigrarán a Veracruz para encarnar la cuarta versión de los Tiburones Rojos.

En ese intercambio, el Real San Luis dejó de existir y se mudó a Chiapas, que se quedó sin Jaguares cuando TV Azteca le vendió el equipo felino a Amado Omar Yáñez Osuna, el empresario petrolero dueño de los “nuevos” Gallos Blancos de Querétaro, a quien su tráfico de influencias con el poder político durante los sexenios panistas lo condenan.

El pasado 27 de mayo, De María confirmó que el dueño de Xolos de Tijuana, Jorge Hank Rhon, adquirió “por tiempo determinado” 60% de las acciones de Dorados de Sinaloa –operación que culminará antes de cinco años cuando termine en México la multipropiedad de equipos–, y anunció las mudanzas en la Liga de Ascenso Mx: Zacatepec 1948 ocupará el lugar de Irapuato, Atlético San Luis el de Veracruz, Delfines el de Pumas Morelos y Alebrijes de Oaxaca el sitio de Tecamachalco.

En este nuevo mapa del futbol mexicano lo que domina son los intereses económicos y políticos de quienes pueden abrir la cartera y tienen relaciones con funcionarios públicos para venderle y comprarle a quien sea, negocio en el que los aficionados sólo sirven para llenarles los bolsillos.

Después de tantos movimientos, De María terminó por reconocer que esta situación le restó seriedad al proyecto de convertir la MX en una liga premier y deterioró la imagen del concepto creado para el futbol mexicano:

“Uno no puede negar que habrá quien señale con el dedo inquisidor que cómo es posible. Uno no quiere que esto suceda, pero cuando se truena, hay que tomar decisiones. Se ve afectada la liga, las aficiones, los equipos. Los dueños de los equipos tomaron sus decisiones. En lo personal, a la liga no le gusta porque lo más relevante de un equipo es la afición, pero ya se han tomado las medidas reglamentarias para evitarlo en el futuro”, declaró a Mediotiempo.com el miércoles 5.

De acuerdo con su propia reglamentación, para que una persona física sea aceptada en la familia del futbol mexicano debe acreditar “con documentación idónea la solvencia moral y económica de los directivos” y “no ser parte ni haber participado en negocios de dudosa reputación o en conductas delictivas, a juicio del Comité Ejecutivo”.

 

Falacias

 

Fieles a su costumbre, la Federación Mexicana de Futbol (Femexfut) y la Liga MX de nueva cuenta dejaron de lado sus propios lineamientos y afiliaron a Amado Omar Yáñez Osuna, dueño de la empresa Oceanografía S.A. de C.V., cuya fortuna la ha hecho a costillas de Pemex y gracias al tráfico de influencias con políticos panistas, como Juan Camilo Mouriño y César Nava, así como con Manuel y Jorge Bribiesca, hijastros del expresidente Vicente Fox.

Según la columna Capitanes del diario Reforma, sólo en embarcaciones –posee 84 barcos en operación– Oceanografía tiene invertido un monto cercano a 2 mil millones de dólares.

El nombre de Yáñez Osuna se escuchó por primera vez en el futbol nacional cuando el 4 de febrero pasado Sergio Bueno, que tenía unas cuantas horas de haber sido cesado como director técnico del Querétaro, reveló en el programa Los Capitanes, de ESPN, que este señor era el nuevo inversionista del equipo, cuyo socio mayoritario seguía siendo el contador José Antonio Rico, de Caja Libertad.

Una semana después, el 12 de febrero, al término de la Asamblea de Dueños de la Liga MX, De María negó que Yáñez Osuna estuviera reconocido como socio del equipo queretano. “No forma parte de nuestra liga. Sé que ha participado en la Liga de Ascenso en un club y en otro, y que es uno de los posibles compradores de uno de los dos clubes (Querétaro y Puebla) que están en venta de esta categoría”.

Sin embargo, Yánez Osuna comenzó a invertir desde agosto de 2012 en el Querétaro, cuando el exportero Adolfo Ríos se convirtió en el presidente de Gallos Blancos, en sustitución de Ulises Zurita.

En este momento, y después del cambio de propietarios y franquicias, Yáñez es, junto con Jesús Martínez (Pachuca, León y Estudiantes Tecos, en Liga de Ascenso), la persona que más equipos tiene en el futbol mexicano: los “nuevos” Gallos Blancos de Querétaro que hasta hace unos días eran los Jaguares de Chiapas; el Neza FC que acaba de disputar la final de la Liga de Ascenso MX que le compró a TV Azteca, y los Delfines del Carmen, de la Segunda División, que antes de terminar el Torneo Clausura 2013 eran los Pumas Morelos de la Liga de Ascenso que descendieron a Segunda.

De no ser porque la Liga MX desapareció al Querétaro que descendió al término del Torneo Clausura 2013, Yáñez Osuna sería dueño de un cuarto equipo, pues era copropietario al 50% en esos Gallos Blancos que desaparecieron.

“Jaguares fue vendido a la empresa Oceanografía, que lo va a transferir de conformidad (artículos 49 y 56) a Querétaro. Lo puede hacer porque la misma empresa de Oceanografía del señor Yáñez y socios había adquirido al Querétaro que descendió”, dijo De María en conferencia de prensa tras la Asamblea de Dueños de Primera División realizada el 20 de mayo último.

En este embrollo de compra de equipos,  Yáñez  Osuna, empresario nacido en el Distrito Federal pero avecindado en Ciudad del Carmen, Campeche, no ha sido claro en cuanto a la adquisición de los equipos. Incluso ha declarado que su esposa, Verónica González Gutiérrez, es la dueña y presidenta del Neza FC y de Delfines del Carmen.

El club Pumas Morelos, filial del Club Universidad en la Liga de Ascenso, oficializó el pasado 29 de noviembre la venta de su franquicia a la empresa AMRH International Soccer, S.A. de C.V., con sede en Ciudad del Carmen, Campeche, a donde se mudará para el Torneo Apertura 2013.

Ese mismo día, en su cuenta de la red social Twiter, el club Delfines (@clubdelfinesfc) confirmó la información “#OFICIAL AMRH International Soccer, S.A. de C.V., de Ciudad del Carmen, Campeche, nuevo propietario de Pumas Morelos”.

Pero cuatro meses después Yáñez Osuna negó esa transacción: “Pumas Morelos no es mi equipo. Es una opción de compra; está en proceso. Se compraron nueve jugadores para Delfines” de la Segunda División.

Prebendas

 

El 15 de marzo pasado, en entrevista para ESPN.com, el empresario también negó ser propietario de Delfines de Ciudad del Carmen. “La dueña es mi señora. Soy un patrocinador. Ella adquirió la franquicia de Toros Neza”.

Luego, en entrevista con el portal Mediotiempo.com el pasado 2 de mayo, Yáñez Osuna reconoció su participación como accionista del conjunto queretano –que descendió en el Clausura 2013–, pero aclaró que la Femexfut seguía sin reconocerlo como socio y confirmó que ya estaba en marcha la construcción del estadio Del Mar, con capacidad para 26 mil espectadores y una inversión de más de 50 millones de pesos, escenario en el que se podrían jugar partidos de Primera División y hasta de la Selección Nacional. El propio De María colocó la primera piedra el pasado 19 de enero.

En la misma entrevista, el reportero René Tovar le preguntó de sus antecedentes oscuros, información que ha sido documentada en distintos medios, entre ellos las revistas Fortune y Proceso (1511,1614, 1615 y 1619), así como en el libro Camisas azules, manos negras, de la periodista Ana Lilia Pérez.

“Nunca he tenido una orden de aprehensión y tampoco ningún fraude. Tenemos la conciencia limpia. Hay una empresa establecida y la gente que nos conoce sabe lo que hacemos. Obviamente enfrentas dificultades y situaciones, pero no ha habido nada de eso. Respeto mucho a la prensa, las opiniones de todo mundo. Estoy tranquilo, soy de una familia que ha trabajado 45 años. No tengo nada qué ocultar, somos una empresa limpia”, dijo en su descargo.

También desconoció a sus amigos, los hermanos Bribiesca: “No los conozco. Un periodista lo publicó un día, pero no tengo ninguna relación”.

En su libro, Ana Lilia Pérez incluyó una entrevista que en diciembre de 2004 le hizo a Manuel Bribiesca, quien reconoció no sólo la relación con Yáñez Osuna, sino las gestiones que él, su hermano Jorge y su tío Guillermo Sahagún hicieron para que Pemex le otorgara contratos a Oceanografía S.A. de C.V., uno de ellos por 154 millones de dólares para la contratación de un barco grúa que daría servicio a las plataformas petroleras en la Sonda de Campeche.

Bribiesca dijo que las gestiones fueron hechas con “apego a la legalidad”, pues pidieron que le dieran el contrato a su amigo Yáñez Osuna “mediante concurso, porque tanto mi hermano como mi tío conocen bien a los dueños. No tiene nada de malo que solicitáramos que se les tomara en cuenta para ese contrato. Necesitamos ganarnos la vida y no porque mi mamá viva con el presidente (Vicente Fox) vamos a dejar de trabajar”.

La reportera apunta que Bribiesca  dijo que “la operación del barco en cuestión costaría a Oceanografía 60 millones de dólares,  así que el resto, 100 millones de dólares, eran ganancias puras”, y de este monto su hermano y su tío obtendrían “10%”.

También Luis Ramírez Corzo, entonces director de Pemex Exploración y Producción (PEP), confesó que el director de la paraestatal, Raúl Muñoz Leos, lo presionaba con llamadas hasta tres veces al día, para cerciorase de que se le adjudicaran contratos a Oceanografía, “por órdenes de Marta Sahagún”, toda vez que, por incumplimientos en otros contratos, los auditores del Órgano Interno de Control de Pemex tenían bajo la lupa a la empresa de Yáñez Osuna.

Pérez incluye un documento que le entregó Pemex a través de la Ley de Transparencia. Entre 2000 y 2008 Oceanografía recibió 71 contratos de la paraestatal por casi 26 mil millones de pesos.

En su libro, la reportera da cuenta, con documentos en mano, que por órdenes del entonces coordinador de asesores del secretario de Energía Felipe Calderón, en 2004, Pemex adjudicó de manera directa el contrato 418235843. Con ese contrato, ofrecido como única garantía, Bancomext le otorgó un crédito a Oceanografía.

“El OIC en la banca de desarrollo descubrió que Amado Yánez Osuna cobró más de 60 millones de pesos mediante cuatro facturas apócrifas (…) A pesar de que Bancomext interpuso denuncias penales ante la PGR, a Yáñez no se le fincaron responsabilidades. Pemex tampoco le rescindió el contrato y, sin importar el fraude, el trabajo que debió quedar listo en enero de 2006 tuvo retrasos de hasta 18 meses y la empresa tampoco fue penalizada con 10% del monto del contrato, según marca la ley.”

Pérez describe cómo Oceanografía pasó de ser una empresa que arrastraba adeudos millonarios con la Secretaría de Hacienda y que desde el sexenio de Ernesto Zedillo estaba vetada por sus incumplimientos –como no tenía solvencia económica, de acuerdo con la ley, no podía participar en procesos de licitación–, a convertirse en la consentida de Vicente Fox y Felipe Calderón, gracias a que el titular de la Oficina del Abogado General, César Nava, y Juan Camilo Mouriño, se encargaron de “limpiar” el cochinero de Oceanografía.