Pide a la Universidad de Harvard ser leal a su lema: “veritas”

Señor director:

Le ruego publicar lo siguiente en su prestigiada revista por considerarlo tema de interés actual, aprovechando ésta para felicitar al periodista Álvaro Delgado por sus reportajes sobre el panismo.

Soy egresado de la Escuela de Leyes de la Universidad de Harvard. Quiero expresar mi protesta por el otorgamiento de privilegios académicos por parte de dicha institución a exgobernantes que instrumentaron durante sus gobiernos políticas de seguridad pública irresponsables; que violentaron la Constitución y los derechos humanos; que trajeron dolor, desapariciones y muerte a tantos, muchos de ellos niños; que causaron un aumento desmesurado del crimen y del negocio de casinos y droga; que motivaron una demanda pendiente ante la Corte Penal Internacional, suscrita por multitud de ciudadanos; y que produjeron  el  naufragio moral y político de su partido, vaticinado un día por Vasconcelos, al hacerse evidente su desprecio a mínimos de paz, fraternidad, tolerancia y mesura política.

Lo que más causa estupor es que los que fueran responsables de dichas políticas y de sus trágicas consecuencias para las víctimas inocentes, se las den todavía de defensores de estas últimas, simulando escrúpulos legales sobre la Ley General de Víctimas recientemente publicada, cuando en su sexenio en los hechos se pitorrearon a sus anchas de la Constitución.

A lo que se deben dedicar el resto de sus vidas los responsables de tantas desgracias –y que convirtieron la original brega de eternidad de Gómez Morín en efímero, desmesurado, voraz y trágico sexenio– es a pedir perdón al pueblo de México, cubrir de cenizas sus cabezas todavía insolentes y hacer penitencia vendiendo chorizos en las calles, según lo aconsejado por el genio de Aristófanes en Los caballeros.

La evidencia de la destrucción social, legal y política causada por tales políticas de seguridad es tan abrumadora, de tan hondas consecuencias para los contados momentos de conciencia histórica de la nación, que no pueden tener ellas justificación alguna. Por tanto, por encima de conveniencias de burocracias académicas, debe prevalecer la verdad, la realidad de los hechos. El lema del escudo universitario “veritas” ha sido la fuerza inspiradora de Harvard desde su fundación y la base de su autoridad. Espero que siga siendo leal a su lema.

 

Atentamente

Licenciado Mauro González-Luna Mendoza