Con solidario abrazo a Jorge Carrasco por las tribulaciones que sufre debido a amenazas sólo por buscar y escribir la verdad. A Alejandra Xanic, colega y paisana, primera periodista mexicana que obtiene el Premio Pulitzer.
No satisfecho con su sueldo de algo más de 107 mil pesos mensuales más una especie de sobresueldo o ayuda de más de 90 mil en promedio, que da el Congreso de Jalisco a cada diputado local para el mantenimiento de sus “casas de enlace”, el legislador por el Tercer Distrito, Elías Octavio Íñiguez, cobra como médico en la nómina de la Secretaría de Salud la suma de 11 mil 670 pesos con 75 centavos (cheque 001000168-1/C). Al menos eso aparece en la nómina correspondiente al periodo del 16 al 31 de marzo pasado. En la misma fecha Íñiguez cobró además el cheque 001000169-4/C por 10 mil 510 pesos como “pago extraordinario”. De esta manera Íñiguez (expresidente municipal de Yahualica, tierra de su presunto pariente el exarzobispo tapatío Juan Sandoval Íñiguez), que no tendría tiempo para atender ambas chambas, estaría violando la Ley de Servidores Públicos del Estado de Jalisco, que prohíbe desempeñarse y cobrar en dos dependencias gubernamentales. Íñiguez lo hace como miembro del Poder Legislativo y como burócrata al servicio del Poder Ejecutivo al mismo tiempo. Debe ser mucha su necesidad o desmedida su avaricia, como ocurre con tantos políticos.
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Por poco el coordinador de asesores del gobernador de Jalisco y expresidente municipal de Zapopan, Héctor Vielma Ordóñez, se convierte en protagonista de la maratón de Boston, Massachussets, Estados Unidos. No es que la hubiera ganado, sino en caso de que hubiera sufrido algún daño por las explosiones del lunes 15. Junto con otros 15 jaliscienses Vielma dizque se encontraba entre los maratonistas, cuando es pleno día laboral aquí y cuando el nuevo gobierno priísta en el estado cumplía apenas mes y medio. Ni siquiera tenía derecho a solicitar un permiso para ausentarse de sus obligaciones, remuneradas con dinero público. Lo cierto es que el acaudalado político, dueño de un sistema de televisión por cable, viaja con frecuencia al vecino país al margen de sus responsabilidades públicas.
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Ya están por cumplirse dos meses de la vuelta del PRI al poder en Jalisco y todavía resulta difícil encontrar información en la página de internet oficial (www.jalisco.gob.mx) sobre lo que están haciendo las dependencias y sus funcionarios, pues todavía está muy incompleta y no acaban de componerla pese a la promesa de que a partir del 1 de marzo pasado los datos fluirían con transparencia. El sitio electrónico sigue incompleto en prácticamente todas las áreas, que van desde el directorio hasta la conformación del gabinete, así como todo lo que tiene que ver con leyes, reglamentos, finanzas y cuestiones de transparencia en general.
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¿Dónde están tantos y tantos desaparecidos? De acuerdo con la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco, en 2012 la procuraduría jalisciense, ahora Fiscalía General, registró a mil 294 personas desaparecidas, con base en las denuncias presentadas por los familiares. La CEDHJ no da cuenta de quiénes podrían ser los responsables de tales casos, pero la policía deduce que la mayor parte fueron desapariciones forzosas, conocidas popularmente como “levantones” y realizadas primordialmente por el crimen organizado por venganzas o ajustes de cuentas. No obstante, ocasionalmente se cometen levantones por cuenta y riesgo de algunas corporaciones policiacas, ya sea con fines de extorsión o, como señala la propia comisión, para entregarlos a un grupo delictivo. Así ocurrió el año pasado en Villa Corona, donde la Policía Municipal detuvo a dos jóvenes por órdenes del entonces alcalde Jesús Ortiz, ahora formalmente preso. Los aprehendidos aparecieron muertos en despoblado poco después (Proceso Jalisco 417 y 439). ¿Cuándo terminará este tormento para numerosas familias y para la sociedad entera? Esas desapariciones no son sino fruto de la corrupción rampante en todos los niveles de gobierno. Las actuales autoridades tendrán mucho que decir al respecto y, sobre todo, demostrar que son capaces de poner orden. El clamor de las víctimas y sus familiares se escucha por todas partes y es como si nadie lo escuchara.
fcobian@proceso.com.mx








