En el Cobaej, acosar es un mérito

En el Colegio de Bachilleres de Jalisco, que dirige José Antonio Cabello Gil, no es nuevo el uso de los recursos públicos para apoyar candidaturas, recompensar a los amigos y castigar a los adversarios. Pero un grupo de padres, estudiantes y profesores han reunido pruebas sobre la protección que Cabello otorga a uno de sus incondicionales, señalado de asediar a 16 alumnas mediante las redes sociales Messenger y Facebook. Lejos de llamar a cuentas a dicho profesor, Cabello Gil lo premió.

En la procuraduría estatal existe una averiguación previa (4023/2012-C) contra Juan Alfonso Guzmán Zavala, docente del Colegio de Bachilleres de Jalisco (Cobaej), por acosar sexualmente a una menor. No obstante, el director general de la casa de estudios, José Antonio Cabello Gil, consideró al acusado digno de los estímulos que otorga el gobierno del estado a través de la Secretaría de Educación (SEJ).

Guzmán Zavala encabeza el Sindicato Independiente de Trabajadores del Cobaej y es señalado por sus contrapartes del Sindicato Único de Académicos del colegio (Suacobaej) como afín a los intereses del director general José Antonio Cabello Gil, quien en el reciente proceso electoral apoyó abiertamente al candidato del PAN a gobernador, Fernando Guzmán Pérez Peláez, y quedó bajo sospecha de haber desviado recursos de la institución educativa a su campaña.

La procuraduría levantó además el acta de hechos 3209/2012, en la que pide a la Coordinación General de Atención a Víctimas del Delito y Servicios a la Comunidad se proporcione a la denunciante atención psicológica, jurídica, médica, psiquiátrica y de trabajo social que requiera.

Pero ese no es el único caso.

En octubre pasado el Suacobaej organizó una marcha hacia el Congreso del estado para demandar mejores condiciones laborales y la revisión del contrato colectivo de trabajo. En esta movilización confluyeron alumnos, padres de familia y docentes de varios planteles del colegio, de la zona metropolitana y de municipios como Pihuamo y Gómez Farías. Estos marcharon para denunciar públicamente a Zavala Guzmán por su constante acoso hacia las alumnas, del que se han documentado casos al menos desde agosto de 2011.

Consultado al respecto, el secretario general del Suacobaej, Carlos Guillermo Scheel Martín, dice que ya tenían antecedentes del problema, pero que su organización prefirió no involucrarse para que la autoridad no desacreditara a las víctimas: “Pensaron que nosotros estábamos detrás de las denuncias. Sabíamos que había profes metidos en ese asunto, pero ni nos metimos para no contaminar el caso”.

Al acercarse las familias afectadas al sindicato de académicos, se estableció que el docente asedió a 16 menores, pero sólo una interpuso denuncia penal.

Lejos de presentar a Guzmán Zavala, la procuraduría estatal citó a comparecer a la alumna ofendida y a su padre en la Agencia del Ministerio Público 1, ubicada en la Calzada Independencia de Guadalajara, advirtiéndoles que si no iban les impondrían una multa de entre 55.84 y mil 675.2 pesos o un arresto de 36 horas.

Con esto, las otras menores optaron por dirigir su queja por escrito a Cabello Gil y al coordinador de Educación Media Superior, Superior y Tecnológica de la Secretaría de Educación Jalisco, Pedro Ruiz Higuera, así como a la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco (CEDHJ). Por su parte, el Suacobaej informó de los hechos al gobernador Emilio González Márquez.

La CEDHJ solicitó a la División de Averiguaciones Previas de la PGJE que apoyaran a las menores en la conformación de una denuncia criminal. Sin embargo, dice Scheel Martín, las ofendidas prefirieron no continuar con el proceso judicial ante el escarnio público que padecían.

El líder del Suacobaej reunió más de 20 testimonios escritos que detallan la forma en que Guzmán Zavala agredía a las jovencitas. La documentación, que incluye copia de las conversaciones que el docente sostuvo con ellas en las redes sociales, se entregaron el 3 de octubre pasado a la Dirección General de Educación Media Superior, Superior y Tecnológica de la SEJ, a la Dirección del Plantel número 1 del Colegio de Bachilleres Basilio Vadillo –ubicado en Tonalá, donde trabajó Guzmán Zavala– y al Congreso estatal. En este último los recibió el entonces diputado del PAN y actual regidor en Zapopan, José Antonio de la Torre Bravo.

Las menores omitieron sus nombres por temor a represalias, pero ofrecen detalles de cada caso. Una menciona que el profesor la invitaba a salir a través del Messenger. Le prometía “una agradable tarde” y que no se arrepentiría. “Ya en la escuela se sentaba al lado de mí y me decía que me ponía 10, pero que yo tenía que darle algo a cambio”.

En el mismo testimonio se refiere que el profesor afirmaba ser sobrino de Margarita Zavala, esposa del ahora expresidente Felipe Calderón, y que por eso “se pasaba por los huevos” al director del plantel de Tonalá, Humberto Casillas.

Otras muchachas añaden que Guzmán Zavala cobraba 120 pesos por copiarles en un disco compacto el material que el Cobaej otorga en forma gratuita.

En la copia de una de sus conversaciones, Guzmán Zavala con su seudónimo de Messenger (Lord Darth Vader) le pregunta a una alumna: “¿Haz oído hablar de la cachondez?” (sic). En otra ocasión, esta vez en la red social Facebook, invitó a comer a una jovencita, cuyo novio le reclamó que no respetara a sus alumnas.

Todo fue en vano. Scheel Martín señala que, a pesar de la denuncia penal y las quejas difundidas, Cabello Gil nada más lo cambió de plantel e incluso lo premió con los estímulos al desempeño que da el gobierno a través de la SEJ, aunque existen lineamientos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público para otorgarlos, y uno de ellos es que el docente no debe estar sujeto a ningún proceso legal.

Represalias con dinero público

 

El secretario de organización del Suacobaej, Javier Dueñas, comenta que este año se ofrecieron hasta cuatro compensaciones para académicos del colegio, cada una con valor de 21 mil pesos, y que sólo la esposa de Guzmán Zavala, Mireya Isela Rodríguez Orozco, las obtuvo todas. Explica que Rodríguez Orozco formó parte de la comisión estatal que validó los estímulos, por lo cual se los asignó a sí misma y a su marido.

Por supuesto, agrega, los profesores que simpatizan con el Suacobaej quedaron marginados de este beneficio, para lo cual la directora académica del colegio, Abigail Osorno Jiménez, inventó un reglamento interno que contradice los lineamientos de Hacienda.

Scheel Martín precisa que a todos los maestros que participaron en la huelga del 18 de junio al 6 de julio pasados se les excluyó de los estímulos porque Osorno Jiménez argumentó que habían faltado a sus labores. Sin embargo, dice, cuando se firmó el laudo para dar por concluida la huelga, Cabello Gil afirmó ante los medios de comunicación que no emprendería ninguna represalia.

Pero Cabello no ha respetado su palabra. Desde que iniciaron la huelga, cada semana despiden a un miembro del Suacobaej, como sucedió con Miguel Ángel Martínez Rosas, José de Jesús Hernández Jiménez, Reynalda Márquez Loza, Cristian Alberto Rojas Maldonado y Aldo Santana Alcalá, quien antecedió en el cargo a Scheel Martín.

A Santana lo despidieron por supuesta difamación y calumnias cuando denunció a este semanario (Proceso Jalisco 382) que Cabello Gil utilizó los fondos y las instalaciones del colegio para organizar actos proselitistas a favor de “su jefe”, el exsecretario de Gobierno panista Fernando Guzmán Pérez Peláez.

Scheel Martín expresa que para justificar estos despidos los funcionarios del Cobaej fabricaron pruebas contra los profesores y no les dieron oportunidad de defenderse. Dice que se han detectado oficios de renuncia sospechosos, sin folio consecutivo ni sello.

“En el caso de Jesús (Hernández Jiménez) existe una fabricación de pruebas. Lo están rescindiendo por inasistencias, y para fundamentar esas inasistencias fabrican documentos. Habiendo él firmado su asistencia, la directora del plantel 21, Mónica Zúñiga Vargas, volvió a imprimir la lista, se las dio a firmar a todos los docentes, exceptuándolo a él, y con eso se construyó la evidencia para destituirlo”, afirma.

Asimismo, “el profesor Miguel Ángel (Martínez Rosas) presentó comprobantes médicos porque tiene diabetes, y no le validaron sus inasistencias con las citas médicas que presentó con documentos oficiales”.

El sindicalista señala que ahora un grupo de profesores del plantel 1, en Tonalá, están preocupados porque Cabello Gil amenazó con despedirlos porque sospecha que ellos dieron a conocer los acosos de Guzmán Zavala a sus alumnas.

A juicio de Scheel Martín, todo esto demuestra que Cabello Gil utiliza los recursos públicos para realizar venganzas personales y que emprendió “una guerrita” contra su sindicato. Incluso decidió que a él se le suspendiera la entrega de 20 mil pesos que debía recibir por estudiar una maestría: “En el último dictamen de apoyo me dejaron fuera injustificadamente. El reglamento dice que la única manera de suspender el apoyo es que baje de calificaciones o deserte”.

Scheel Martín añade que la suspensión de ese beneficio constituye por sí solo un desvío de recursos, ya que estaba etiquetado en el presupuesto de 2012. Dice que no le extrañaría que el próximo año se destape una cloaca en el Cobaej, pues Cabello Gil manejó a su antojo el presupuesto y contrató a alrededor de 60 profesores que cobran sin pisar un aula.