Partidero

Sorpresivamente, el domingo 7, después de que el Tribunal Administrativo del Estado (TAE) concediera la tercera suspensión desde agosto pasado a la fecha para evitar el aumento a las tarifas del transporte urbano –en este caso a petición de los diputados locales del partido Movimiento Ciudadano–, el gobernador Jorge Aristóteles Sandoval anunció la congelación del incremento de seis a siete pesos. Según dijo, esta medida se decidió tras una reunión con los principales dirigentes de los concesionarios, con quienes acordó aplicar un “nuevo modelo de transporte público”. El pacto consiste esencialmente en la promesa formal de establecer el reordenamiento de rutas y un modelo rector del transporte urbano. Esto no dejó de causar impacto, particularmente porque de la noche a la mañana convinieron en suspender el alza, motu proprio, las autoridades civiles y dueños del transporte, aunque ambas partes ya habían dado señales claras de amistad luego de que Sandoval Díaz asumió el Poder Ejecutivo estatal. En tiempos del gobierno panista, en especial en el de Emilio González Márquez, la tónica con los transportistas urbanos había sido de aparente confrontación y luego les concedía el incremento solicitado sin mayores trámites cada vez que amenazaban. O bien, cuando se aproximaban tiempos electorales, la mejor manera de  mantenerlos quietos era con el soborno del subsidio en tanto pasaba dicha jornada.

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Ahora que el PRI ha regresado al poder, parecía que el problema del transporte se manejaría de forma diferente, pero existe la sospecha generalizada de que el pacto pudo ser también por la misma vía del subsidio, solamente que ahora no se cacareó como lo hacía Emilio González, a todos los vientos. De otra manera no se entendería por qué los concesionarios, que aun sin el aumento obtienen buenas utilidades, se quedaron tan callados, cosa que no hacían jamás y amagaban con paros incluso en los viejos tiempos priistas. Curiosamente, a la llegada del nuevo gobierno anunciaron, sin más, una pausa en el incremento; pausa que se venció la Semana de Pascua, un mes después de haber asumido Aristóteles. El caso de un subsidio secreto o encubierto, podría estar incluido en la promesa formal de establecer un fondo mixto para la modernización del transporte que incluye asesoría financiera, técnica jurídica y aun administrativa, pues no se explica de otra manera, repito, que los amos y señores del transporte citadino dejen de hacer aspavientos o amagos. Pareciera más bien un acuerdo entre militantes y simpatizantes priistas para silenciar a los opositores, tanto partidistas como de la sociedad civil. No obstante se ignora qué pueda pasar en el futuro. Por un lado, el tan prometido reordenamiento de rutas –y esa es una de las promesas– podría llevar a gobierno y transportistas a convenir, como ya se hizo hace más de 20 años también bajo el dominio del PRI, que se recortaran los recorridos y, tras eso, duplicar o triplicar el uso de camiones urbanos para llegar al mismo destino, pero con el consecuente pago doble o triple. La otra vertiente para mantener contentos a los concesionarios pudo haber sido: espérate tantito y el incremento al pasaje no será de uno sino de dos pesos o más. O ambas cosas a la vez.

 

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El reportaje El CUCEI, sin laboratorios (Proceso Jalisco 438), en que el reportero Jorge Covarrubias da cuenta del abandono en que se encuentran las instalaciones y del desatino en la construcción de un nuevo edificio, provocó que los estudiantes se empezaran a organizar para exigir cuentas claras a los funcionarios –señaladamente al rector César Octavio Monzón– que manejan cada año un presupuesto cercano a los 380 millones de pesos y, sin embargo se carece de lo más indispensable para cursar las carreras de ingenierías, ciencias básicas o electrónica. En tanto, la Universidad de Guadalajara nada ha dicho sobre lo que ocurre en el CUCEI, donde además la maestra Gloria Sánchez García fue asaltada y baleada el lunes 8, poco después de las 3:30 de la tarde, dentro de las instalaciones, pese a que los accesos son vigilados por personal de Centurión, la empresa de seguridad  del exdirector de la Policía Municipal tapatía Servando Sepúlveda Enríquez, que tiene la exclusividad de servicio en todas las instalaciones de la UdeG.  l

 

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