Se hunde el turismo

No sólo es la pesada carga de la deuda municipal. Ahora resulta que el turismo, una de las fuentes de ingresos de Puerto Vallarta, está padeciendo las consecuencias de la inseguridad en el país y de la crisis en Estados Unidos, de donde proviene el grueso de los cruceros. Situación que, aunada a la escasa competitividad de los servicios portuarios, hace de la actual crisis una “tormenta perfecta” que, aun si se remediara eficazmente, comenzaría a amainar hasta 2015.

PUERTO VALLARTA.- Hay preocupación en el sector turístico por la menor cantidad de cruceros que llegarán a este puerto en 2013. Mientras que en 2008 se contabilizaron 300 arribos, se prevé que este año difícilmente llegarán a 80.

El presidente de la Asociación Mexicana de Empresas para la Atención a Cruceros Turísticos, Arturo Mussi Ganem, señala que las empresas navieras retiran sus barcos, entre otros factores, por la inseguridad en el país, el alto precio del combustible  y los elevados costos de operación en las terminales portuarias.

Destaca también que la mala situación económica de Estados Unidos implica una baja en la demanda de comprar boletos para recorrer en esos grandes barcos el Pacífico mexicano, con destinos como Los Cabos,  Mazatlán, Puerto Vallarta, Manzanillo, Acapulco e Ixtapa.

El presidente de la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo en el puerto, Martín Puebla Ontiveros, advierte que esta situación crítica afectará a las empresas de su sector, pero también a guías de turistas, vendedores de artesanías, restauranteros e incluso taxistas y dueños de los autobuses urbanos que en ocasiones aborda este tipo de turismo.

El dirigente advierte que el comercio establecido del puerto ha registrado ya pérdidas considerables y con menos cruceros la situación será más difícil, por lo que sus afiliados están elaborando una agenda para presentarla a las autoridades de los tres niveles a fin de gestionar apoyo y medidas que eviten el cierre de más negocios y la pérdida de empleos.

Comenta que las empresas navieras suelen hacer sus reservaciones con  varios años de anticipación, así que aun si de inmediato se lograra promover con éxito los puertos mexicanos, los resultados empezarían a verse en 2015.

Al preguntarle cuál es la causa principal de la disminución de visitantes en cruceros, Mussi Ganem responde: “Tienen miedo por la inseguridad”.

Como ejemplo se puede citar el caso de El Nogalito, donde 22 turistas que llegaron en la nave Carnival fueron despojados de sus pertenencias por un asaltante solitario el 27 de febrero de 2012.

El 15 de octubre de 2011, el director de la Policía Municipal, Roberto Rodríguez Preciado, fue objeto de un atentado con armas largas y granadas el mismo día que arribó un crucero, que estuvo a punto de no detenerse en esta ciudad.

Mussi Ganem aclara que no sólo el índice delictivo de los puertos, sino la violencia desatada en todo el país trasciende al extranjero y asusta a los turistas potenciales.

Por eso, dice el dirigente empresarial, es necesario analizar el contexto internacional, “cómo estamos competitivamente ubicados, para poder dar soluciones o proponer caminos para salir adelante”.

En todo caso, indica que 2013 será uno de los peores años para la industria turística del Pacífico mexicano: “Vamos a tener algo inusual que no había sucedido en 35 años. Habrá un período de más de tres meses que no habrá ningún crucero en los puertos. Ni en Vallarta ni en Cabo San Lucas. Eso realmente no había pasado”.

La “tormenta perfecta”

 

Mussi Ganem considera que la situación que califica como la “tormenta perfecta” surgió de varios factores: la crisis económica de Estados Unidos, que ha pegado fuerte en California, el principal proveedor de turistas; el alto precio de los combustibles en México, lo que eleva los costos de operación porque a ese rubro se destina aproximadamente el 32% del costo de un itinerario.

Tan sólo desde California hasta el primer puerto mexicano son dos días de travesía y dos de regreso, el gasto en combustible es fuerte, comenta. Y si se le suma la competencia que ha llevado a ciertas navieras a ofrecer cruceros en 450 dólares por una semana, es demasiada presión.

Pero uno de los mayores problemas sin duda “es la imagen de inseguridad, que hace que el turista no quiera viajar a nuestro país. Al no comprar boletos, las naviera tienen que sacar promociones muy bajas, tarifas demasiado castigadas, lo cual les quita la utilidad”.

También menciona el alto costo por servicios en los puertos nacionales. “Esto hace que represente un impacto importante en la operación –señala–; por todo lo anterior, el Pacífico mexicano competitivamente está fuera del mercado”.

Por esa razón, dice, todos los sectores, incluidas las autoridades, tienen que realizar un plan de negocios y trabajar para recuperar ese mercado. En particular, insiste, se debe contrarrestar la imagen que traen los turistas de que si bajan a tierra pueden ser víctimas de los delincuentes.

Considera necesario empezar a trabajar junto con los nuevos funcionarios federales para explicarles que los barcos siguen rutas, no determinados puertos, lo que implica que “un puerto puede hacer todo el trabajo del mundo, pero si los otros puertos no, realmente no van a traer a los cruceros. Hay que trabajar en grupo; todos los puertos del Pacífico juntarnos y trazar la estrategia, analizar el entorno y qué se puede hacer. Necesitamos incluir a la Secretaría de Turismo federal, las oficinas de Puertos y Marina Mercante, los operadores y los gobiernos de los estados, entre otros, y hacer un plan de negocios”.

Añade Mussi Ganem que sin duda se está trabajando, pero cada quien lo hace por su lado y esto lleva haciéndose mucho tiempo, en vez del trabajo conjunto para volver a atraer este mercado que beneficiaría a todos los destinos turísticos del Pacífico mexicano.

Con acciones concretas basadas en un plan de trabajo, reitera, los resultados se verían en 2015, ya que según los registros de los prestadores de servicios 2014 será muy parecido a este año en cuestión de cruceros.

El director de la Administración Portuaria Integral (API) de Puerto Vallarta, Alex Casarrubias García, informa que el año pasado arribaron a esta ciudad 139 cruceros con 358 mil pasajeros, y en 2011 se registraron 187 arribos con 441 mil pasajeros. Es decir, 26% de cruceros menos y 19% menos visitantes.

Con datos del Centro Universitario de la Costa de la Universidad de Guadalajara estimó que cada turista que desembarca de un crucero deja una derrama promedio de 64 dólares.

Casarrubias destaca que la API, con la Secretaría de Turismo del estado (Setujal) y su titular, Aurelio López Rocha, han facilitado que algunos barcos pernoctaran en el puerto.

Acerca de 2013, dice que se tiene en calendario entre 80 y 85 arribos de cruceros, con aproximadamente 25 mil pasajeros en promedio. “A partir de 2011 estamos viendo la disminución en el movimiento de pasajeros a raíz de que las navieras dejaron de operar en el puerto de Mazatlán”.

Precisa que API ha impulsado iniciativas con autoridades estatales, del gobierno federal y ahora con el gobierno municipal, que han sido bien vistas por las navieras, “pero sabemos que la disminución en el arribo de los cruceros está ligada a la situación de la economía de California”.

Y matiza: “Este año el panorama es complicado por la disminución de los arribos; pero comparado con otros destinos que tienen una situación muy apremiante, nosotros estamos conservando modestamente esos 80 arribos de cruceros y le estamos apostando a trabajar en conjunto con el nuevo gobierno del estado y la Secretaría de Turismo federal para hacer equipo y tener iniciativas que nos permitan recuperar en el corto plazo el movimiento que se tuvo en años pasados”.