En las últimas administraciones de Guadalajara, la de Jorge Aristóteles Sandoval y Francisco Ayón –quien lo sustituyó en los últimos meses de su trienio–, así como la de Ramiro Hernández, todos del PRI, la Policía Municipal tomó un camino equivocado y va de mal en peor. Todo comenzó a raíz de la designación de Servando Sepúlveda Enríquez, quien a la postre renunció sin haberse sometido a la prueba de confianza. Y empeoró el pasado 28 de mayo, cuando la Comisión de Honor y Justicia que preside la regidora Anahí Olguín Rojas dictaminó que no había lugar para sancionar a cuatro uniformados que detuvieron ilegalmente a una persona a quien le sembraron una bolsa con metanfetaminas y un arma. Pese a que la Comisión Estatal de Derechos Humanos comprobó la inocencia del detenido y el 7 de marzo pasado emitió la recomendación 6/2013, y que el Tribunal Unitario del Tercer Circuito le concedió un amparo. Hoy, los policías siguen laborando. El mismo día 28 se conoció la detención de dos efectivos municipales que asaltaron a mano armada a un particular y le robaron la camioneta que conducía. Al día siguiente, elementos de la misma corporación denunciaron la presunta compra de comandancias, porque los encargados “son los mismos de siempre”, en tanto ellos carecen de prestaciones, buenos salarios y tienen que aguantar el mal trato.
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Cinco alumnos de tercer grado de las secundarias técnicas 59, con sede en Tlaquepaque; 116 de Zapopan, y del Colegio de Estudios Científicos y Tecnológicos (Cecytec), de Tlajomulco, ganaron el segundo lugar en el concurso nacional de innovación de robots, celebrado en Puebla, mientras el campus del Tec de Monterrey quedó en primer lugar. Ese reconocimiento les da derecho a Noé Alejandro Salinas, Gustavo Lara Castillo, Daniel Jeovanni Martínez Sandoval, Nadia Carolina Bravo y Seth Treviño Valle a participar en el certamen internacional Copa Robótica o Robocup, a realizarse en Eindhoven, Holanda, del 24 al 30 de junio. Sin embargo necesitan reunir 2 mil euros (alrededor de 320 mil pesos) para sus gastos, por lo que andan en busca de patrocinadores, pero éstos no aparecen por ningún lado. Hasta ahora a ninguna institución oficial o privada le interesa premiar a los estudiosos y ayudarlos a prepararse mejor. Ya acudieron a distintas instancias: la Comisión de Ciencia y Tecnología del Congreso local y los mandaron por un tubo, pues, les dijeron los legisladores que sólo tienen dinero para contratar “asesores”; la Secretaría de Educación estatal –que junto con el Centro de Investigación y Estudios Avanzados del IPN promovió los cursos sobre robótica– ni siquiera les han dado cita, y en empresas que pudieran interesarse en la robótica tampoco les responden.
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Ya que hablamos de estudios, el maestro e investigador Gustavo Monterrubio lamenta que en la Universidad de Guadalajara alguien esté violando el contrato colectivo de trabajo. Cuenta que en una carta enviada a esta columna que el 25 de mayo se presentó su hija a un curso en el Proulex-Comlex, para lo cual él tramitó “en tiempo y forma la beca al 100 por ciento”. Y aun cuando lo hizo de conformidad con la cláusula 43 del contrato laboral le dijeron que la beca no procedía; que el sindicato no quería informar a sus afiliados que habían negociado modificar dicha cláusula, por lo cuál sólo harían un descuento de 25%. “Para este miserable descuento no necesito del sindicato, pues por políticas del Proulex-Comlex, se otorga ese descuento a los estudiantes de la UdeG”. Añade que de acuerdo con la página web del Sindicato Único de Trabajadores de la UdeG, “no es el único caso, y en otro se denuncia que Recursos Humanos, por sus pistolas, no acepta las becas (la dependencia está bajo la férula de Alfredo Peña Ramos). De ser cierta la denuncia, debe cesar de inmediato a quién haya tomado tan desafortunada decisión. Pero de ser cierto el caso que señalo, entonces Francisco Díaz Aguirre y (el rector de la UdeG) Tonatiuh Bravo habrían traicionado a los trabajadores universitarios. No creo ocioso señalar que sujetos que provienen de los bajos fondos de la miseria material, cuando acceden al poder se convierten en dóciles sirvientes de los poderosos y en feroces enemigos de los de abajo con esa miserable conducta creen conjurar los demonios de la miseria que los acosaba”.
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