Llegó nuevo director al Code y los atletas ni se dan por enterados porque tienen importantes competencias en puerta, pero los entrenadores esperan que ahora sí se invierta en infraestructura y en programas eficaces. Donde se percibe el pánico es en las oficinas, ya que el nuevo director, André Marx Miranda, promete limpiar el organismo que Carlos Andrade Garín dejó endeudado, con una nómina cargada de recomendados y el presupuesto diezmado por gastos inútiles.
Carlos Andrade Garín dejó en quiebra al Consejo Estatal para el Fomento Deportivo y Apoyo a la Juventud (Code) y endeudado al Comité Organizador de los Juegos Panamericanos de Guadalajara (Copag), a pesar de que tuvo ingresos millonarios por diferentes rubros.
Si bien la representación de Jalisco ostenta 13 títulos de la Olimpiada Nacional y nueve de la Paralimpiada Nacional, además de contar con medallistas olímpicos e internacionales que cuentan con instalaciones de lujo heredadas por los Panamericanos, a la fecha no tiene presupuesto para su preparación.
Tras 15 años en la dirección general con un sueldo superior al de un secretario de Estado –más de 139 mil pesos al mes– Andrade Garín, originario de Ensenada, Baja California y odontólogo de profesión, entregó el Code con mil 250 empleados que cuestan anualmente 216 millones de pesos (incluidos los contratados supuestamente para los Panamericanos y que se enraizaron en la nómina), es decir, 25 millones de pesos más que el presupuesto normal del Code, que es de 191 millones. Además adeuda por lo menos 399 millones de pesos a los proveedores panamericanos.
André Marx Miranda, quien formó parte del equipo de Andrade Garín durante 10 años como director de Alto Rendimiento y dejó el consejo los últimos tres años para hacerse cargo del Consejo Municipal del Deporte (Comude) tapatío, ahora vuelve como director general del Code por encargo del gobernador Jorge Aristóteles Sandoval. Prometió que hará una limpia y una reorganización del organismo deportivo después de que la Contraloría del estado aplique una revisión de sus cuentas.
En entrevista, Marx Miranda señala que el Code está en números rojos a pesar de que tuvo ingresos millonarios por los cursos de iniciación deportiva y de verano, así como por el uso de las instalaciones deportivas. Agrega que un factor de la crisis es la nómina excesiva.
En 2012 entraron a las arcas del organismo 53 millones 201 mil pesos por clases de diferentes disciplinas en las sedes panamericanas a niños, jóvenes y adultos; más de 5.6 millones de pesos por cuotas de ingreso a unidades deportivas y cerca de un millón por cuotas de 3 mil 169 deportistas de alto rendimiento.
En suma, en los últimos tres años de euforia panamericana, el organismo obtuvo ingresos por casi 124 millones de pesos: 106 millones 261 mil 829 pesos de cursos, cerca de 3 millones de deportistas de alto rendimiento y 14.7 millones por venta de boletos de ingreso a unidades deportivas.
No obstante, como se ha publicado ya en diversos medios, hay instalaciones que se construyeron para los Panamericanos y quedaron subutilizadas, mientras que las mejor ubicadas han sido explotadas como clubes privados y no favorecen la promoción del deporte.
En respuesta a una solicitud de información, la Unidad de Transparencia del Code señala que lo recaudado entre 2010 y 2012 por la impartición de cursos se destinó al mantenimiento de los mismos espacios deportivos y al sueldo de los entrenadores. Además, indica que las aportaciones de los deportistas de alto rendimiento se utilizaron en la contratación del seguro médico de ellos y en la expedición de su credencial como seleccionados de Jalisco.
Ante esta situación, el nuevo director general afirma que “se va a crear un sistema administrativo que obedezca y esté en función de las necesidades propias del deporte”, con base en un análisis de las necesidades reales. Promete que desaparecerán “muchas áreas, muchas jefaturas, muchas coordinaciones para tratar de distribuir mejor el trabajo y optimizar los recursos humanos”.
Por su parte, el entrenador de esgrima Enrique Adelfo Hernández, quien desde 1991 labora en el Code y ha visto pasar por su dirección a Saúl Figueroa, Fernando Quirarte y Agustín Moreno en gobiernos del PRI, y los últimos 15 años a Andrade Garín con el PAN, dice que la última era fue de “infraestructura, hormigón y acero” con poca inversión en personal técnico y capacitado, a pesar de que dejó tan alto número de empleados: mil 250.
El entrenador de la medallista panamericana Nataly Michel estima que al mismo ritmo que Adrade Garín construyó las sedes panamericanas creó el albergue para deportistas foráneos, la Escuela Superior del Deporte. Para él, uno de los efectos de dicha administración fue el crecimiento desordenado:
“A partir de Juegos Panamericanos se hicieron contrataciones a diestra y siniestra. Hay mucha gente en el estado que no cuenta con el perfil y está contratada. Andrade Garín tuvo la visión de crear infraestructura y con esto logró que creciera el deporte de Jalisco, pero el crecimiento a lo largo de estas ediciones de Olimpiada Nacional fue anárquico, no fue un crecimiento programado para el desarrollo. Se iban creando necesidades e iban colocando instalaciones, iban contratando gente con una visión bastante limitada.”
Coincide con esta opinión Cuauhtémoc Orejel, entrenador de luchas asociadas, entrevistado aparte: “En este deporte llevamos 11 campeonatos; hemos sido la mejor selección de Jalisco desde el año pasado y se han traído entrenadores cubanos por intercambio, pero tenemos que dejar bien claro que los resultados de la lucha no han sido por los cubanos. Nosotros tenemos una escuela de entrenadores, somos un grupo de 18 entrenadores mexicanos quienes hemos estado haciendo el trabajo”.
El séquito de Andrade
A juzgar por la información de transparencia, la prioridad del Code era atender a su director y pagar cuotas políticas en su nómina. Andrade tenía a su servicio dos secretarios particulares, una secretaria, una asistente y un chofer. Su secretario de cabecera, Gustavo Díaz Guzmán, percibía 82 mil 992 pesos mensuales, mientras que Iván Bautista, entrenador de los medallistas olímpicos en clavados (Germán Sánchez, Iván García y Alejandra Orozco) cobraba por honorarios 32 mil 865 pesos al mes hasta las Olimpiadas de Londres 2012; después se le aumentó el sueldo a 45 mil 689 pesos y es el preparador mejor pagado.
La otra secretaria particular era Gabriela Ayala Rivera, con un sueldo mensual de 7 mil 290 pesos, en tanto que la asistente, Tania Susana Nava Esperanza Ansurez, ganó 30 mil 580 pesos hasta marzo de 2012. Al suprimirse la nómina del Copag sus honorarios bajaron a 20 mil. Otra secretaria, Claudia Martínez Vázquez, tenía un sueldo de 13 mil 98 pesos y un chofer, Erik Artemio Tello Moreno, 20 mil 840 al mes.
Además el Code se convirtió en agencia de colocación de los panistas. Por ejemplo, hubo dos directores de Administración y Finanzas: uno el cuñado del exgobernador González Márquez, José Eduardo Agredano Delgadillo, con un salario mensual de 93 mil 190 pesos, y el otro fue Arturo Carlos Pérez García, con un sueldo de 62 mil 344 pesos por cumplir la función real.
Un amigo de la juventud de Emilio González, Luis Enrique Gómez Espejel, recibió la dirección de Atención a Municipios después de salir del Comude en 2010, cuando el PRI llegó al ayuntamiento de Guadalajara. Su salario: 82 mil 892 pesos.
A su vez, Espejel creó en el Code puestos para seis colaboradores más, con sueldos de entre 7 mil 770 y 45 mil 884 pesos mensuales. Pese a ello, nunca desapareció el departamento con las mismas funciones y cuyo jefe es todavía Carlos Salazar, con un salario de 19 mil 786 pesos.
Gómez Espejel y sus allegados permanecieron tres años en un rincón de las instalaciones panamericanas de El Paradero, con la misión de pasar desapercibidos. Ahora todos esos puestos se están revisando y habrá una reestructuración para ahorrar al máximo. Ni siquiera se les darán vehículos a los funcionarios, pues “la nómina tiene que ser menor al presupuesto que tenemos”, afirma Marx Miranda.
En el Code la actividad no para. La Olimpiada Nacional está encima y las selecciones estatales tienen que prepararse. En mayo y junio Jalisco será subsede en judo, rugby, squash, tiro deportivo, triatlón y vela. Los deportistas más destacados comenzaron el ciclo rumbo a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016, y la primera escala son los Juegos Centroamericanos y del Caribe de 2014, en Veracruz.
En las albercas, canchas y gimnasios del Code no se nota la ausencia de Andrade Garín. El engranaje opera solo. “En los últimos años hubo una lejanía con los entrenadores –recuerda Enrique Adelfo Hernández–; hace unos cinco o seis años lo veíamos frecuentemente en las áreas. Unos años antes de los Panamericanos se desapareció”.
Sin embargo, en el ajetreo del cambio de gobierno se suspendió el pago de becas a deportistas de alto rendimiento. El atleta paralímpico de la categoría de ciegos y débiles visuales Luis Fernando Zapién no recibe desde febrero el apoyo de 3 mil pesos al que se hizo acreedor en los Paralímpicos de Londres 2012. “Si hay cambio de gobierno no debería suceder esto, muchos atletas viven de las becas”, reclama.
Zapién no cejó hasta que Emilio González le entregara una casa en la colonia Santa Margarita, como premio a las dos medallas de oro que obtuvo en los Parapanamericanos Río de Janeiro 2007. Lo consiguió cuatro años después de que el gobernador hizo la promesa.
“Yo sigo vendiendo boletos de la Asociación de Ciegos en diferentes cruceros y este dinero (de la beca) me ayuda para comprar tenis y otras cosas que el Code no me compra… Si van a dar la beca, que sean puntuales. Si hay cambio o no de administración, no debe importarle ni afectar a los atletas”, reitera el especialista en 5 mil y 10 mil metros.
El medallista olímpico Germán Sánchez confirmó que todos los deportistas de alto rendimiento están en la misma situación. “Es por el cambio, yo creo que en otras partes del gobierno están pasando cosas similares y se tiene que regularizar”, confía.
Los allegados de Andrade Garín, en cambio, esperan con zozobra las primeras decisiones del nuevo director general. Marx Miranda estudió la licenciatura de cultura física y deporte en la Universidad de Guadalajara e hizo su servicio social en el Code, donde ascendió hasta convertirse en el brazo derecho del exdirector. Los que alguna vez fueron sus jefes o compañeros ahora hacen antesala y apelan a que los considere parte del mismo equipo.
El potencial
El estadio de beisbol panamericano de Lagos de Moreno está olvidado; el de atletismo Telmex se reabrió apenas el pasado 17 de marzo como salida y meta del Medio Maratón de Zapopan. Ese día, un niño hizo castillos se arena en el foso de la prueba de salto de longitud de la zona de calentamiento, fiel reflejo del destino de la infraestructura panamericana.
El predio El Disparate, en la barranca de Huentitán, que costó 100 millones de pesos, sigue sin albergar un proyecto para recuperar la inversión que se hizo para edificar allí el estadio de atletismo.
Tomar clases de natación de lunes a viernes en el complejo acuático del Parque Metropolitano es más caro que hacerlo en una alberca privada. Se cobra una mensualidad de mil 100 pesos e inscripción de mil 450. A poca distancia, en una alberca privada de El Colli, el mismo curso cuesta mil 90 pesos al mes y la inscripción 200 pesos.
Antes de que llegara el gobierno priista, los interesados en tomar las clases tenían que comprar su traje de baño y su gorra a 500 pesos en alguna de las tres tiendas de artículos deportivos concesionadas en las oficinas centrales del Code y una en el Parque Metropolitano. Sus dueños son Juan Aretos Quintero, quien pagaba mil 200 pesos al mes por la concesión, y Zaida Raquel Covantes Agraz, que desembolsaba 4 mil 500. La tercera tienda es de Germán Gámez Sainz, quien pagaba 5 mil pesos al mes.
Marx Miranda dice que una de sus primeras instrucciones fue que se dejara de obligar a los usuarios de las albercas a comprar su equipo en esas tiendas. En efecto, ahora sólo se les pide que lleven un traje de baño y una gorra, sin importar si es nuevo ni dónde lo adquirieron.
Ahora las concesiones se licitarán, dice el entrevistado:
“Primero tengo que señalar el compromiso que tiene el Code con los deportistas de alto rendimiento y que no se verá afectado en lo más mínimo el uso que ellos le dan a esas instalaciones. Vamos a buscar un plan de uso de esas instalaciones que permita que realmente sean públicas, donde la gente pueda entrar, convivir, conocerlas, usarlas y tener un entrenador a un costo accesible.
“Vamos a aplicar programas preponderantemente deportivos, pero también lo vamos a hacer desde el punto de vista cultural. Ya lo hemos hablado con la Secretaría de Cultura, vamos a hacer unas actividades culturales, ecológicas y comerciales. El objetivo es que a la mitad de la administración los estadios sean totalmente autofinanciables, que no le cuesten nada al Code y que tengan la capacidad de aportarle algo al deporte. Esa va ser nuestra meta.”
El entrenador Enrique Adelfo Hernández considera que se debe aprovechar la infraestructura que se creó para los Panamericanos con un trabajo técnico-científico que nunca se ha realizado en el estado, para que los deportistas jaliscienses no se conformen con títulos de la Olimpiada Nacional.
A su juicio, los resultados internacionales del deporte de Jalisco se han quedado cortos en comparación con su potencial, ya que hasta ahora los clavadistas Germán Sánchez, Iván García y Alejandra Orozco; Juan René Serrano y Eduardo Vélez de tiro con arco; la gimnasta Cynthia Valdez y su propia pupila, la esgrimista Nataly Michel, son excepciones, “garbanzos de a libra”.








