La fiesta de Padilla

Para académicos de la UdeG opositores al grupo de Raúl Padilla, la elección de la máxima autoridad de esa institución es una fiesta en la que no cabe ningún colado, de ahí que se abstengan de registrar a su candidato independiente. Aunque, dicen, no hay que descartar la intervención de un “factor externo” que  intente acotar el feudo controlado desde hace 24 años por el exrector Padilla López. En los hechos, él es el gran elector, cuyo poder es equiparable al de la lideresa del SNTE, Elba Esther Gordillo, según el investigador Sergio Aguayo Quezada.

La elección del nuevo rector de la Universidad de Guadalajara, programada para el jueves 31, está marcada por el continuismo, sostiene el investigador Sergio Aguayo Quezada, pues desde hace 24 años está controlada por un solo grupo que lidera el exrector Raúl Padilla López.

Entrevistado vía telefónica, Aguayo comenta: “Toda proporción guardada, el exrector es para la universidad lo que significa para la educación básica Elba Esther Gordillo: ambos demuestran gran capacidad de adaptarse a los nuevos tiempos y habilidad para ejercer algunos cambios, pero sin que eso afecte el sistema para los nombramientos o el esquema en donde ellos se mueven”.

En su libro La charola, publicado en 2001,  Aguayo  aporta nombres y describe la  actuación  de  miembros  y  dirigentes de la Federación de Estudiantes de Guadalajara (FEG) que durante años estuvieron al servicio de los gobiernos estatal y federal para controlar a los universitarios y contener los movimientos guerrilleros.

También comenta que el liderazgo ejercido por Raúl Padilla López al frente de la UdeG y el Grupo Universidad sólo puede compararse con el de la maestra Gordillo en el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE).

En el volumen el autor alude a la presidencia de Padilla López en la FEG y de la forma en que, al llegar a la rectoría de la UdeG, se deslindó de ella y le cortó el presupuesto con el aval del entonces presidente Carlos Salinas de Gortari.

Aguayo también cita a José Trinidad Padilla, hermano de Raúl, y su ascenso a la dirigencia fegista en marzo de 1983, justo cuando los militares, quienes solían asistir a las tomas de posesión, decidieron retirarse de esos eventos. “La violencia gansteril empezaba a ser disfuncional y ya no asistieron los militares”, escribe  el autor de La charola.

Trinidad Padilla, rector de la UdeG de 2000 a 2006, hoy es diputado priista en el Congreso local.

De acuerdo con el entrevistado, el fenómeno de adaptación de Raúl Padilla y Elba Esther, lejos de ser una gran virtud de parte de los políticos en cuestión, es parte de la “tragedia de la transición mexicana que se encuentra a mitad de camino, que se observa en Jalisco y en todo el país, y en donde todo está congelado, pues ni viven en el pasado ni se deciden a dar el paso al futuro.

“Raúl Padilla es un personaje paradigmático de la transición porque combina algunos aspectos de modernidad que se ven reflejados en la proyección de la Feria Internacional del Libro (FIL) o de otros eventos, pero su liderazgo lo sustenta en métodos tradicionales de corporativismo y control de la UdeG.”

Aguayo asegura que existe la posibilidad de que el gobierno federal o el PRI nacional decidan vigilar o al menos observar muy de cerca las elecciones en la universidad.

“No me extrañaría que eso pudiera suceder, porque debemos recordar que Peña Nieto emerge de un proceso similar al vivido por Raúl Padilla. Peña es un personaje anclado al grupo mexiquense –una de las corrientes más activas en todo el país–, pero al mismo tiempo tiene ideas muy claras de lo que debe ser un gobierno, en términos muy pragmáticos”, dice Aguayo al reportero.

Y añade: “Bajo esa lógica se puede pensar que Peña Nieto quisiera recuperar la potestad que alguna vez tuvo el presidente de la República para ser el gran  elector y en donde nadie podía estar por encima de él o de su gobierno. Yo me pregunto si, en ese contexto, la Universidad de Guadalajara no le representa cierto apetito sobre todo porque su sistema de control es propio de la cultura priista.

“Ahora la pregunta es si el gobierno federal y el equipo de Peña Nieto se distraerán en la UdeG, teniendo en frente el SNTE o a la maestra Gordillo, a las televisoras o a los cárteles de la droga. Yo no sé si les alcance porque el problema al que ahora se enfrenta Peña Nieto es que cuando llega su gobierno ya casi está todo repartido. Para el caso de Jalisco y de la UdeG, el equipo de Raúl Padilla difícilmente se podría disciplinar ante una indicación que pudiera llegar desde Los Pinos.”

La posible intervención del gobierno federal en la selección del nuevo rector es una hipótesis no descartable, pero difícil de instrumentarse, precisa Aguayo.

Los escenarios

 

Gilberto Parra Rodríguez, expresidente de la FEG y exdiputado federal por el PRD, sostiene que el verdadero elector del rector de la UdeG es Raúl Padilla López.

Para él, independientemente de quién quede al frente, cualquiera de los cuatro aspirante registrados deberá responder a los designios de Raúl Padilla, tal como ha sucedido con los cinco rectores más recientes. “La educación que imparte actualmente la UdeG está al servicio de los intereses de la oligarquía que gobierna la universidad”, la cual, dice, es rapaz y mediocre.

A ello se debe que hoy la comunidad universitaria sea una masa de profesores y estudiantes amorfa, desmovilizada, apática y ajena a los grandes problemas nacionales y locales.

“Creo y afirmo que hay más conciencia social en los estudiantes del ITESO –una universidad privada–, que en los alumnos de la UdeG. Hoy, los  estudiantes y los universitarios están completamente comprometidos y sujetos a los intereses de un cacique que se llama Raúl Padilla López”, dice.

Parra Rodríguez insiste en que la elección del nuevo rector es sólo una simulación: “Será una sucesión en la cual una sola persona decide quién será el próximo rector. Esa persona se llama Raúl Padilla López, le guste o no le guste a la comunidad universitaria o a la opinión pública en el estado. Con ello se preservan los vicios al interior de esa institución y prevalece un grupo de poder, en detrimento de la educación pública de Jalisco”.

Bernardo Jaén Jiménez, representante de Colectivo Reflexión Universitaria (CRU), también ve factible la probabilidad de que de último momento factores externos pudieran marcar la decisión del Grupo Universidad para la selección del rector, lo que podría posicionar a Tonatiuh Bravo Padilla o impulsar a otro candidato de perfil diferente.

Para la representación del CRU, las elecciones del jueves 31 son una gran farsa del Consejo General Universitario (CGU), pues no refleja el sentir de la comunidad académica y estudiantil.

Tanto el exdirigente de la FEG como el representante del CRU consideran la posibilidad de lanzar a un candidato independiente a la rectoría. Jaén aclara que no lo registrarán a causa de las trabas y candados de las autoridades universitarias, que buscan a toda costa impedir que alguien se cuele a su “fiesta”.

“Nuestro candidato –comenta Jaén– es el maestro Ignacio Mancilla, un filósofo y profesor de asignatura y excolaborador del gobierno del Distrito Federal en las administraciones de Cuauhtémoc Cárdenas y de Andrés Manuel López Obrador.”

El propio Mancilla asegura que, lejos de cuestionar a alguno de los cuatro candidatos, se centrará en cuestionar al sistema y al control antidemocrático que prevalece en el CGU, conformado por 183 personas que representan a directivos, académicos y estudiantes.

El CRU cuestiona la forma en que fueron elegidos los integrantes del CGU el 11 de septiembre pasado. El día de la elección, relata, en el acta de la mesa cuatro instalada en el Centro Universitarios  de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH), de los 406 estudiantes empadronados, sólo 12 emitieron su voto. Con un margen de 98.53% de abstencionismo ganó el candidato de la planilla naranja que corresponde al grupo Proyecto “U”, impulsor de Alfredo Peña, secretario general de la universidad.

En la mesa 22, instalada en el Centro Universitario de Ciencias Económico y Administrativas (CUCEA), el padrón estudiantil era de 506 estudiantes; apenas votaron 194. De ellos, se anularon 193 sufragios, por lo que con sólo un voto se reconoció el triunfo a la Planilla Azul, la única registrada.

Un día después, el 12 de septiembre, en la mesa cuatro de Ciencias Sociales, de 74 académicos registrados para votar por un consejero, sólo se recibieron 11 votos, por lo que el vencedor, anotado en una planilla única, ganó con apenas 14% de los sufragios.

La práctica de las planillas únicas y la escasa participación es una costumbre arraigada en la comunidad universitaria, por lo cual los consejeros son prácticamente desconocidos. Además, ninguno de ellos consulta a sus representados.

Los organismos que representan Parra Rodríguez y Jaén consideran que la designación del nuevo rector está amarrada casi en su totalidad por Raúl Padilla. Los candidatos son: Tonatiuh Bravo Padilla, rector del CUCEA; Ruth Padilla Muñoz, responsable del Sistema de Educación Media Superior; Pablo Arredondo Ramírez, rector del CUCSH, y Héctor Raúl Pérez Gómez, rector de Ciencias de la Salud.

El doctor Jaime Agustín González Álvarez, otro de los aspirantes, declinó la semana pasada. Trascendió que fue convocado por el equipo del gobernador electo, Jorge Aristóteles Sandoval, para que se incorpore a su gabinete como titular de la Secretaría de Salud. (Con información de Jorge Covarrubias.)