Inmersos en la violencia que no cesa desde hace un lustro, los habitantes de Lagos de Moreno sólo piden a su alcalde, el priista Hugo René Ruiz Esparza, detener los secuestros y las balaceras que enlutan a la población, sobre todo ahora que el ayuntamiento prepara los festejos del 450 aniversario de la fundación de la cabecera municipal.
El domingo 31 Lagos de Moreno estará de fiesta por los 450 años de su fundación. Para celebrar la efemérides, el ayuntamiento incluyó un gran concierto público de la cantante italiana Filippa Giordano en la zona de El Calvario, así como actividades artísticas y culturales. No obstante, la violencia e inseguridad en la zona preocupan a los laguenses, pues temen que esos factores ensombrezcan el esperado convivio.
Llevan meses bajo el acecho de las bandas delincuenciales, lo que los ha obligado a cambiar hábitos y costumbres, comentan al reportero algunos lugareños. Muchas de las reuniones familiares de fin de semana, como las bodas, bautizos y cumpleaños que antes se realizaban los viernes o sábados por la noche, ahora se hacen por la tarde y terminan temprano para evitar contratiempos.
En Lagos, los padres vigilan constantemente a sus hijos, sobre todo a los adolescentes, ante el temor de que las bandas de sicarios los ataquen o intenten convencerlos u obligarlos a que se unan a ellos. Hoy, la calidad de vida de los laguenses está trastocada por ese miedo a la violencia que, dicen, se inició hace cinco años.
Las fiestas se hacen por la tarde para evitar algún levantón o secuestro, relata María del Carmen Quevedo Marín, catedrática y coordinadora de la carrera de psicología del Centro Universitario de Los Lagos (CULAGOS).
En este municipio los habitantes recuerdan aún el caso del sacerdote Porfirio Galindo y dos adolescentes que iban con él, quienes fueron detenidos por falsos federales en un retén cercano al poblado de Ciénega de Mata. Galindo fue liberado, pero sus acompañantes siguen desaparecidos. Los hechos sucedieron en noviembre de 2011.
Meses después fue levantada Magaly Jiménez, una exalumna del CULAGOS en las inmediaciones de la empresa Nestlé. Su cadáver apareció más tarde con huellas de tortura.
La emboscada
En agosto de 2008, recuerdan los pobladores, un grupo de pistoleros emboscaron a un grupo de policías rurales. Murieron cinco uniformados. Cuentan al reportero que esa fue la primera advertencia del arribo de Los Zetas a territorio jalisciense por “un municipio estratégico”, tierra natal de Emilio González Márquez, el entonces gobernador.
Los criminales utilizaron nueve granadas calibre 40, al menos seis de ellas de tipo antipersonal (MK2). Peritos del Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses contabilizaron más de 800 cartuchos percutidos de AK-47, FAL y AR-15.
Poco antes de ese ataque, en la Secretaría de Seguridad Pública estatal corrió el rumor de que los rurales habían llegado a Lagos para repeler una probable agresión contra el Centro Integral de Justicia Regional, localizado en ese municipio; incluso, según esa versión, se les había recomendado utilizar chalecos antibalas. No obstante, la propia dependencia acalló los rumores.
Días después, la propia familia de González Márquez recibió amenazas sobre el presunto secuestro de una de sus hermanas. El entonces gobernador declinó hacer declaraciones públicos sobre el asunto (Proceso Jalisco 210).
Los hechos de sangre continuaron. El 6 de septiembre de 2011 el subdirector operativo de la policía en Lagos de Moreno, César Edgardo Ávila Durán, murió atropellado cuando intentaba escapar de sus agresores. Según los testigos, hombres armados dispararon desde varios vehículos contra la camioneta de Ávila –una Ford, Lobo 2010, placas JR25177– a la altura del kilómetro 18 de la carretera Zapotlanejo-Tonalá, en El Vado, cerca de Guadalajara.
El entonces jefe de la dirección de Seguridad Pública de Lagos, Juan Manuel Márquez Plascencia, declaró que las amenazas por parte de las bandas criminales eran frecuentes. Ávila fue también director de la Policía del municipio de Bolaños.
Meses después los propios policías locales se vieron implicados en secuestros, algunos de los cuales se tradujeron en asesinatos. En enero de 2012, siete elementos de la Dirección de Seguridad Pública: Juan Carlos Cerrillo, Armando Gutiérrez, Antonio Martínez Cuecas, Juan Gabriel Gómez Zermeño, Margarito Luna, Eric Abundis Santos y Juan de Dios Torres; y tres civiles: Gabriel Haro García, Alejandro Villalobos y Octaviano Salazar, fueron detenidos por su participación en el plagio de tres hombres oriundos de Saltillo, Coahuila, cuyos cuerpos aparecieron el día 20 de ese mes.
Uno de los policías procesados reveló que la orden de detener a los coahuilenses –alojados en un hotel local– y entregarlos a sus asesinos la dio el director operativo de la Policía de Lagos.
En esa ocasión las autoridades declararon que se trató de un ajuste de cuentas entre presuntos sicarios de Los Zetas; admitieron también que algunos uniformados laguenses vendían protección al Cártel de Jalisco Nueva Generación; incluso exhibieron videos grabados por las cámaras de seguridad del hotel donde los coahuilenses presuntamente fueron secuestrados.
No obstante, los lugareños cuentan su propia versión. En realidad, dicen, eran tres galleros que llegaron a Lagos para apostar su dinero en un palenque. Lo perdieron todo. Y como no tenían ni para pagar el hospedaje, uno de ellos comenzó a decir que pertenecían a Los Zetas. Ese comentario le costó la vida a él y a sus dos compañeros.
El 7 de noviembre de 2012 en la madrugada, tres hombres provenientes de Estados Unidos fueron atacados en las inmediaciones del ejido Buenavista, cerca de las vías del tren, a las orillas de esta cabecera municipal, por unos presuntos delincuentes que los despojaron de sus pertenencias, incluidas dos camionetas, una Chevrolet Silverado y una minivan tipo Mercury.
La seguridad, lo prioritario
Para el alcalde de Lagos, el priista Hugo René Ruiz Esparza, quien asumió el cargo en octubre pasado, lo prioritario es regresar la paz a la comunidad, conformada por más de 180 mil personas, de ahí sus esfuerzos, dice, por depurar su cuerpo de seguridad.
Admite que Lagos es azotado por diferentes grupos delincuenciales desde hace un lustro. Ellos, dice, ven en esta parte de Jalisco una zona estratégica para el control de carreteras y el trasiego de las drogas. En este punto de la geografía jalisciense confluyen ocho troncales.
Incluso enumera sus principales conexiones: la que va de León-San Luis Potosí, la que une al estado con Aguascalientes, la vía que enlaza la zona norte de Jalisco con Los Altos, la que corre de Unión de San Antonio a Aguascalientes, así como la carretera Tampico-Barra de Navidad.
“Ofrecemos ventajas logísticas para las empresas y para la instalación de complejos industriales en la zona, pero también esas condicionantes son ventajas para el trasiego de la droga; (Lagos) es un punto neurálgico y tenemos que cuidar mucho porque colindamos con Guanajuato y Aguascalientes y estamos muy cercanos a San Luis Potosí por el rumbo de Ojuelos”, refiere.
Y expone: “Nosotros llegamos en medio de un clima convulso en octubre de 2012. Hace un año fue muy lamentable que se descubriera que policías municipales se llevaron a tres personas que sacaron de un hotel y ellos mismos los entregaron (a la delincuencia). Sus cuerpos aparecieron al día siguiente”.
Ruiz Esparza asegura que en sus primeros cuatro meses como alcalde se han atacado esos “vicios policiacos”, por lo que “el impacto de la delincuencia organizada tiende a la baja”.
Habla también de las acciones de seguridad instrumentadas por el ayuntamiento para regresar la calma a la población, entre ellas la depuración de la Dirección de Seguridad Publica, a través de los denominados exámenes de confianza a los que se someterán todos los uniformados.
El secretario de Seguridad Ciudadana de Lagos, Juan Carlos Rodríguez Rizo, presume: “Fui el primero en someterme a esas evaluaciones. Lo hice para demostrar a los policías el compromiso de la nueva administración; es necesario que todos cumplan con esos exámenes porque así lo marca la ley y lo reclama la sociedad”.
El cuerpo de seguridad laguense cuenta con 200 policías, aunque, según Rodríguez Rizo, muchos de ellos –quizá 50%– pueden ser despedidos si no aprueban las evaluaciones o se les descubre algún nexo con los grupos criminales. Hasta el cierre de edición sólo 36 uniformados habían presentado a las pruebas. El plazo para que los demás lo hagan vence en este mes.
Según el alcalde, el ayuntamiento carece de recursos para atender las necesidades de desarrollo y seguridad pública: “Lagos de Moreno tiene 180 mil habitantes, de los cuales 140 mil se concentran en la zona urbana. Su territorio abarca 2 mil 700 kilómetros cuadrados, equivalente a la mitad de Aguascalientes, entidad que colinda con Lagos.
“Son 56 colonias y 25 fraccionamientos, además de 39 asentamientos irregulares que demandan todo tipo de servicios. En donde destaca la necesidad de mayor seguridad”.
Lagos, insiste, está obligado a establecer sistemas de coordinación regional con las autoridades estatal y federal para responder con eficacia ante un eventual ataque de la delincuencia o una situación de emergencia.
Una de las formas de combatir a las bandas criminales es a través de iniciativas que involucren a la sociedad en la búsqueda de soluciones. Para ese efecto, dice el alcalde, se conformó el Consejo Ciudadano de Seguridad Pública, en el cual están involucrados representantes del empresariado, académicos de la UdeG, de la Iglesia y de la sociedad civil.
El rector del CULAGOS, Armando Zacarías, asegura que a pesar de la violencia provocada por los sicarios de los cárteles de la droga, la población mantiene la calma, pero no deja de exigir a sus representantes locales mayor protección. “Ellos nos dicen que (la inseguridad) es grave en Lagos, pero en el fondo es igual o menor a la que se registra en Guadalajara”, sostiene.








