Partidero

Desde hace más de medio siglo, pocas cosas son más aburridas en los plenos del Consejo General Universitario (CGU) de la Universidad de Guadalajara (UdeG), que la elección sexenal del rector de la institución. Todo porque los consejeros no son los efectivos, sino los formales “electores” de quien, se supone, debe regir los destinos de la máxima casa de estudios de Jalisco y la segunda más grande en el país. Desde la época en que predominó el cacicazgo de los hijos del exgobernador Margarito Ramírez –Carlos Ramírez Ladewig, de finales de los cincuenta hasta su violenta muerte en 1975, y luego su hermano Álvaro de esa fecha hasta 1989, cuando cedió a las súplicas de Raúl Padilla López para que lo hiciera rector y terminó por traicionarlo para convertirse él en el nuevo hombre fuerte–, la UdeG no ha sabido lo que es la democracia interna. El único gran elector de hecho ha sido, desde 1995, Raúl Padilla, quien lo mismo ha dado línea al CGU para que se designe a un académico que a un político –su hermano José Trinidad por ejemplo–. En la elección del próximo jueves 31 no habrá excepción, lo más probable es que Raúl incline la balanza o imponga el dedazo, ahora sí, por el también político Tonatiuh Bravo Padilla, quien, alternadamente ha sido dos veces rector del Centro Universitario de Ciencias Económicas y Administrativas (CUCEA) y diputado federal por el PRD, partido que a nivel estatal es controlado también por El Licenciado. Los otros tres candidatos –desearía equivocarme– serán sólo comparsas. Se trata de la directora de Educación Media Superior, Ruth Padilla Muñoz; Héctor Raúl Pérez Gómez, de Ciencias de la Salud, y Pablo Arredondo, de Ciencias Sociales y Humanidades. Aparte, hay un aspirante no registrado –Ignacio Mancilla– que simbólicamente representa a los académicos disidentes agrupados en el Colectivo Reflexión Universitaria.

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En este preámbulo de la elección, la UdeG repitió, por otro lado, la historia semestral de siempre –bueno, al menos de la época padillista–: pocos admitidos y muchos rechazados. Para el ciclo escolar A, que inicia en febrero, de los 31 mil 312 aspirantes la Universidad sólo dio cobijo a 14 mil 325 y dejó fuera a casi 17 mil (16 mil 987, para ser exactos). Eso sí, cada semestre la institución –léase quién es el que manda– exige más presupuesto (este año rondará los 9 mil millones de pesos), pero nunca promete mejor administración ni mayor calidad en la enseñanza y en la investigación científica.

 

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La semana pasada, el gobernador electo Jorge Aristóteles Sandoval anunció –para estar a tono con la Cruzada Nacional contra el Hambre de su clonado, el presidente Enrique Peña Nieto, de quien también copió el equipo para la transición–, un Proyecto de Seguridad Alimentaria para atender a zonas y municipios con mayor índice de pobreza. Este propósito se haría, según el próximo mandatario, a través de los bancos de alimentos para “atender a pequeños productores y garantizar la suficiencia y bajos costos en el abastecimiento de alimentos”. No se ha dicho el mecanismo exacto de cómo se hará todo esto, pero el solo hecho de asegurar que será a través de los citados bancos, provoca escozor, toda vez que tales organismos no cumplen exactamente con la función para la que dicen haber sido creados, que es la de llevar artículos básicos a personas e instituciones que los demanden con extrema urgencia. En varias ocasiones Proceso Jalisco ha documentado que los albergues y casas asistenciales que reciben ayuda de los bancos de alimentos tienen que pagar por el “servicio” y generalmente les dan cosas a punto de echarse a perder o ya inservibles; incluso suponen que detrás de eso hay un negocio. Por ende, Aristóteles tendría que revisar bien el funcionamiento de los multicitados bancos.

 

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Ya encarrerados con el próximo gobernador, diremos que en la lista de los posibles integrantes de su gabinete no están todos los que son ni son todos los que están. Algunos de los que se sienten seguros podrían caerse ante la llegada de otros prospectos, aunque sean de reconocida militancia priista. Y aunque hay algunos que pueden resultar buena elección, hay otros nombres que no dan total confianza y otros pudieran ser del montón.

 

fcobian@proceso.com.mx