Tras la serie de levantones, enfrentamientos entre bandas rivales y ejecuciones por parte del crimen organizado –hasta el cierre de edición sumaban 28, incluidos cuatro policías municipales– registrados el pasado 23 de diciembre a lo largo de los límites con Michoacán, reina aún la confusión. Las ejecuciones en el lado jalisciense van de Ayotitlán a La Barca y de Quitupan a Tecalitlán, Pihuamo y Jilotlán de los Dolores, donde, según los lugareños, la violencia se intensificó entre la noche de Navidad y todo el día 26. Incluso se habló de enfrentamientos de tropas del Ejército o marinos con sicarios en los últimos tres municipios, en los cuales presuntamente hubo 18 muertes. En ese escenario se atribuyó a militares la localización de los primeros 10 cadáveres que presumiblemente llegarían al Servicio Médico Forense (Semefo). Nunca llegaron. La V Región Militar y la XV Zona Militar, así como la Procuraduría General de Justicia estatal, no confirmaron ni desmintieron los últimos acontecimientos que en sólo tres días cobraron 46 vidas. El Ejército se concretó a informar que durante un recorrido de vigilancia sus tropas fueron atacadas en una brecha en Tecalitlán por un grupo de pistoleros. Al repeler la agresión, según la versión, fue detenido uno de los agresores, nada más. ¿Quién o qué provocó esos aparentes rumores que ocasionaron psicosis en toda esa zona? ¿O fueron hechos ciertos que las autoridades, estatales y federales ocultaron para evitarse mayor desprestigio ante la impotencia? Si hubieran ocurrido esos enfrentamientos, ¿dónde enterrar o cómo desaparecer a tantos muertos? ¿Quién, en esta guerra entre bandas, y de gobierno contra cárteles, gana? ¿Quién pierde con versiones de este calibre? Quien sí pierde, al menos la tranquilidad, es la sociedad toda, el ciudadano común y corriente, el pacífico, el productivo, el estudioso. En suma, pierden los estados y todo el país en lo social y en lo económico. Perdemos todos.
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En poblados y cabeceras municipales del sur de Jalisco colindantes con Michoacán –Jilotlán de los Dolores, Tecalitlán y Pihuamo– es común ver a gente bien armada que se pasea en grandes camionetas, según comentan los habitantes de la zona. Las balaceras son frecuentes en algunas rancherías y poblaciones importantes como Ciudad Guzmán, en donde la madrugada del mismo 26 de diciembre hubo una que duró más de 10 minutos en plena calle. Sólo encontraron una camioneta con varios impactos. En Pihuamo, el mismo día, a manera de protesta, el pueblo se volcó para ir a inhumar a los cuatro policías levantados por un grupo armado la tarde del día 23, cuando vigilaban una plaza de toros. Al día siguiente sus cuerpos aparecieron balaceados, decapitados y con huellas de tortura. Fuentes policiacas dijeron ignorar de qué organización delictiva provino el ataque a los uniformados y si se trata de una advertencia o alguno de ellos estuvo involucrado. En la región suponen que se trata de enfrentamientos entre pistoleros de Los Templarios e integrantes del Cártel de Jalisco Nueva Generación por el control de plazas que tradicionalmente han sido lugares de producción.
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Al fin y al cabo no hay urgencia. Hasta que llegue el próximo temporal de lluvias en junio próximo estarán tapados todos los baches de calles y avenidas de la ciudad. Promete el ayuntamiento de Guadalajara que a octubre pasado contabilizaba 300 mil hoyancos en los 480 mil metros cuadrados de vías que hay en la ciudad. Las autoridades dicen que han atendido 125 mil casos; los 175 mil restantes desaparecerán en seis meses.
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A casi un año de haberse sacado 6.5 millones de pesos en el sorteo 169 de Melate Retro, de Pronósticos Deportivos (Proceso Jalisco 403) –eso ocurrió el 10 de enero de 2012–, Lourdes Gómez Ramírez aún no recibe un solo peso, pese a que tuvo que llevar personalmente el boleto premiado hasta la Ciudad de México. Lo peor: su abogado, Jorge Ruiz Pérez, la hizo firmar un contrato de prestación de servicios que implicaba la entrega de 75% del premio por sus servicios. A principios de 2012 se descubrió que una empresa, en colusión con empleados y funcionarios de Pronósticos, ocasionaron fraude por 160 millones de pesos a través de Melate y Revancha. Una de las perjudicadas fue Lourdes.
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